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Resumen
- 04/09/2008 19:01 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs SP. Italiano 0, disputado el 01/09/08)
- 12/09/2008 00:32 - COMENTARIO REAL (acerca de Acassuso 0 vs Atlanta 0, disputado el 08/09/08)
- 18/09/2008 19:03 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Comunicaciones 2, disputado el 15/09/08)
- 22/09/2008 13:29 - RECETAS MAGISTRALES
- 23/09/2008 20:54 - COMENTARIO REAL (acerca de Dep. Armenio 0 vs Atlanta 1, disputado el 20/09/08)
- 30/09/2008 19:45 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 2 vs Dep. Morón 1, disputado el 28/09/08)
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs SP. Italiano 0, disputado el 01/09/08)
PIANO, PIANO, SE VAN LOS TANOS
Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega
Con la esperanza de arrimar el bochín a los pretenciosos líderes de este mediocre torneo, nos llegamos, una vez más, al estadio de los del Stud Platense y en esta ocasión para ver a los atlantes frente a los encumbrados hijos de los césares y augustos.
Es que los azurros constituyen uno de los equipos con mejor arranque en el campeonato y llegan a la emergencia delante del bohemio y sin haber conocido, hasta está cálida noche, el amargo sabor a hiel que produce toda caída.
Y si bien es prematuro hablar de candidatos, por lo poco que he observado, lo mejorcito viene desde el sector del horizonte por donde el astro rey se pone y donde mirasoles fragateros y gallos moronianos se perfilan con mayor firmeza en este chato firmamento de la B metropolitana.
El club de nuestros desvelos, por su parte, ha demostrado su tendencia a ser un equipo mecanizado, amarrete y calculador, dependiente en forma casi absoluta de lo que depara el díscolo cerebro y las hábiles piernas del Mágico González.
Sin él, como si nuestra amada, nosotros no somos nada.
Para esta batalla contra las fuerzas garibaldinas, el Morocho del Abasto dispuso de algunos cambios en relación a la nómina que igualara a San Pedro Telmo.
Así el chaval Caccialanza reemplazó al Torito Guzmán, en tanto el recuperado Natalicchio recuperaba su plaza y enviaba a la banca supletoria a Cisterna. Seguramente buscando
mayor letalidad ubicó al nieto del viento Eloy para acompañar al grandote Matos.
También modificó la arquitectura del team con el basamento de Cherro, el petizo Arancibia y Jesús para proteger la requerida humanidad de Ramírez. Tres volantes netos con Natalicchio por diestra, Romeo de centrojás y Caccia por izquierda. Un pasito adelante Jones y de enganchador el Mágico. Arriba y por afuera Colombano y para facturar en el punto del penal el mentado ex funebrero.
Y no bien se inició la lid el bohemio se lanzó sobre su rival sobre el mismo sonido del gong, como Takayama sobre Acavallo en el Tokio de 1966.
Parecía que pronto íbamos a tener novedades y que el asunto se definiría por la banda derecha de las tropas villacrespenses, donde Natalicchio, el veloz Eloy y el Mágico inclinaban el fiel de la balanza para el lado de los locales.
Pero el enjundioso andar campante de los atlantes duró un cuarto de hora, que es lo que tardaron el pelado Heredia y el vejete Britos en empardar el entrevero en la mitad del terruño.
Fue el circo central el escenario principal de una lucha equilibrada y poco punzante a la hora de adentrarse en zonas de definiciones.
La defensiva de los porteños respondía sin demasiado esfuerzo para neutralizar a los atacantes bersaglieros, apuntalados por el buen trabajo de su último hombre, el Petizo Arancibia, cada día más firme en su ajetreada responsabilidad.
Así y todo, la más diáfana posibilidad de vulnerar las redes fue un cabezazo del centrofoward itálico a los 20 minutos y que conectó con el jopo peinado con Glostora cuando estaba solo frente a un resignado Ramírez.
Atlanta contó con alguna que otra situación pero tan tibias como la noche primaveral de este inusual lunes setembrino.
Un disparo del Mágico desde lejos que impactó en el cuerpo de un inoportuno defensor, un pase de testa de Matos para el mismo González interceptado por otra inoportuna camiseta azul y un tiro de Colombano desde un ángulo cerrado que cayó mancita, como un bambi recién nacido, en los tiernos brazo del bien amado arquero Anconetani.
