Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2008.
Resumen
- 01/12/2008 15:23 - COMENTARIO REAL (acerca de Sarmiento 1 vs Atlanta 1, disputado el 24/11/08)
- 06/12/2008 16:39 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Deportivo Merlo0, disputado el 01/12/08)
- 19/12/2008 18:47 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Central Córdoba 1, disputado el 12/12/08)
COMENTARIO REAL (acerca de Sarmiento 1 vs Atlanta 1, disputado el 24/11/08)
SABOR A NADA
Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega
¡Pensar, mi fiel escudero, que abandoné mis colonias en el África Ecuatorial agobiado por canículas tropicales, bochornos selváticos y plagas interminables de moscas tsé tsé!
Y me llegué a estas benditas pampas húmedas en busca de las caricias de sus brisas marítimas, el verdor de sus bosques y el frescor de sus praderas interminables.
Pero este martes casi desfallezco en el largo trayecto de más de cincuenta leguas por estepas calcinantes, bajo el impiadoso castigo de fulgurantes rayos ultravioletas que ponían al rojo vivo el bruñido metal de mi armadura.
Y arribé exhausto a los andurriales de la laguna de Gómez, tras haberla avistado en vano en varias oportunidades producto de enfermizos espejismos.
Desfalleciente entonces por la heroica marcha, logré llegar al estadio Eva Perón, escenario de tantas jornadas pobladas de tristezas y frustraciones. Y cargado de tantos malos recuerdos.
Me encontré con los habitantes del antiguo fortín Federación, alegras y descansados después de reparadoras siestas y vivificantes duchas, degustando algún encurtido envuelto en pan y con la seguridad de la victoria revoloteando en sus ojos y la certeza de llegar a la cúspide de la tabla al cabo de la contienda.
Tras reponernos con un generoso trago de agua de algún aljibe piadoso, nos aprestamos a ver con que nos sorprendía el Morocho del Abasto a la hora de configurar la alineación del equipo de los colores del trigo y del ultramar.
Tres cambios se le antojaron al discutido entrenador. Algunos naturales como el recuperado Arancibia por el bisoño De Paulo. Otros obligados como el de Natalichio por el sancionado Jones. Y otros por razones tácticas como el de Ferreiro por Pinocho Marecos.
Repitió la línea de cuatro zagueros, en tanto que lo adelantó a Cisterna como enganche.
En definitiva la formación bohemia fue la siguiente: Un Gómez menos eléctrico en el arco.
De Filippis, Arancibia, Nieves y Caccialanza. Natalichio, Romeo y Ferreiro. Cisterna. Matos y el virrey Bianchi.
Las dos primeras jugadas del partido fueron dos llegadas sucesivas de los kiwis a la pera misma del guardapalos villacrespense.
Con este arrebato inicial, no podíamos menos que imaginar un regreso a la Reina del Plata desandando el camino por la ruta 7, con la canasta pletórica de pepinos.
Pero los atlantes no se amilanaron y respondieron con osadía las estocadas de los atrevidos juninianos y un testazo del calvo Jesús Nievas obligó al vuelo elástico del cancerbero anfitrión.
Cuando el juego aún no había marcado hegemonías notorias, un centro inofensivo llueve sobre el área de Migliardi, este se mimetiza en Negro Luqui y su pecado mortal es capitalizado por el Virrey Santiago que entre el parietal y el occipital derechos manda la redonda al mullido lecho que tienden las redes en el fondo de los arcos.
El argumento de la película que sigue es más o menos conocido. Los bohemios que intentan manejar las acciones prevaleciendo con juego corto en campo adversario e intentando llegar por los costados con las arriesgadas expediciones de sus laterales De Filippi y Caccialanza.
Con esta fórmula intentan que el grandote Matos haga valer su envergadura física y Bianchi su movilidad.
Pero esas buenas intenciones, en la mayoría de los casos, terminan empedrando el camino a los infiernos.
Ya que Cisterna casi nunca logra ser el comandante de tropas batalladoras y organizadas, y Ferreiro sucumbe ante su singular entusiasmo y su encomiables ímpetu no termina en transformarse en claridad y eficacia.
Agreguemos a este párrafo que Diego Cisterna casi pasa a la historia de los grandes del fóbal nacional, cuando una apilada maradoniana se fue muy cerca del madero rival en lo que hubiese sido un golazo monumental..
Era algo más el equipo porteño, pero una falta dudosa del árbitro es sancionada en perjuicio del rudo Nievas. Con la precisión de una satélite espacial, Saborido empata el score con un mortífero disparo efectuado desde las proximidades de la ciudad de Chacabuco.
Si bien es cierto que los sarmientinos en ningún momento hicieron ostentación de su chapa de candidatos, ni arrollaron a sus huéspedes haciéndole sentir su condición de local, el resto de la lid se desarrolló en un clima de equidad, que terminó justificando la magra colecta de un punto, que poco aporta a las respectivas arcas de ambas instituciones.
