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COMENTARIO REAL (acerca de Brown de Adrogué 0 vs Atlanta 1, disputado el 07/02/09)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

 

CINCO MENTARIOS

 

                El fin justifica los medios Nicolás Maquiavelo

 

Finalmente llegamos, mi fiel escudero, a estos pagos de laberínticas calles y diagonales que no conducen a ninguna parte y en uno de cuyos ocultos recovecos se levanta el estadio mínimo de los Tricolores de Adrogué, para ocupar nuevamente mi puesto de observación en la precaria atalaya sin parapeto que se levanta a un costado de la cancha y a la que se accede por un escalera que tiene la solidez de un banco islandés y se mueve como un flan Ravanna (el más rico flan).

Y atingido por las flechas implacables del astro Rey que pone el cerebro como una molleja sobre las brasas crujientes y te deja la cara como un tomate para rellenar con atún, asistimos a la segunda victoria consecutiva en condición de huéspedes y en un reducto del que pocas veces hemos salidos con una sonrisa en los labios.

Tres puntos dorados que aún permite mantener la ilusión de acercarnos a quienes marchan en la vanguardia, en una fecha donde casi todos los contendientes sumaron de a un miserable punto.

El morocho Agüero, llegó al sur profundo del Gran Buenos Aires convencido de su una apuesta clara y poca vistosa, pero que esta vez les rindió los frutos deseados y tal vez más de lo esperado.

No tiene sentido, a estas alturas, volver a poner en uno de los platillos de la báscula las pesas que determinan los merecimientos. Ya deberíamos estar acostumbrados pues, a que en la filosofía de nuestro alineador  que la justicia no constituye es un valor prioritario. Sí, en cambio,  el pragmatismo más crudo que lo lleva a defender por sobre toda las cosas, a no arriesgar nunca y a esperar que, si la suerte o los errores del rival lo permiten, convertir y refugiarse en la caverna esperando a que el tiempo se convierta en desesperación para el enemigo.

Terminar defendiendo con línea de cinco, ante un rival sin figuras desequilibrantes ni un juego asociado que justifique tamaña precaución, es por sí mismo todo una definición de la visión táctica y estratégica del ex Defensa y Justicia.

Si a la distribución de las fuerzas disponibles, le sumamos las escasas dimensiones del terreno de juego, todo esto termina conjugándose a favor de las amarretas aspiraciones con que El Bohemio llegó al hogar de los brownies.

Atlanta saltó al field con Don Rodrigo en el arco. Y repitió el cuarteto defensivo del domingo anterior con Martillo Ortíz, el petizo Arancibia, Jesús Nievas y el rústico Kondriatuk.

En el medio campo, privado de la presencia de Ferreiro, decidió dejar al Mágico en el banco y colocar a Marecos y Alderete de insides y a Natalichio y Romeo como sendos centrojases.

Arriba lo mandó a  Matos a aguantar y a Bianchi a la expectativa de que le llegue la pelota y de poder crear alguna cosa.

A pesar del sol radiante, en los primeros 25 minutos el área de los porteños se cubrió de negros nubarrones que auguraban una tarde tormentosa.

Suerte que estaba Don Rodrigo en otra jornada inspiradísima y construyó una labor casi sin fallas que terminó consagrándolo como una de los héroes de la contienda. Porque en ese lapso tapó tres posibilidades de gol clara (Sacó un tiro con la mano cambiada al ángulo que debe entrar en la antología de las grandes atajadas del mundo), amén de las que se devoraban los atacadores adronguenses.

Lo cierto que la cancha parecía inclinada hacia el hemisferio del campo que en el sorteo del tocó defender a la visita.

Y eso se debía a la ternura y candidez de los celineros Alderete y Pinocho Marecos por sus regiones, a que Natalachio la veia pasar y no la podía agarrar y sólo Ricky Romeo aportaba algo de quite en los arrabales del círculo central.

En el bajo fondo, por su parte, los zagueros empezaron perdidos como el arca de Indiana Jones, para irse afirmando conducidos por el despliegue, la eficacia y la siempre correcta ubicuidad del salteño Arancibia, a la postre el gran paladín del triunfo villacrespense.