Natalicchio ingresa herido al vestidor y el Morocho del Abasto lo suplanta por el Torito Guzmán y Atlanta vuelve a comenzar con férrea voluntad el segundo de los períodos, pero los embates primeros otra vez se va diluyendo con el correr de los minutos.
Nuevamente los acontecimientos comienzan a transcurrir por el monótono ritmo que propone el trote en una meseta.
Pero a los dieciocho minutos un fantasma recorre Vicente López y la entrada de Lucas , el último ídolo de la calle Von Humboldt, por el insípido Caccialanza sacude a la simpatía bohemiera de su letargo.
Y junto con Lucas, el virrey Bianchi reemplaza a Eloy de buen rendimiento.
El alineador auriazul quemaba las naves como Cortés en Veracruz, e iba por la gloria del triunfo.
El partido comenzó a jugarse, entonces, casi exclusivamente en el hemisferio itálico y todo lo que hacía Atlanta pasaba por los pies del Mágico, que se encargaba de enloquecer a media retaguardia de los de Ciudad Evita con gambetas, caños y sombreros.
Pero cuando todo indicaba que la zafra de la velada era de un magro punto, Jones se avivó y le prestó el balón a Lucas que con un pase astronómico habilitó al virrey y el centro de este es enviado al mullido refugio de las redes por el grandote Matos, dejando humillado al ex arquero de San Miguel.
Solo hubo tiempo para que Ramírez, maculara una noche de gran seguridad en el juego atmosférico, con un macanón a lo Dosoretz que casi decreta la igualdad latina.
Sin más, el Chacho Echenique sopla enérgico su pito y dio por concluida la contienda.
Se volvió a ganar y a sumar. El puntaje es ideal en el calor del hogar y no es tan malo en tierras foráneas, pero el fóbal sigue sin aparecer en todo su esplendor.
¿Estará en la dupla Lucas y el Mágico la cuota de arte que exigimos los que tenemos paladar negro cuando nos detenemos a observar la belleza de este deporte?
Solo el tiempo tiene la respuesta.
COMENTARIO REAL (acerca de Acassuso 0 vs Atlanta 0, disputado el 08/09/08)
LA COPA DEL OLVIDO
Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega
Casi no me di cuenta del frío polar que traían las brisas de El Plata hasta las graderías del estadio Vicente López, de tanto entusiasmo que tenía, ante la posibilidad de que Atlanta conquistara una nueva copa que acompañara a la gloriosa Suecia en las despobladas vitrinas del club.
Pero finalmente la Copa Aniversario, que estaba en juego, terminó en mano de los locales y tuvimos que conformarnos con un valioso sub campeonato, merced a un caprichoso y autoritario reglamento, confeccionado por los locales que estipulaba que en caso de empate serían ellos los ganadores.
¡Así cualquiera es vivo, mi fiel escudero! ¿Qué otro resultado podía salir de tanta medianía y torpeza en el manejo de preciosa esférica y tanta dificultad para visualizar a un amigo con la camiseta de los mismos colores para hacerlo destinatario de un pase?
¿Qué otro resultado que un amargo 0 a 0 era posible? Amargo, como los cafés con leche que tú me sirves cada mañana.
Si tuviera mi pluma la posibilidad de convertirse en un virtuoso pincel como el de Velásquez o el de Goya y Lucientes, dibujaría la pifiada brutal del 4 de los susodichos a un pelota parada, como trágica alegoría de lo presenciado anoche, a la vera de la avenida General Paz.
Es que el fútbol es como el arte de amar: Hace falta que la mujer quiera y que el hombre pueda.
Y aquí Acassuso no podía y Atlanta no quería.
Porque los visitantes donde siempre son locales, salieron a la gastada gramilla calamar, fiel a la filosofía del Morocho del Abasto, básicamente a rescatar un punto y si, los albures de la fortuna lo permiten, garronear dos más.
Claro que la tarea se vio facilitada por los propios jugadores nórdicos, que son tan peligrosos como una tortuga hibernando.
El entrenador bohemiense repitió su esquema tradicional: como siempre ubicó un solo arquero (Ramírez) tres en la defensoría (Cherro, Arancibia y Jesús), dos centrojases (Romero y Jones, aunque este último a veces tiende a despegarse un poco), un carrilero por flanco (Guzmán y Caccialanza) un delantero por fuera (Eloy) y un revienta redes (Matos).