El segundo de los períodos mostró un Atlanta con mayor posesión de la regalona esférica, pero siempre por la periferia, sin herir en la caliente zona de las definiciones.
Fueron sus mejores momentos en los que Lucas tomó las banderas de los de la ribera norte del Maldonado, con la ya descrita enjundia y la mencionada cuota de confusión que contienen sus embates.
Pero Atlanta se hallaba bastante descompensado y se sucedían las imprecisiones y errores en el fondo. Una vez más, el Petizo Arancibia se multiplicaba para salvar los yerros de sus compañeros y, alguna vez, pagó tributo con alguno de su propia cosecha.
Después que las tinieblas se disiparon y la luz volvió a hacerse, promediando la etapa ulterior, el dominio pasó a manos de los kivis pero sin inquietar en demasía a la valla custodiada por Gómez.
Ya Cherro había reemplazado a un Nievas averiado en sus partes pudendas. El ingresado Guzmán le había otorgado algo más de variantes al mediocampo que Natalichio y para cerrar el match, sobre la media hora, el Morocho del Abasto hizo entrar al caramelo Santos en lugar de Lucas que se fue masticando ira, más enojado que Kichner con Solá.
Cuando todo era patrimonio de un mediocre conformismo, el Virrey Bianchi se mandó una patriada por la izquierda, y en el instante postrero de la batalla estrelló su disparo en el travesero.
No sé sí hubiera sido justo el gol, pero le hubiese dado al equipo de nuestros desvelos una victoria valiosísima y un envión anímico extraordinario en las cercanías de las fiestas navideña y de reveillón.
Si bien un empate en el siempre difícil reducto de Junín no es moco de pavo, volvimos al tranquito sobón de mi matungo viejo, con un sabor a nada en la boca, parecido al desencanto.
Quedan dos partidos de local y sería bueno volver a sumar de a tres para poder esperar el 2009 con el ánimo renovado y el optimismo recompuesto.
En marcha, pues, que el camino es largo y el calor es mucho.
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Deportivo Merlo0, disputado el 01/12/08)

!! SOCORRO !!
Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega
Tiempo inestable e impredecible el que domina estas extrañas regiones descubiertas por azar, por mi colega y amigo Don Juan de Solís.
Hace pocos días nos calcinábamos impiadosamente en esta populosa ciudad y en la tardecita de este lunes debimos apelar a nuestros raídos jubones para afrontar un frasquete inesperado y una llovizna tenaz y molesta cual mosca de velorio.
Así de sorprendentes e inesperadas son también, las andanzas del club de nuestros amores, bajo la tutelar dirección del Morocho del Abasto.
Un zigzag emocional constante, que nos lleva del entusiasmo adolescente, de la ilusión casi utópica, a severos desengaños y duras decepciones. Casi una cruel parábola de la vida misma.
Curtido como estoy de tantos años (104 para ser exacto) siguiendo a Atlanta por valles y montañas, atravesando los siglos cruzado por una pasión enfermiza, muchas veces he caído en la tentación de calificar una falsa actuación como la peor de todas y asignarle, en consecuencia, el mote de calamidad.
Seré, pues, más prudente en esta ocasión y diré con moderación y serenidad que lo visto esta lunes en el estadio calamar fue sencillamente espantoso. Peor aún que una película de Subiela o un recital de la Mona Giménez.
Una obra maestra del terror, de esas que después asolaban con pesadillas mis lejanos y tiernos sueños infantiles.
Un verdadero mamarracho sin una sola jugada combinada y las aisladas situaciones de gol que podemos contabilizar -con muy buen voluntad de nuestra parte- fueron más producto de groserías defensivas que méritos de los atacantes.
Si bien los culpables de tal bodrio fueron los jugadores de ambos equipos, el peso mayor de la responsabilidad recae sobre nuestros representantes, ya que debían cosechar un triunfo, para finalizar esta primera rueda con alguna aspiración a un futuro más promisorio.
Pueden servir como generosos atenuantes del débil desempeño por un lado el lamentable estado del terruño, tras el chubasco del sábado pasado, que hacía que la pelota pique como en un partido de rugby. Y por el otro, que la visita acumulo más gente de la línea del medio campo para atrás que la que circula por la estación de Merlo en las horas picos, sin ningún interés en llegarse hasta la valla custodiada por el eléctrico Gómez.
Así y todo cuesta mucho poder explicar como Atlanta no logró producir una sola jugada de gol a lo largo de la hora y media de juego.