Pasado el sofocón inicial, los tricoloreados fueron perdiendo enjundia y los de azul amarillo fueron consiguiendo que la batalla se disputara unos metros más adelante. De esta manera la región delimitada por las dos medialunas quedó tan superpoblada como la terminal de Retiro en un recambio de quincena veraniega.

Cerca de los cuarenta minutos, ni Matos ni Bianchi conocían, todavía,  personalmente al arquero rival, dado que las únicas llegadas de los atlantes habían sido dos disparos desde la estación Burzaco (el segundo un tiro libre de Marecos con mucha rosca que Bangert resolvió bien).

En eso el Virrey Santiago de Liniers captura una pelota extraviada en el equador del terruño, encara y tras la pausa justa, lo pone a Alderete en posición anotadora. El doncel la para como el traste pero los defensores sureños se hacen un nudo y termina facturando de media vuelta. Gol y Agüero que se refriega las manos y empieza a planificar el segundo tiempo.

Sin más para contar de este primer período, los jugadores se van a los vestidores a por el líquido elemento y yo a buscar un poco de sombra para ventilar la armadura que estaba más caliente que soldado de franco.

Para el segundo segmento el entrenador deja al goleador en la soledad de los camarines (posiblemente lesionado) e introduce a Dow Jones en similar función.

No hacía falta consultar a brujas ni oráculos para darse cuenta que si la consigna era evitar un gol desde el principio, ahora ganando, la postura conservadora que caracterizaba  al Bohemio se iba a acentuar sobremanera.    

Los conducidos por Kopriva volvieron a mostrar su actitud más punzante en los minutos iniciales y nuevamente Llinás y Arancibia se encargaron de abortar sus timoratas incursiones  y con eso lograron que estos arrebatos volvieran a esfumarse mientras el sol caía en el poniente y la impotencia se apoderaba de los ágiles del bando contrario.

A Atlanta se le fueron abriendo los espacios y pudo generar algunos contragolpes. Pero a Marecos  le falta algunas materias para recibirse de conductor, Natalichio no da un pase bien y Bianchi no aportaba la claridad para capitalizar estas flaquezas del rival.

Matos, a su vez, intentaba hacer prevalecer su robusta envergadura física, pero el balón inevitablemetne le rebotaba largo y era casi siempre recuperado por algún player browniano

Cerca de la mitad de la etapa, Agüero decidió dejar de lado todo prejuicio, despojarse de cualquier pudor y no tuvo miedo al que dirán ni a las habladurías de los chismosos. Desempolvó su prosapia zubeldiana y al viejo estilo del Estudiantes no disimuló su deseo de cerrar el partido con métodos poco ortodoxos.

Lo sacó a Pinocho Marecos, y metió en cancha al olvidado Cherro. Armó un obscena línea de cinco y ¡Andá que te cure Lola.!

Sin embargo con eso logró su objetivo y le clausuró al enemigo todos los caminos que conducían a Don Rodrigo y esa muralla humana se le hizo inexpugnable al limitado team local Los tricoloreados se repitieron en centros y pelotazos, remedando la historia que Atlanta vive en Vicente López cada fecha y que lo llevaron a cosechar cinco empates consecutivos, Sin ideas ni imaginación se reiteraron una y otra vez,  para el lucimiento de Arancibia rechazando todo y parando a todos, acompañado ahora por la buena faena de Cherro.

Y si hubo una clara, la tuvo precisamente el ex Ferro, otrora goleador y frustrado arquero, cuando paró una pelota solo frente a Bangert, y mientras se festejaba  un seguro gol que hasta Diduch lo hubiera hecho, le pegó con la esponja vegetal y la mandó afuera. De haber terminado empatado el partido, hoy estaría sacando el pasaporte para exiliarse en la República de Ruanda.

Siguió aguantando Atlanta, sin lirismo ni idealismo ninguno, hasta que Gutiérrez sopló su pitito y dio por finiquitado el pleito.

Halago valiosísimo, aunque un tanto vergonzante.

Pero mi fiel escudero, en estas épocas poco propicias para caballeros andantes, lo único que sirve solamente es el éxito.