El volante más peligroso de nuestros consorcistas era Jones, que en un primer tiempo nefasto se cansó de generar contraataques con sus pelotas perdidas y pases injustamente entregados.
Pero la impericia y poca temeridad de los vanguardistas albiazules era neutralizada sin despeinarse por la sólida zaga atlante.
¡Que Dios me perdone que insistencia poniendo un timbre se atención sobre el buen funcionamiento de este sector, que le permite a Ramírez pasar veladas y jornadas apacibles, con el único esparcimiento de lucirse descolgando inocuos centros aéreos ¡
Y este andamiaje defensivo descansa, casi siempre, en la faena anónima y eficiente del petizo Arancibia que algún día obtendrá el reconocimiento público que merece.
En el primer tiempo jugó mejor (es una manera de decir) Acassuso, pero siempre en el grado de tentativa, sin agredir ni preocupar.
Atlanta tenía todo controlado, de acuerdo a sus módicas ambiciones. Era suficiente con el correcto trajinar de Romeo para subsanar las macanas de Jones y la inexistencia material de Caccialanza (Nadie le niega una gran espiritualidad)
El torito Guzmán era lo de siempre, una llovizna que jode pero no moja, y todas sus intentonas son desbaratadas sin problemas con un simple golpe de cadera de su marcador.
Eloy es pura voluntad y Matos no consigue nunca darse vuelta con la pelota dominada.
Y el Mágico tuvo algunos chispazos pero, en función de equipo, su labor naufrago en el mar de barbaridades que proponían sus compañeros de trabajo, con una y otra camiseta.
En el segundo de los períodos la cosa no mejoró mucho y era imposible empeorarla.
A eso de las diez y cuarto, el alineador de los porteños hace ingresar a Ferreiro por el Mágico y al virrey Bianchi por Eloy. A Caccialanza no lo sacó porque no se dio cuenta que estaba.
El recordado Nardozza, de brillante paso por Villa Crespo, pone a Luis González el hermano de Miguel y entre los dos parientes redondean una tarea que más que a Merlín o a Mandrake, hacen recordar al Mago Fafa.
Atlanta encuentra, entonces, un poco más de espacios y hasta casi hubiese convertido un gol de otro mundo cuando una palomita de Lucas es desviada al córner por el atento Rulh.
En los últimos minutos del match, Atlanta es más y otorga al resultado la categoría de justo.
Ah… antes que me olvide, en algún momento Cisterna reemplazó al torito Guzmán.
Y como no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, por fin el árbitro Rapallini dio por terminada esta tortura propia de la Santa Inquisición.
Mientras alguien de Acassuso levantaba una copa, el público (donde había más hinchas de Atlanta que gente sana) huía despavorido. Y yo con ellos para ya, en la calidez de mis aposentos, olvidar esta pesadilla con un cáliz de buen ponche normando.
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Comunicaciones 2, disputado el 15/09/08)
INCOMUNICADOS
Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega
No mi fiel escudero, el título de esta crónica no hace referencia a los detenidos en las mazmorras de la polémica fiscalía ciudadana que funciona debajo de las graderías que dan a la calle Von Humblodt, sino a la sorpresiva derrota acontecida en la noche de este lunes, ante los desconcertados carteristas del Parque de la Agronomía.
Y esta derrota, no solo ha dejado a la escuadra atlante sin el orgullo del invicto que exhibía en condición de local, sino que ha quedado en nuestras boca, junto al amargor por la derrota, el regusto agrio que acompaña a la injusticia. ¡Si es que existe otra justicia sobre la tierra, además de la que emana del Altísimo!
Atlanta mostró una vivificante mejoría con respecto al espantoso cotejo anterior jugado solo siete días atrás. Es más, la diferencia de rendimiento entre ambas formaciones es la que nuestra frondosa imaginación podría establecer entre la Holanda del 74 y el Victoriano Arenas del 62.
Pero ya sabemos como es fútbol. ¡Jamás será una ciencia exacta como anda diciendo algún farsante y charlatán por ahí!
Será siempre imprevisible y no se gana por puntos como en el pugilismo, ni los merecimientos y goles perdidos suman otra cosa que volátiles registros en nuestra frágil memoria.