Para la emergencia el Morocho del Abasto probó con Lucas Ferreiro como enganche y retrasó a Cisterna como carrilero zurdo. Colocó a Caccialanza y De Paulo (reemplazó a un flojo De Filippi) como marcadores de punta y repitió la dupla central con Jesús y el petizo Arancibia. El rubio Natalichio fue el otro carrilero por derecha y el romántico Romeo el centrojás. Como delanteros insistió con Matos como ariete y el virrey Bianchi por afuera.
Los merluzos empezaron mejor, pero no como para abrirse las venas. Le bastó al movedizo Rodríguez un par de pisadas y un poco de criterio para confundir a un mediocampo villacrespense que no encontraba la brújula ni la pelota.
Porque fallaba Natalichio en su sector y poco y nada lo ayudaba el mozalbete De Paulo, carente de toda audacia para invadir territorio enemigo.
Por la izquierda, en tanto, Cisterna mostraba su tradicional inconsistencia en los últimos tramos de la cancha y tampoco contaba con el apoyo logístico de la proyección de Caccialanza.
Lucas no resultó, al menos este lunes, la solución al grave problema de liderazgo que afronta la escuadra bohemia desde el comienzo de este torneo. Y, si damos vuelta la cabeza hacia atrás, podríamos exagerar diciendo que desde el retiro del Pepe que los auriazules no encuentran quien agarre la manivela directriz..
Y en el bajo fondo, el petizo Arancibia (por lejos el mejor jugador de esta primera rueda) tras un par de macanitas, terminó resolviendo las ventajas que daban los laderos y las vacilaciones de Jesús.
Arriba poco y nada aportaron Matos que fue neutralizado sin mayores apremios por una blandengue defensa occidental y el virrey Bianchi que nunca le pudo ganar a los diferentes marcadores que se le cruzaban por una y otra punta.
Sin nada que merezca quedar registrado en tinta sobre el pergamino, salvo alguna intentona de la visita, tan peligrosa como navegar en bote en los lagos de Palermo, se fue la primera etapa.
En los primeros minutos del período complementario, los zagueros porteños, hicieron todo lo posible para que Merlo hiciera un gol. Pero los del Parque San Martín devolvieron caballerescamente cada uno de los obsequios de sus ocasionales rivales
A los diez, el alineador bohemio consideró que era hora de que el Mágico González justificara su sueldo y los hizo ingresar por un opaco Natalichio.
Les costó a los atlantes rearmarse, pero de la mano del sobrevaluado volante los bohemios empezaron a jugar mejor y a predominar en la contienda, pero no lo suficiente como para hacerse merecedor de los laureles de la victoria.
Atlanta fue un pelotita de pelota paleta chocando con el frontón defensivo que propusieron Los Charros de Merlo, que aguantaron la tibia embestida, a pie firme y sin hesitar.
La más clara del partido fue un centro inofensivo desde lejos que caía sin pena ni gloria sobre el área de Gómez y este se mandó una de biógrafo que por milagro de la Virgen Santísima no fue gol.
La tierra siguió su curso alrededor del sol, el tiempo se evaporó y Atlanta sumó un mísero punto en un partido asqueroso.
Así terminó esta primera rueda que encuentra a Atlanta pendulando en la mitad de una tabla que aguardaba con impaciencia encontrarlo en los puestos de vanguardia.
La semana próxima será de descanso y reflexión.
¡Que el Altísimo ilumine al Morocho del Abasto para encontrar el rumbo en medio de la neblina que lo obnubila! Y que se piense bien en la nómina de refuerzos para afrontar el desafío del 2009 y limpiarle la cara al equipo y darles renovados bríos para el futuro que se avecina.
Falta mucho, el camino es largo y no está nada dicho.
Y nosotros, mi fiel escudero, busquemos en nuestras alforjas algún mendrugo de ilusión para alimentar nuestra escuálida esperanza.
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Central Córdoba 1, disputado el 12/12/08)
PEOR ES SER DE RIVER
Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega
El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejo, mi fiel escudero. Esta insignificante piedra que habitamos está pronto a culminar un nuevo circuito alrededor de la estrella solar que le sirve de guía y permanente nutrimento.
Ya se acerca Noche Buena, ya se acerca Navidad y la gloriosa divisa que viera la luz hace 104 años ha quedado tan lejos de la punta como Menem de una nueva re-reelección.
Es cierto que el camino es largo y mucho lo que se puede conversar todavía, pero lo cierto es que Atlanta terminó el año y su participación en el torneo dejando semivacío el cántaro de expectativas que el hincha deposita cada temporada junto al manantial de las esperanzas,
No son los caprichosos guarismos que las ciencias exactas colocan como palpables e insensibles testigos de cada campaña lo que me desvela, sino el nivel de juego que los infantes villacrespenses exhibieron a lo largo de este campeonato que ha ingresado a su estival receso.
