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Resumen
- 06/08/2008 18:54 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs ESTUDIANTES 0, disputado el 03/08/08)
- 18/08/2008 19:32 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Talleres 1, disputado el 08/08/08)
- 22/08/2008 19:50 - COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Brown de Adrogué 0, disputado el 15/08/08)
- 26/08/2008 18:19 - COMENTARIO REAL (acerca de SAN TELMO 1 vs ATLANTA 1, disputado el 23/08/08)
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs ESTUDIANTES 0, disputado el 03/08/08)
A LO ESTUDIANTES
Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega
Oportunos mensajeros y la gentileza de una tabernera orientala que accedió a poner en la televisión de su negocio –ante la complacencia del resto de los parroquianos-, el segundo tiempo del partido ante los charrúas no uruguayos, me permitieron estar al tanto del empate conseguido en la Cuna de la Bandera.
Me preguntaba yo, mientras cruzaba de regreso por las procelosas aguas del Mar Dulce: ¿Este deslumbrante Miguel González del pasado lunes, será el genio y figura que desde tanto tiempo está faltando en los planteles bohemieros? ¿O será uno de esos tantos tahúres, charlatanes o vendedores de baratijas que infinitas veces he hallado en las encrucijadas de los caminos de la vida? Y si es el primero de los casos, ¿No terminaran los intereses mercantiles primando, una vez más, sobre el sentimiento desinteresado del hincha?
Prudencia te recomiendo mi fuel escudero. Mucha prudencia a la hora de elevar a la categoría de ídolo a un recién llegado.
¿O no recuerdas aquel comienzo de torneo, cuando a los veinte minutos del primer tiempo creíamos que el “Boli” Aguilar sería la reencarnación misma de Fabián Castro?
Lo cierto es que a pesar de las prevenciones propias de mi avanzada edad, nuevamente la sempiterna esperanza me acompañó una vez más al estadio calamar para seguir, como siempre jamás, una nueva campaña de la gloriosa institución villacrespense.
Y debimos iniciar, como cada temporada el inevitable proceso de conocer a los nuevos reclutas reunidos a defender el blasón azul y amarillo.
Veamos. El Morocho del Abasto presentó a los siguientes ágiles para la contienda contra la estudiantina casereña: Ramírez, que no parece un avión, como guardapalos. Línea de tres, con continuas mutaciones para la resistir atrás, compuesta por el ya histórico Cherro, Jesús y un tal Arancibia. Dos carrileros que son el Torito Guzmán por la diestra y Cisterna por la banda contraria. Dos centrojases: el morrudo Natalichio y más cerca de los backs, el enamoradizo Romeo. El grandote Jones de intermediario, el Mágico un poco más adelante y el ex huachipatense Matos de punta, intentando pivotear como faro referencial en el área.
Empezó mejor Atlanta, que parecía iba a aplastar al modesto visitante contra su propia valla, a través de la obligatoria participación del Mágico, las insinuaciones del grandote Jones y la proyección del celinero Guzmán, hábil y movedizo, pero livianito cual pluma al viento.
Los atlantes arrabaleaba el reducto pincharratón, pero sus intentonas morían sin lograr traspasar el atrio de Monasterio.
Sin embargo prontamente los albinegros lograron empardar el discurrir de los acontecimientos presionando con tenacidad sobre la volantería bohemia, sobre todo en la humanidad del Mágico, que abusaba del toque de primera, pero sin la precisión necesaria.
Además la línea postrera local daba muestras de algunos problemas de sincronización y a poco estuvieron las huestes enemigas de abrir el score.
Pudo ser cuando ante un toque de Noriega, Jesús hizo el milagro y salvó el gol sobre la raya. Enseguida Gáspari, en las barbas misma de Ramírez envió la pelota cerquita del madero derecho.
Atlanta respondió sobre el final y también tuvo sus oportunidades cuando Jones se lo comió solito o cuando un rebote en la barrera de carne y hueso a la salida de un tiro libre, fue capturado por el Mágico y se fue besando con ternura el poste casereño.
La segunda etapa, sin cambios en las alineaciones ni en la parada táctica de los contendientes, mostró un comienzo más incisivo por parte de los locales.