Y  sea como sea Atlanta ganó, algo que siempre es reconforta y sienta bien

 

15/02/2009 20:36 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Talleres 1, disputado el 01/02/09)

LAS DUDAS Y EL DUDY

 

Por Milton Saráchaga de la Vega

 

¡Que bello día  nos deparó este domingo inaugural del mes de la fiebre! Una jornada de estío propicia para el sanitario contacto con la naturaleza, para la fortificante absorción de los rayos gamas y ultravioletas que el rey Febo nos envía desde el fondo de un espacio sideral cada vez más desprovisto de ozono, y para el diletante y merecido reposo, en posición de decúbito dorsal, comiendo quizás alguna uva y oyendo el delicado vibrar de alguna lira.

Día ideal entonces para emprender un paseo que nos haga olvidar las insufribles presiones con la que la vida mundana nos tortura cotidianamente.

Y todos los condimentos estaban prestos para que ese paseo resultara de lo más placentero.

Porque a las benévolas condiciones climáticas había que agregar que Atlanta venía de conseguir una inmerecida, pero histórica victoria en Caseros, y que el rival a enfrentar en esta fecha era el flojísimo Talleres, uno de los candidatos más firmes a descender al oprobioso subsuelo de la Primera C

Y como sí esto no bastara para garantizar una jornada exitosa, todavía nos estábamos apoltronando en las ebúrneas plateas del “Ciudad de Vicente López” cuando Miguel González capturó un centro del Virrey Bianchi, y con más suerte que magia, anotó por debajo del cuerpo del siempre recordado Juan Gambandé.

Gol desde el vestuario, diría algún poco ingenioso cronista y ¡A relajarse y gozar que el campo se nos ha hecho orégano!

Pero la historia no terminaría tan bien como había comenzado.

Veamos, relatemos, analicemos y concluyamos mi fiel escudero.

Atlanta para este compromiso se vio privado de la presencia del díscolo Jones, castigado por el rigor de las leyes, del grandote Matos averiado en uno de sus tobillos y del jovenzuelo Guzmán con las fibras de uno de sus músculos desgarradas.

Emergió del túnel entonces, con Don Rodrigo al arco. Los cuatro del bajo fondo con el Martillo Ortiz, el petizo Arancibia, Jesús Nievas y el defensor K, Kondriatuk. El cuarteto de la volantería lo conformaron Eloy Colombano, el rubio Natalichio, Romeo y Lucas. El Mágico y el Virrey.   

La amanecida conquista parecía allanar el sendero a una cómoda sumatoria de los tres puntos en juego, ya que, en la primera mitad, el dominio del campo de batalla fue exclusivo de las huestes bohemieras, claro está, con sus consabidas limitaciones.

Pocas ocasiones de peligro que hicieran entrar en pánico al guardameta austral podemos contabilizar en este período de tiempo. Muchos centros cruzados que atravesaron el área tallarían, como el Simún las arenas del Sahara, pero sin la graves consecuencia que suelen acompañar al paso del viento norafricano.

Tal vez la más clara fue otro centro de Bianchi, que el Mágico quiso parar con la delicadeza de un modisto francés, pero como se había puesto los botines de lata, el balón rebotó furioso y fue manso a los guantes del arquero visitante.

La hegemonía atlante comenzó a gestarse por el ala derecha, donde Nata andaba bien en el quite y Eloy se insinuaba como wing y a veces se les asociaba la subida de Ortiz. Pero el toqueteo no se cristalizaba en triangulación y las intentonas se esfumaban entre las aguas de borrajas  de a torpeza bohemia y la rudeza de los defensores remedienses.

Para peor El Mágico se quedaba en aprontes y Lucas no aparecía sino cada muerte de obispo excomulgado.

En el otro hemisferio la regularidad de Romeo y la firmeza de Jesús y Arancibia alcanzaban para desbaratar lo poco que el añejo Zagharian podía llegar a construir.

Con este panorama, la segunda etapa parecía un mero trámite antes de llegar a nuestros aposentos, pedir la pizza, destapar la cerveza y mirar el súper clásico por TV.

Pero el técnico Rodríguez hace ingresar al terreno al Dudy Pérez (Sí, él que supo vestir sin pena ni gloria la querida casaca azul y amarillo) y el enano maldito produjo en pocos instantes un aquelarre de toques, apertura de espacios y movimientos ofensivos, que dejaron a los jugadores bohemios desorientados como Macri en Villa Lugano.