El Morocho del Abasto todavía le anda buscando la vuelta a sus players, y aún en lo que se lleva jugado, se advierte una dosis de improvisación y ensayo en los desplazamientos tácticos de la tropa por él comandada.
Es cierto que los bajos rendimientos, las heridas de guerra y los virus endémicos conspiran contra sus elucubraciones y debe andar reubicando piezas en su desordenado tablero de ajedrez.
Para la emergencia debió suplantar a Jesús, convaleciente de una de esas fiebres que asolan esta parte del mundo, por el fortachón Kondriatuk
Tampoco pudo contar con el blondo Natalicchio con una lesión en el isquiotibial izquierdo, o sea, en buen romance que le duele la pierna
Formó un mediocampo con un Eloy como inside derecho con proyección de wing, dos en el punto céntrico con Romeo y Jones, y Cisterna por el andarivel del lado del corazón.
Además dejó al torito Guzmán, sentado como el Pensador de Rodin en el banco, y ubicó a Lucas en la primera línea de fuego, acompañando al ahora goleador Matos.
Todo este andamiaje, dependiendo casi exclusivamente de lo que invente el cerebro y ejecuten los pies del Mágico González.
Los villacrespenses tuvieron unos primeros 20 minutos, que aún a riesgo de exagerar, podría calificarlos como casi lujosos. Con un protagonismo estelar de Lucas, que recorría ágil y advertido todo el frente de ataque; buscaba a asociarse al Mágico permanentemente, cruzaba el terreno de los comunicadores con endiabladas diagonales para habilitar ora a Cisterna- muy contenido- ora a un Eloy – vertiginoso-
González, por su parte, aportaba lo suyo con gambetas, gambetitas, pisada y hasta un sombrero de copa y bastón,
En ese lapso pudo concretar Lucas de palomita (es la segunda seguida y la tercera es la vencida) Matos de cabeza y Eloy hizo que la pelota bese levemente la base del madero izquierdo de Aguirre.
Luego de esta furibunda ráfaga el partido entro un período de convivencia pacífica entre ambos contendientes y los visitantes se fueron acercando a los dominios de un Ramírez que jugó su peor partido desde que fue conchabado por la noble institución bohemia.
Dos cabezazos del longevo Banegas a punto estuvieron de doblegar el arco Atlantero
El último cuarto de hora de este fragmento de la batalla vuelve a mostrar a los azul y amarillo más predispuesto a consagrarse como triunfadores de la contienda que su timorato huésped.
La segunda mitad vio a un Atlanta nuevamente más agresivo y rondando el arco agrónomo, como el galán la esquina de su amada, y logró hilvanar algunas jugadas peligrosas, que si la suerte hubiese sido más caritativa, bien pudieron finalizar en gol. La más clara fue un arcabuzazo de Cisterna que encontró otro palo de Aguirre como obstáculo insalvable.
Pero en un escalada aislada, en el décimo octavo minuto, Banegas se fuga por su lateral y desde un ángulo cerrado, aprovecha el agujero en el primer palo que le había obsequiado amablemente el portero de los anfitriones y abre el marcador.
Mueve entonces la estantería el Morocho y troca a Cisterna por el virrey Bianchi y al torito Guzmán por Eloy, que estaba exhausto después de haber corrido más que Delfo Cabrera en Londres.
La acumulación de atacantes no brinda los efectos y deseado, menos aún cuando ingresa Billoti por Kondriatuk.
Los iniciales embates atlanteros comienzan a diluirse en centros previsibles y falta de certeza en los pases en zona de medialuna.
El callejón entre el área de Comunicaciones y la línea ecuatorial parece Corrientes y San Martín a la hora de los bancos: una multitud confundida, tropezándose uno contra otros.
En un contraataque modelo, Chiquilito (no te puede hacer un gol un tipo con ese nombre) decreta el 2 a 0.
Parece que esto no le gustó mucho a Jones, que ahí nomás, a la jugada siguiente, le pega un piñón sin pelota al propio Chiquilito en el medio de la cancha y se va a los vestuarios a arrepentirse de su acción.
Moría el partido y nuestra ilusión cuando Matos, a la salida de un tiro libre indirecto, marca inútilmente, su tercer gol con los colores de Atlanta, mientras el árbitro Suárez se pensó que era carnaval y tocaba pito a lo loco.
Finish y kaput.