En un duelo místico, Monasterio priva del gol a un cabezazo de Jesús y dos minutos después, el goleador Cherro conectó un centro del Mágico, ante la comprensiva mirada del fondo estudioso y puso el 1 a 0 que decretaría la suerte de la lid.
A partir de esa conquista, apareció toda la prosapia zubeldiana, y el Morocho del Abasto retrasó sus soldados en franca custodia de la magra ventaja.
Sustentando esa idea, pero además, para joderle la vida a escribas y relatores hizo entrar a Kondratiuk (o algo así) y a Caccialanza (o algo parecido) y estableció un esquema conservador que reite de Carlos Pellegrini y Victorino de la Plaza.
Dos líneas de cuatro y Matos que se mate solo entre los defensores rivales, a la espera del albur de algún contragolpe. Y casi se da cuando el tanque González (recién ingresado) y el ex huachipatense quisieron construir una pared, pero les 0fallaron el compás y la plomada.
En el último lance del partido, Ramírez levantó el brazo para pedir la hora y con ese gesto salvó a Atlanta del agónico empate.
Se ganó y ese siempre es bueno, pero el nivel de juego tuvo poco que ver con el avasallador comienzo en el Gabino Sosa.
Se ganó con un gol de pelota parada y después a cuidar el resultado.
¡Estudiaaaaá, estudiaaaaá , estudiaaaaá….!
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Talleres 1, disputado el 08/08/08)
NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ
Por El Marqués Milton Saráchaga de la Vega
Con la Cruz del Sur como norte partimos este viernes olímpico a las deshoras habituales con que se confeccionan las calendas de los actuales torneos de balompié.
Y en la tarde soleada, pero fría para armadura calada, nos llegamos al modesto estadio de los talleristas escaladores con la casi certeza de regresar a nuestros castillos con la generosa vendimia de tres puntitos después de una tarde mágica.
Porque los de blanco y carmín venían en picada libre y el bohemio, en cambio, llegaba con aspiraciones de seguir prendido en la élite vanguardista, tras dos resultados positivos y alguna que otra pincelada de buen fútbol.
Pero, mi fiel escudero, las canas que ocultan mi yelmo se pintaron de infinitos desenga-ños, de innúmeras desilusiones y de incontables derrotas en entuertos que creía de fácil resolución.
El Morocho del Abasto pudo sumar para la emergencia al pelirrapado Bianchi y entonces hizo emerger por el túnel la siguiente nómina de cracks villacrespenses: Ramírez para atajar; tres defensores que de derecha a izquierda fueron: el goleador Cherro, el petizo Arancibia y Jesús; repitió como carrileros al Torito Guzmán y a Cisterna;los cincos dobles fueron el blondo Natalicchio y Jones; de táctico, el Mágico; y el mencionado ex fortinero y el grandote Matos para la estocada final.
A los 10 segundos ya Cigogna probó con tibieza la concentración de Ramírez. Respondió Atlanta con otro tiro desde afuera de los quince metros.
Todo indicaba que iba a ser un partido de ida y vuelta. Pero fue sólo de ida. Mejor dicho de venida., ya que a partir de ahí el entrevero quedó circunscrito a la porción del terruño que les tocaba en suerte defender a los atlantes.
Y eso fue posible dado que la zona central sufrió una invasión masiva de volantes locales, ante la impotencia manifiesta de sus colegas porteños.
Con la ambición desmedida que caracteriza a la oligarquía terrateniente no se mostraron dispuestos a regalar palmo de terreno, que por otra parte no estaba sufriendo un asedio muy intenso que digamos.
Marrone les decía “!Cheeee!” a los que se le animaban por su sector; el Dudy mostraba algo de sus toques y el vejete Zagharian y -sobre todo- Cigogna hacían el resto entre los ágiles llegados desde las orillas del Maldonado.
Con ese dominio anularon la zona de gestación, le hurtaron la pelota a Atlanta y obligaron al huésped a una pasiva resistencia.
Suerte que respondieron bien el goleador Cherro, Arancibia y –especialmente- Jesús. Y cuando la última zaga no podía, estaba Ramírez hecho un avión para salvar los intereses bohemios.
En la volantería, únicamente el Torito intentaba; pero al mozalbete le faltan unos buenos platos de sopa de vitina y rara vez logra concretar lo que insinúa.
Natalicchio debió haber aprendido a jugar al fútbol en el Maracaná ya que sus pases eran todos largos. Jones jugó muy mal y el Mágico, nada por aquí… nada por allá.