Con pincelada  de ese talento ( que brindó con cuenta gotas en su mencionado paso por Atlanta) le alcanzaron para emparejar las acciones y empatar el partido, cuando Gímenez, con la soledad de los profetas, capitalizó un pase desde la derecha y decretó el lapidario empate.

Lo que siguió fue una película más vista que La Fiesta Inolvidable: la búsqueda infructuosa y poco imaginativa de Lucas por su sector, el dominio estéril del campo hasta las inmediaciones del los quince metros, y la reiteración de centros inofensivos.

Lo más destacable de Atlanta lo constituyó una incursión de Bianchi al que su marcador le quería sacar la camiseta en forma poco amistosa y no lo largaba aún dentro del área, en un claro penal que Delfino prefirió cobrar afuera. El tiro libre de Ferreiro  fue desviado con esfuerzo por Gambandé.

Sin embargo la más clara la tuvo el Dudy, pero se apiadó de sus ex conmilitones y la tiró muy cerca del palo diestro de un vencido Llinás y que le hubiera dado a la tarde veraniega visos de una verdadera tragedia.

Para que nada cambie, Agüero había realizado los siguientes cambios. Los celineros Alderete, Marecos y Caccialanza reemplazaron  a Eloy que había desaparecido; a Natalichio, ídem y al  Mágico, ídem; respectivamente

Así se llegó a un  final triste por lo inesperado y que no hace otra cosa que seguir abriendo dudas sobre el porvenir de la escuadra villacrespense.

Habrá que seguir en la huella, nomás haciendo tripa corazón, porque los números dicen que se puede, pero lo que muestran  nuestros players en la cancha parece contradecirlos.      

15/02/2009 20:31 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Estudiantes 0 vs Atlanta 2, disputado el 27/01/09)

A CABALLO REGALADO…

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

Otra vez en marcha, mi fiel escudero, con mi flaco rocín y la armadura oxidada a pesar de los 40° de sensación térmica, dispuestos a seguir a El Bohemio en este nuevo año y en lo que resta de un torneo que nos encuentra bastante alejados de las fuerzas vanguardistas.

Pero siempre con la esperanza como escudo y la ilusión como lanza para acometer contra los molinos de viento del pesimismo y el mal aguero.

Y ya que hablamos de Agüero ¿No os llama la atención las incorporaciones que ha producido la noble institución de la ribera norte del Maldonado?

Es bien cierto que el planeta se debate en una crisis terminal y que nos acercamos a pasos agigantado a la fin del Mundo, tal lo anunciado por apocalípticos profetas hace siglos atrás.

También es cierto que Atlanta se halla ante la titánica tarea de construir su estadio en el corazón mismo de la megápolis porteña y que eso le insume ingentes óbolos y, que de no mediar una administración serena, se vería afectada por una hemorragia económica mortal.

Pero ¿Consideráis sensato haber invertido lo poco disponible en reforzar la defensa cuando el déficit más grande, estaba a todas luces del medio para adelante?

Creo que esto constituye una evidencia más de la filosofía conservadora de nuestro laborioso entrenador, que prioriza con obsesión el arco propio y, solo después comienza a alzar la vista para divisar, en un horizonte lejano,  lo que debería ser la meta de nuestros atacantes.

Ayer se ganó tras más de una década y media en el difícil reducto ubicado en los pagos donde el Ejército Grande diera cuenta del tirano Rosas un ya lejano 3 de febrero.

Pero festejemos con mesura, porque esta inmerecida victoria fue más un obsequio de la Providencia, de algún que otro error de Rapanelli y de la ingenuidad de los alicaídos pincharratones, que un mérito de nuestros esforzados ágiles.

En el primer saque de meta que tuvo Atlanta al minuto de juego, el bien venido Llinás tardó una eternidad en acomodar la pelota, lo que delataba que el encuentro era encarado con menos ambiciones que las que tenían San Francisco de Asís y el Mahatma Ghandi juntos, y que un solo punto conformaba con creces a las exiguas aspiraciones bohemieras.

Los de Villa Crespo salieron al terreno con su nuevo esquema – al menos para ir de visitas- de cuatro defensores, otros tantos volantes, el Mágico de media punta casi enganche y Matos para facturar.