Se mejoró en el juego y se empeoró en el resultado.
¿Ser o no ser? ¿Gustar o ganar? That is the questions.
RECETAS MAGISTRALES
ENSALADA VILLA LURO
Por El Agricultor de Mirada Penetrante
L a ensalada de la que, a continuación develaremos el secreto de su receta, fue inventada en el barrio porteño que lleva el nombre de Don Pedro Olegario Luro, allá por el año 2005 por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega.
La misma bien puede ser utilizada como guarnición de cualquier carne roja, aves e inclusive pescados, o también, como plato de entrada.
Es de sencilla preparación, nutritiva, sabrosa y saludable.
Estos son los pasos a seguir:
Se corta en juliana pareja, ajíes morrones rojos, cebollas y zanahoria en partes iguales y de acuerdo a los comensales (1 de cada una por persona).
Se transparenta las verduras en aceite de oliva, se las salpimenta a gusto y se las flambea con pisco (puede ser cognac o ron)
Se las deja entibiar y luego se las cubre en un recipiente hondo con una mezcla de queso crema y mayonesa -si es light mejor- mitad y mitad (también se le puede dar un toque de ketchup).
Se decora con nueces y perejil picados en forma de lluvia sobre la fuente o plato de presentación.
COMENTARIO REAL (acerca de Dep. Armenio 0 vs Atlanta 1, disputado el 20/09/08)
NI NABALNDIÁN, NI GOSTANIÁN: ¡SEBASTIÁN!
Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega
Mientras los argentinos vacunaban a los rusos en tenis, con el armenio Nalbandian. Los rusos vacunaban a los armenios en fútbol con gol de Sebastián.
Así es, mi fiel escudero, ya que el gol de Matos determinó una victoria para los llegados desde la Atenas del Plata que poco y nada merecían y por el que poco mérito habían acumulado.
Pues ya lo dice el refrán que el balompié siempre da una oportunidad a la revancha, y si Atlanta el lunes perdió sin merecerlo, este sábado en la planicie de Maschwitz un empate hubiese sido lo más justo, y hasta un triunfo de los alicaídos tricolores no hubiese desentonado con lo expuesto sobre la despareja gramilla del República de Armenia.
Pasemos, sin mayores tardanzas, a la crónica solicitada:
Galopamos presurosos por la estepa bonaerense con rumbo al laberinto fluvial del delta, desafiando un frasquete que mamma mía, en vísperas de una primavera que terminó faltando a la cita.
Adentro del estadio, había menos gente que un acto de Macri y cuatro impúdicas ninfas danzaban torpemente, apenas cubiertas con taparrabos y corpiños concordantes con los colores de la escudería local y sin conseguir calentar el ambiente.
El Morocho del Abasto saca a relucir al campo de batalla casi la misma formación derrotada ante Comunicaciones hace pocos días atrás.
El rubio Natalicchio en lugar del castigado Jones como única variante obligada.
Refresquemos la memoria entonces de algún que otro lector desprevenido: Ramírez entre los palos. El bajo fondo con el sobrino nieto de Cherro, el petizo Arancibia y Kondriatuk que continúa a la espera de que Jesús se reponga de sus calenturas. Orbitando el punto central el romántico Romeo y el ya mentado Natalicchio. Haciendo huella por la derecha Eloy y por el andarivel opuesto Cisterna. De gestor el Mágico, un pasito más adelante Lucas y el matador Matos metiendo escalofrío entre los zagueros nordestinos.
Como una película tantas veces vista como La Fiesta Inolvidable, empezó mejor Atlanta en los minutos iniciales hasta que los adversarios ubican al Mágico y le meten tanta presión que el volante bohemio termina, o enredado en su egoísmo, o perdiendo precisión en sus pases, por lo general muy frontales.
Allí se empareja la lid y el partido se dirime entonces en la poblada región del mediocampo, y en esa falta de espacio aflora con el esplendor de un clavel reventón, toda la torpeza y medianía que impera en esta paupérrima tercera categoría del fútbol criollo.
Con la mano en el corazón, como Cristina cantando el himno, reconozcamos que la solidez defensiva villacrespense impide que la pelota ingrese con frecuencia en el reducto defendido por el avión Ramírez.