Como inútil atenuante señalemos que la cancha de Talleres es más apta para el moto cross que para el sutil desplazamiento del caprichoso útil esférico.
Arriba, el pelado Bianchi evitaba a los simpatizantes bohemios cualquier tipo de añoranza por la ausencia del Boli Castillo, ya que en sus tres primeras intervenciones quedó en posición de orsay. Y Matos, por su parte, se asimiló solito a la marca que le propusie-ron.
La primera llegada bohemiera fue un tirito de Jones a los15´ y recién cerca de la cuatro de la tarde obtuvo su primer tiro de esquina.
A esas alturas del paso del andar implacable de las agujas del reloj, el guardapalos Ramírez había sacado chapa de figura con un par de buenas estiradas y un óptimo dominio del espacio aéreo.
En el segundo tiempo todo siguió igual, como en la Sicilia del Gatopardo.
A los 12´ el Morocho del Abasto, fiel a su abolengo zubeldiano, sacó al inexistente Bianchi y ubicó algo más atrasado al romántico Romeo con la probable intención de cuidar el 0 a 0.
Mas el tiro le salió por la culata, y dos minutos después Campuzzano saltó con la soledad de los eremitas en el centro del área aurizaul y se la puso allá lejos y hace tiempo al vuelo estéril del número 1 visitante.
Uno abajo y a remar contra las tempestades.
Podrían haber seguido jugando hasta los próximos Juegos Olímpicos, y hubiese sido un milagro que la pelota traspusiera la línea blanca del arco defendido por Juan “Mirá como salgo jugando” Gambandé. Es de suponer que el arquero tallerista habrá renunciado al cobro de su estipendio, ya que ni arrugó su uniforme ni sus axilas exudaron una gota de transpiración. Tal la exigencia del ataque bohemiero, que exhibió menos poder ofensivo que las Fuerzas Armadas de Maldivas.
Sin que nadie se diera cuenta el niño Bilotti debutó en la primera de Atlanta al reemplazar al desapercibido Cisterna.
Cuando estábamos a punto de perecer por congelamiento (el sol se aburrió de tan mal partido y se retiró a dormir la siesta) el piadoso árbitro dio por concluida una lucha que tenía su resultado sellado desde hacía rato.
Ya de vuelta a mis aposentos noté que en mi entrecejo se había marcado profundamente, la arruga que dibuja el gesto duro de la preocupación.
COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Brown de Adrogué 0, disputado el 15/08/08)
GOLCITO Y FIRULETE
por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega
Siempre es saludable, mi fiel escudero, regodearse con las dulzuras que proponen los tres puntitos que trae aparejado toda victoria. Sumar es, de las operaciones aristotélicas, la que termina convirtiéndose en undécimo mandamiento y rigiendo tiránicamente los destinos del arte y negocio del balompié.
Se me hace entonces, que bajo la tutela del Morocho del Abasto, esta será la ley de oro y rara vez saldremos de los estadios ahítos de buen juego y con los ojos llenos por la generosidad y grandilocuencia del espectáculo brindado.
Ejemplo que ilustra mis mesuradas palabras es el encontronazo del pasado viernes ante los tricoloreados de Adrogué, cuando se ganó por un hocico gracias un golcito de poca monta del grandote Matos.
Y sí, Franco Romero cumplía con ley del ex, hoy no alcanzaría todo el repertorio de maldiciones gitanas hacia el Mágico González que se dedicó hacer firulete, cuando lo que correspondía era darle la estocada final al toro malherido.
Pero vayamos despacio, como Manuelita que, de este modo, llegó a París desde su Pehuajó natal.
El poco carismático alineador bohemio decidió dejar en la banca supletoria a Bianchi y poner al romántico Romeo desde el inicio y esquema táctico y estratégico de si gallardo escuadrón fue más o menos este: Ramírez. La línea de salvación con los tres integrantes
habituales: el goleador Cherro, el petizo Arancibia y Jesús.
Desplegó cinco volantes en el mediocampo con cierta flexibilidad en los carrileros para su proyección. Así ubico a Natalichio orbitando el punto central. A su lado Romero por derecha y Jones por izquierda y por las bandas el Torito Guzmán y Cisterna.