Salvo en contados lapsos los bohemieros lucieron un juego colectivo y vistoso que llenara nuestros exigentes ojos acostumbrados al deleite hedonista del fóbal bien jugado. El mayor de los tiempos se consumió en un grupo desordenado de voluntades imprecisas, carentes de la técnica y la erudición capaces de conducir a victorias claras e inobjetables.
Y eso, cuando no eran poseídos por una marcada tacañería y una falta de osadía que los llevaba inevitablemente al terreno de la mediocridad y el conformismo.
Afortunadamente (O quizás, desgraciadamente) el resto de nuestros adversario no sobresalió muy por arriba de esa línea de pobreza y entonces la contienda se equilibró para abajo dotando a la categoría de una paupérrima paridad.
Pocas veces en mi existencia, vivida a caballo de los dos siglos, tuve que sufrir espectáculos tan horripilantes como en esta segunda mitad del año que fenece.
El del pasado viernes no fue la excepción a la regla, y un nuevo desengaño se hizo presente disfrazado del cuarto empate consecutivo.
Es verdad que en esta batalla ante los charrúas del Rosario se avizoró una leve mejoría, pero la calidad del rival, derrumba cualquier castillo de arena edificado en aras del optimismo más optimista.
En duelo copero contra el último de la tabla, que no era River Plate precisamente, Atlanta vencedor de la Copa Suecia, recibió en el estadio de los marrones de Saavedra, al añoso Central Córdoba triunfador de la Copa Beccar Varela en los años en que la humanidad se aprestaba a sumergirse en la ordalía de sangre de la Primera Guerra Mundial.
El Morocho del Abasto sigue empecinado en negarle la custodia del ala derecha de la defensa a Cherro y probó en esta ocasión con el caramelo Santos, que junto al petizo Arancibia, Jesús Nievas y Caccialanza constituyeron la zaga auriazul.
Doble cinco con Romeo y Natalichio, Doble enganche con el Mágico y Lucas y doble ataque con el virrey Bianchi y el grandote Matos.
El cancerbero Gómez completó la oncena inicial de los locales.
Empezaron mejor nuestros players, con un intento de buen toque y tratando de penetrar, sobre todo por el sector izquierdo, merced a la movilidad de Miguel González, las ascensiones de Caccia, el pivoteo de Matos y algunas aventuras exitosas de Lucas y Bianchi.
Pero jugar bien contra el equipo de la Chicago argentina es como robarle la plata a un ciego, y esa actitud hegemónica adoleció de la concebida falta de eficacia y de la senil impotencia en la zona donde las papas deberían quemar.
Los rosarigasinos solo mostraban una terrible torpeza en todas sus líneas y unas ganas bárbaras de irse de vacaciones a alguna playa cercana en el milenario cauce del Paraná;
y sus aisladas dosis de balompié las entregaban el avezado Liendo y el buen jugados que es el volante Moreno.
Justamente Moreno, que se había cansado de hacer aerobismo por su zona, trotando en ida y vuelta, ante la atenta mirada del Mágico, Natalichio y Santos; capitalizó una pelota cruzada y tras desairar a su marcador, fusiló al indefenso Gómez.
No era merecido, pero no voy a repetir una vez más, la poco estrecha relación existente entre los merecimientos y los resultados, en el turbio ámbito del más popular de los deportes.
Los bohemios fueron a por la igualdad y apretaron contra Santilli a los centralistas cordobeses, que ya se daban por hechos y a más de una hora de la finalización del encuentro sentían en su pecho la satisfacción del deber cumplido.
Empató Atlanta, quince minutos después, con un golazo impropio del match en disputa, cuando Jones que venía tocando pito desde la estación Carapachay clavó, desde afuera de los quince metros, un esquinado remate rasante.
Encontraron los atlantes, desde allí a la finiquitación del período, sus mejores momentos e hilvanaron sus bordados más primorosos, pero siempre lejos de la zona de nocaut.
La etapa final del partido y del año fue la historia de siempre: un rival agazapado que le regala el terreno y la pelota a un Atlanta que va y va, con menos ideas que una bailarina de Tinelli.
Centritos a las manos del arquero, masitas desde lejos pateadas sin convicción ninguna y un dele y dele chocar contra la defensa santafesina.
Matos y el virrey que desaparecen. González ya no jugaba ni hacía jugar. A Ferreiro que se le vuelve a salir la cadena y es solo confusión y Agüero que desde el banco no aporta ninguna solución.
Porque ni Cherro, que ingresó por Santos, le dio altura en las áreas; ni Cisterna que suplantó a Caccialanza claridad al mediocampo; ni el debutanrte Morales en lugar del Mágico eficacia al ataque.
Otro triste empate que determina con cuatro puntos un aplazo en este templado diciembre.
¡Mucho es lo que habrá que estudiar para en el 2009 poder pasar de año, mi fiel escudero!