En el epicentro de la misma, es la figura de un Arancibia la que va creciendo (menos en altura) fecha a fecha y amenaza a convertirse en un valor de exportación dentro de la no muy rica nómina atlante. Firme, sobrio, ubicuo y con destellos de calidad es el pilar donde se asienta la regularidad de Cherro y la rudeza y rusticidad del interino Kondriatuk.
En el primer segmento y en dentro del litigio generado en el mediocampo, Atlanta llegó más, sin jugar mejor.
Un lindo firulete de González que besó el tronco horizontal del arco de Luca. Un frentazo de Cherro al abdomen del guardapalos y unos cuantos shots de lejos del Mágico y de Lucas que algunos fueron al Paraná Miní, otros al Paraná Guazú y los restantes al Paraná de la Palmas.
Los de Noray solo contabilizaron un tirito del Cisterna pelado (el peludo es nuestro) que vivoreó antes de llegar a las manos de Ramírez, mientras nuestros esfínteres se fruncían en las duras butacas de la platea de los del Asia Menor.
El segundo tiempo pareció de un partido diferente.
Enseguida se lo comieron los locales cuando Coria, solito y solo, remató estrellando el esférico en el segundo palo de un derrotado Ramírez.
Respondieron los bohemios y un centro de Lucas es milimétricamente bajado por el Matador para que el golero armenio se luciera impidiendo el seguro gol de Miguel González.
Poco después, Arancibia dejó picar una pelota a lo Heinze y el centrofoward Víctor Gómez le pegó con el metatarso y la colgó en la copa de uno de los frondosos árboles que completan el bucólico paisaje maschewitano.
El entrenador de los porteños mueve el expediente y hace entrar al ignoto Defilipi por el poco mágico González. Le otorga, de esta manera, la responsabilidad de enganche a Ferreiro y lo sube a Colombano de wing derecho.
El partido se encaminaba a otro detestable 0 a 0 cuando sobre los 28’, Ferreiro le tira el balón a cuatro defensores de Armenio que estaban muy entretenidos jugando al truco o la escoba del 15 o vaya uno a saber a que y estos lo ignoran dejándolo pasar. Sebastián Matos, muy atento, no despreció el obsequio y se la puso en la esquina lejana del desesperado Luca.
De ahí más Atlanta trabajó sobre la impotencia de los rivales y pudo aumentar dos veces cuando el Matador se demoró en habilitar al ingresado Billoti primero y a Lucas después.
También pudo sellarse el score, cuando el flojo Stoklas se hizo el dolobu, ante la atenta mirada de Notay Nakis en la platea y no cobró una clara mano penal a favor de los porteños.
Un craso error de Ramíres le dio un toque de suspenso al final del match al regalar insólitamente un córner, que subsanó conteniendo el débil cabezazo del ofensor enemigo.
Final y primera victoria en calidad de huéspedes paea seguir prendidos arriba.
Hasta aquí la crónica que he redactado con esmero. Hazme un favor, so tonto, y haz click allí donde dice “enviar”, que no quiero trastornos como la semana parada.
Y ahora me voy a preparar, porque el martes me viene a visitar un hijo pródigo y como anda medio agrandado lo espero en Vicente López para bajarle el copete.
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 2 vs Dep. Morón 1, disputado el 28/09/08)

POBRE GALLO BATARAZ
Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega
“Y la historia se repite otra vez, los volvemos a c…” y, mi fiel escudero, a este conocido estribillo sigue un verbo que en estas latitudes adquiere un significado que no me animo a repetir ante la posibilidad de que estas prudentes líneas puedan ser leídas por doncellas y por infantes.
Pero esta es la cruel realidad para los moronistas, el peso de la historia les cayó nuevamente sobre la cabeza, cuando todo indicaba que arrebataban del Ciudad de Vicente López el puntito que vinieron a buscar.
Y nuestra paternidad reafirmada una vez más, sin tener que recurrir al engorroso trámite del análisis de ADN.
Y esta vez por goleada, porque con Agüero hacer más de un gol es una proeza.
No bien nos apoltronamos en nuestras butacas, bajo una tenue garúa que se fue disipando, aunque no lo suficiente como para que el astro rey nos enviara sus flechas doradas, una inesperada novedad nos paralizó el corazón y anudó nuestras gargantas: el mágico González no estaría al mando de huéstes bohemieras.
Efectivamente, mientras sus compañeros preparaban músculos y tendones para la batalla que se avecinaba, el volante creativo se desparramaba sobre una platea cercana a nuestra ubicación.