El Mágico como escalón previo Sebastián Mato que oficiaba de centrefoward.
Comenzada las acciones mostraban una disposición mejor del local, pero parecía que no le encontraba la vuelta al equipo de Kopriva. Este estuvo muy lejos de ser aquel conjunto arrollador en la faz final del torneo anterior y llegó hasta la avenida Zufriátegui con menos ambiciones que un banquero esquimal.
La cosa parecía complicarse, hasta que cerca de la veintena de minutos, Cherro tiro un centrito de mala muerte y el bestiún del central sureño pifió con la misma maestría con que lo hubiera hecho el injustamente olvidado Minervino. El obsequio lo recibió el grandote Matos y sin ninguna exquisitez plástica, inscribió su nombre en la lista de los goleadores bohemios.
Allí lanzamos nuestro resuello de alivio y parecía que el campo se hacía orégano para los anhelos de los craks villacrespenses.
Sobretodo cuando instantes después el propio Matos eludió la salida del rubio portero y no pudo definir posiblemente debido al grado de esplendor y exhuberancia que tiene la hierba en muchos sectores de la campiña calamar.
Promediaba el segmento cuando Natalichio se desploma en el terreno como una bailarina de Tinelli y debe ser trasladado a un hospitalario centro de caridad. Ingresa entonces el caramelo Santos y se incorpora a la poblada zona de volantes atlantera.
A esas alturas de los acontecimientos y hasta el final de la primera parte de la poca combativa batalla, Atlanta exhibía -y repetía- un alentadora solidez defensiva donde se destacaba el petizo Arancibia. Por la zona de tránsito muchas confusión y problemas de dominio del esférico, con una absoluta dependencia de lo que hace o deja de hacer el Mágico. Y a la vanguardia el generoso despliegue y la férrea voluntad de Matos (un jugador extraño que alterna toques de calidad con otros de absoluta torpeza en dosis iguales).
En el período complementario, los adroguenses salieron un poco más decididos, pero lejos de lanzarse con los ímpetus de los hacedores de proezas. Este tibio embate permitió que los espacios se abrieran un poco más y entonces se inició el show del Mágico.
Claro que el Morocho del Abasto no es un hombre de gran temeridad y previamente reforzó la patrulla defensiva con la entrada del robusto Kondriatuk por el Torito Guzmán de pálida actuación.
Pero”quién fue el raro bicho que te ha dicho, che pebete, que pasó el tiempo del firulete”
El Mágico González le pegó un zaino bárbaro a medio equipo de la visita. Algunos de cuyos integrantes le querían comer el hígado salteado con ajo y perejil.
Pero su egoísmo monopólico terminó siendo rayano con la irresponsabilidad, ya que en más de una ocasión tuvo un camarada en posición anotadora y optó por su lucimiento personal postergando, de esta manera, la posibilidad de cerrar el partido y hasta de ahorrarle algunos soponcios al sufrido atlanterío.
Incluso, de puro morfón (¿se decía así en alguno potreros rioplatenses?) lesionó al su compañero y amigo Cisterna.
Este fue trocado por el debutante Eloy, que amenazó en convertirse en agudo ariete por derecha, pero terminó sumado a la precautoria formación de volantes hasta su infantil expulsión.
La falta de definición de los auriazules casi recibe su punición cuando un cabezazo de Romero fue contenido por Ramírez con la ayuda inestimable de todos los santos del cielo.
Sin más sucesos que sean digno de relato llegamos al final de un nuevo halago para nuestra gloriosa divisa.
Veremos, ahora, si ante los candomberos pasamos el examen de lograr lo victoria en calidad de huéspedes, para de a poquito ir sacando chapa de candidatos.
Porque es bien cierto que poco es lo que ha mostrado Atlanta, pero no es mucho más lo que luce el resto de los contendientes.
COMENTARIO REAL (acerca de SAN TELMO 1 vs ATLANTA 1, disputado el 23/08/08)
MEDALLA DE PLOMO
Por el Marqués Milton Saráchaga
En la lejanas tierras descriptas por mi colega Marco Polo, donde se inventaron los tallarines y la pólvora; los cuentos y los palitos, y donde se yergue imponente la Gran Muralla construida por los mandarines para detener las diabólicas embestidas de los khanes mongoles, el balompié argentino ha escrito una nueva página de gloria al consagrarse, nuevamente, único Campeón Olímpico del Siglo XXI.