Así la alineación de la divisa amada fue con Don Rodrigo de cancerbero. Martillo Ortiz, el petizo Arancibia, Nievas y Kondratuck en defensa. Dow Jones (sigue en baja) el rubio Natalichio, Romeo y Lucas en el medio campo y, lo ya dicho: Miguel González y el grandote Matos.

Empezaron mejor los vestidos de verde bombacha y asediaron las inmediaciones con centros que eran siempre conectados por el enemigo, obligando al lucimiento de Don Rodrigo a veces o a los despejes desesperados de Arancibia o Nievas otras. Eso al margen de que los delanteros casereños son bastante burritos los pobres.

Esa arremetida inicial se fue diluyendo y Atlanta se fue haciendo del balón y emparejando las acciones. Hasta conoció una decena de minutos de supremacía merced a la efímera labor de Natalicchio, González y Ferreriro.

Pasado ese lapso donde los azul amarillo hasta pudieron conquistar algún gol, el rubio volante y el Mágico desaparecerían. Lucas también, pero para retornar sobre el final.

La segunda mitad del período se hizo tan aburrido como un domingo sin Fútbol de Primera, con Estudiantes buscando un poco más y Atlanta controlando el resultado sin hesitar.

El debutante Ortiz aparecía firme en su sector, no tanto los zagueros centrales y mucho menos Kondriatuk cuya zona de patrullaje fue sector fue el elegido por el adversario para arrimarse a la valla visitante.

Inclusive una torpeza suya le pudo costar caro a los porteños, cuando se le fue la piernita y derribó sin necesidad a Yazogna, pero afortunadamente Rapanelli se hizo el distraído, como comisario de la bonaerense.

Por el medio los volantes neutralizaban sin problemas a sus colegas estudiantiles, mas a la hora de crear no se les caía una idea ni de casualidad. González desapareció como por arte de magia y Matos se las arreglaba para estar siempre en un lugar distinto a donde iba a parar  el balón.

No extrañó, entonces, que el marcador terminara cerrado al final del período y nada hacía imaginar que las cosas cambiarían para el segundo.

Los acontecimientos se despeñaban inexorablemente hacia el quinto empate consecutivo de loa atlantes, cuando la cosa se complicó al hacerse expulsar tontamente el zapallo de Jones.

Allí se vinieron a la carga los de 3 de Febrero y apareció la figura del retornado Llinás para redondear una actuación estupenda y erigirse en la figura de esta batalla de Caseros.

El morocho Agüero hizo entrar a Guzmán por un desdibujado Natalicchio y poco después a Pinocho Marecos por el averiado Matos.

Y Atlanta mejoró un poco, pero no tanto como para merecer ganar el match.

Si embargo faltando cinco, Ferreiro ingresa al área y cae tocado por su marcador con la fiereza con que Calabró le pegaba a Borromeo. Penal post moderno (esos que se cobran desde que se televisan los partidos) y Bianchi, al que la filosofía le importa un sorongo, que la manda a guardar.

Partido liquidado, sobre todo cuando Brizuela demuestra que los boludos no sólo propiedad de Atlanta y también se hace echar infantilmente.

En la última Lucas se manda una linda jugada de contrataque y define con tiro rasante mientras Guzmán (de buen partido) se le cruzaba por el campo visual del arquero como Pancho por su casa. Gol y a llorar al monasterio.  

Triunfo muy valioso que esperemos sirva de impulso para revertir la pálida imagen que nos quedó del 2008, aunque el fútbol por ahora, en Villa Crespo sigue de vacaciones.

15/02/2009 20:27 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Central Córdoba 1, disputado el 12/12/08)

PEOR ES SER DE RIVER

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejo, mi fiel escudero. Esta insignificante piedra que habitamos está pronto a culminar un nuevo circuito alrededor de la estrella solar que le sirve de guía y permanente nutrimento.

Ya se acerca Noche Buena, ya se acerca Navidad y la gloriosa divisa que viera la luz hace 104 años ha quedado tan lejos de la punta como Menem de una nueva re-reelección.