Imprevistamente estábamos ante la resolución del interrogante que nos atormentaba: ¿Existe un Atlanta en la versión del Morocho del Abasto, sin el Mágico?
La respuesta comenzaría de develarse en instantes, aunque la inquietud fue en aumento cuando nos enteramos que su reemplazante no sería un avezado capitán de tormentas, sino un imberbe e inexperto grumete salido de la escuálida cantera de Villa Celina bautizado con el nombre de Gabriel Alderete.
La alineación elegida por Agüero para el combate con los candidatos occidentales marcaba la reaparición de Jesús Nievas en la siniestra de la zaga, una formación de volantes con Romeo en el centro auxiliado por Natalicchio y Cisterna. Lucas que se desprendía para darle una mano al debutante Alderete y arriba Colombano como wing derecho y Matos como referencia en la zona de definición.
Y hay que reconocer que los del Gallo tienen un buen equipo y en los primeros minutos, Ramírez veía como la pelota le cruzaba el área como en un pin ball, sin que los temibles delanteros visitantes lograran poner la puntita del pie.
Atlanta, por su parte, mostraba a un Ferreiro empeñado en convertirse en la manija del team, ante la timidez del pibe Alderete que le costaba darse cuenta de la responsabilidad que cargaba sobre sus espaldas.
Era temprano para hablar de merecimientos, cuando precisamente Alderete zafó de una toma de yudo de su marcador y habilitó a un Natalicchio que ingresó al reducto moronista con el ímpetu de un titán y definió al rincón de un Griffo que estaba abierto.
Las acciones se hicieron movidas y parejas, pero llegando a la media hora todo cambió.
Nuevamente lo tuvo al celinero Alderete como protagonista, cuando recibió el balón solo en la puerta del área, pero se apoderó de él el pánico escénico y se desprendió apresuradamente del balón entregándosela a un Eloy claramente en orsay.
Allí terminaba la cosa, pero el gilipollas del golero gallista hizo la gran Sessa y lo operó innecesariamente de los meniscos al delantero bohemio, mediante un planchazo criminal.
Conclusión: Colombano al hospital, Griffo a las duchas, Bianchi a la cancha y Morón con un hombre menos.
De ahí en más Atlanta intentó manejar el partido y el novel valor pudo mostrar algunas cosas interesantes como una dosis de atrevimientos, otra de habilidad y otra de claridad, aunque adolece de la endeblez física propia de todo jugador de las inferiores atlantes.
El segundo de los tiempos continuaba con es tónica, pero ya lo dice el refrán que la confianza mata al hombre.
Los rojo y blanco, que poca fue la audacia y decisión que mostraron, aprovecharon un error del mejor jugador de Atlanta en el presente torneo, el salteño Arancibia, que perdió el útil en un rincón del área y Vacaría facturó de cabeza, tras centro de Casado.
Morón hizo entonces un culto del conformismo y se refugió delante de su arco, obsequiándole a sus anfitriones todo el terreno del juego.
Atlanta merodeó las murallas enemigas con el toqueteo de Cisterna, del Caramelo Santos (entró en lugar de Alderete), los embates a veces alocados de Lucas y la voluntariosa movilidad del ex vélez Bianchi. Matos solo aportaba su fortaleza en el juego aéreo.
Parecía un partido de handball, donde los artilleros bohemios no lograban horadar la empalizada levantada por los jugadores adversarios.
Pudo hacerlo cuando Lucas Ferreiro sirvió magistralmente al grandote Matos, cuyo gol fue injustamente anulado por el paparulo de Barraza por inexistente posición de adelanto.
Se marchaba nomás a un triste empate, cuando a poco del final Natalicchio lo vio al Bianchi en un costado del área y el Virrey Santiago, de Liniers hizo pasar de largo a un defensa del Gallo y con un zurdazo sublime puso justicia al marcador.
Triunfo valiosísimo ante un rival que seguramente va a estar en la conversación hasta el final.
¡Así es la vida, mi fiel escudero! El destino muchas veces nos marca en forma indeleble y no hay forma de torcer ese designio.
Ved el caso del Deportivo Morón, que por más vueltas que les des, NACIERON HIJOS NUESTROS, Y, HIJOS NUESTROS MORIRÁN!