Y yo que he conocido del mundo los placeres, confieso que no hay ninguno que se compare a solazarse viendo a Ronaldinho colgarse, humillado, la presea bronceada.
¡Ved en alto la enseña que Belgrano nos legó flamear victoriosa en lo más alto y a sus plantas rendido un león!
Pero tras este breve y sentido homenaje volvamos, mi fiel escudero, al fóbal nuestro de cada día.
Este sábado amaneció luminoso y tibio dibujando un día ideal para gozar de un buen espectáculo deportivo. Nosotros en cambio, en el cumplimiento de nuestros sagrados compromisos lo desperdiciamos yendo a ver San Telmo- Atlanta al pueblo de Belgrano donde los candomberos hacen rentan en estadio de Defensores, tras su exilio voluntario de la Ínsula de Maciel.
En homenaje a la economía de palabras podríamos resumir en que lo ofrecido por ambos contendientes fue una porquería mayúscula y que el pobre empate dejó conforme a las tristes ambiciones de ambos conjuntos.
Pero vamos a justificar nuestro estipendio con la narración de lo visto en el Juan Pasquale en esta quinta presentación del equipo liderado por el Morocho del Abasto.
Salvo que el caramelo Santos reemplazó al centrojás Natalicchio que no alcanzó a recuperarse del mandoble sufrido en su quijada la fecha anterior, el alineador villacrespense repitió la misma nómina que ante Brown: Ramírez; el goleador Cherro, el Petizo Arancibia y Jesús; el Torito Guzmán, Santos, el romántico Romeo, Jones y Cisterna; el Mágico y Matos.
Empezaron bien los visitantes ya que a los 2 minutos dispusieron de un golpe franco en las inmediaciones del área de los del barrio de las antigüedades. Shoteó el Mágico y el arquero Abraham (con ese apellido, un amigo de la casa) rechazó brillantemente y en el rebote, Cherro le envió el balón de regalo a los atletas que entrenan en el Cenard con vistas a Londres 2012.
La respuesta candombera tardó cinco minutos en llegar y fue con un tirito desde afuera que salió por arriba del horizontal de un Ramírez muy recordado por la torcida azul celeste, aunque con poco cariño.
Precisamente, el golero bohemiense a los 14, salió cortar un centro con el mismo entusiasmo con que Cristina asiste a las conferencias de prensa Capturó el obsequio un delantero enemigo y su tiro fue capitalizado de taquito “a lo Crespo” por Rodríguez.
1 a 0 y la tarde que se ponía fresquita.
Pero la alegría fue para los santelmista tan efímera como muchas cosas banales y fútiles que hallamos importantes en nuestras vidas y finalmente no lo son.
A la jugada siguiente el Mágico le baja con maestría la redonda a un Jones que definió con ímpetu y puntería estableciendo la justa equidad.
De ahí en más las acciones fueron parejas, trabadas y horribles.
Hubo una buena tapada del avión Ramírez con el pecho y alguna posibilidad lejana de Matos en el reducto adversario antes de que Prieto los enviara al vestuario a descansar y reflexionar.
El segundo período se inició sin cambio en las formaciones y en la mentalidad.
Transcurrido el cuarto de hora, el estratega auriazul decide, fiel a su marcado conservadurismo, resguardar lo poco conquistado y hace ingresar a Kondriatuk y al virrey Bianchi por Guzmán y Cisterna respectivamente, estableciendo una férrea línea de cuatro atrás y enviando al ex velezano al frente álgido de la batalla.
El delantero demostró una mejor actitud de lo exhibido en Remedios de Escalada pero Atlanta siguió sin levar peligro al reducto contrario.
Por otra parte era más fácil que Bardach le gane en natación a St que San Pedro Telmo hiciera otro gol.
Dos potentes disparos desde lejos por Jones primero y por el Mágico después convirtieron al rubio Abraham en al figura del partido.
Eso y el debut del pibe Alderete es lo único que merece destacarse en la última parte del mamotreto olímpico protagonizado por bohemios y candomberos.
Ya te he advertido, mi fiel escudero, que esta temporada no es apta para estetas ni diletantes. Como dijo el maestro Tabárez. “El que quiera ver espectáculo, que vaya al teatro”