Es cierto que el camino es largo y mucho lo que se puede conversar todavía, pero lo cierto es que Atlanta terminó el año y su participación en el torneo dejando semivacío el cántaro de expectativas que el hincha deposita cada temporada junto al manantial de las esperanzas,

No son los caprichosos guarismos que las ciencias exactas colocan como palpables e insensibles testigos de cada campaña lo que me desvela, sino el nivel de juego que los infantes villacrespenses exhibieron a lo largo de este campeonato que ha ingresado a su estival receso.

Salvo en contados lapsos los bohemieros lucieron un juego colectivo y vistoso que llenara nuestros exigentes ojos acostumbrados al deleite hedonista del fóbal bien jugado. El mayor de los tiempos se consumió en un grupo desordenado de voluntades imprecisas, carentes de la técnica y la erudición capaces de conducir a victorias claras e inobjetables.

Y eso, cuando no eran poseídos por una marcada tacañería y una falta de osadía que los llevaba inevitablemente al terreno de la mediocridad y el conformismo.

Afortunadamente (O quizás, desgraciadamente) el resto de nuestros adversario no sobresalió muy por arriba de esa línea de pobreza y entonces la contienda se equilibró para abajo dotando a la categoría de una paupérrima paridad.

Pocas veces en mi existencia, vivida a caballo de los dos siglos, tuve que sufrir espectáculos tan horripilantes como en esta segunda mitad del año que fenece.

El del pasado viernes no fue la excepción a la regla, y un nuevo desengaño se hizo presente disfrazado del cuarto empate consecutivo.

Es verdad que en esta batalla ante los charrúas del Rosario se avizoró una leve mejoría, pero la calidad del rival, derrumba cualquier castillo de arena edificado en aras del optimismo más optimista.

En duelo copero contra el último de la tabla, que no era River Plate precisamente, Atlanta vencedor de la Copa Suecia,  recibió en el estadio de los marrones de Saavedra, al añoso Central Córdoba  triunfador de la Copa Beccar Varela en los años en que la humanidad se aprestaba a sumergirse en la ordalía de sangre de la Primera Guerra Mundial.

El Morocho del Abasto sigue empecinado en negarle la custodia del ala derecha de la defensa a Cherro y probó en esta ocasión con el caramelo Santos, que junto al petizo Arancibia, Jesús Nievas y Caccialanza constituyeron  la zaga auriazul.

Doble cinco con Romeo y Natalichio, Doble enganche con el Mágico y Lucas y doble ataque con el virrey Bianchi y el grandote Matos.

El cancerbero Gómez completó la oncena inicial de los locales.

Empezaron mejor nuestros players, con un intento de buen toque y tratando de penetrar, sobre todo por el sector izquierdo, merced a la movilidad de Miguel González, las ascensiones de Caccia, el pivoteo de Matos y algunas aventuras exitosas de Lucas y Bianchi.

Pero jugar bien contra el equipo de la Chicago argentina es como robarle la plata a un ciego,  y esa actitud hegemónica adoleció de la concebida falta de eficacia y de la senil impotencia en la zona donde las papas deberían quemar.

Los rosarigasinos solo mostraban una terrible torpeza en todas sus líneas y unas ganas  bárbaras de irse de vacaciones a alguna playa cercana en el milenario cauce del Paraná;

y sus aisladas dosis de balompié las entregaban el avezado Liendo y el buen jugados que es el volante Moreno. 

 Justamente Moreno, que se había cansado de hacer aerobismo por su zona, trotando en ida y vuelta, ante la atenta mirada del Mágico, Natalichio y Santos; capitalizó una pelota cruzada y tras desairar a su marcador, fusiló al indefenso Gómez.

No era merecido, pero no voy a repetir una vez más, la poco estrecha relación existente entre los merecimientos y los resultados, en el turbio ámbito del más popular de los deportes.

Los bohemios fueron a por la igualdad y apretaron contra Santilli a los centralistas cordobeses, que ya se daban por hechos y a más de una hora de la finalización del encuentro sentían en su pecho la satisfacción del deber cumplido.

Empató Atlanta, quince minutos después, con un golazo impropio del match en disputa, cuando Jones que venía tocando pito desde la estación Carapachay clavó, desde afuera de los quince metros, un esquinado remate rasante.

Encontraron los atlantes, desde allí a la finiquitación del período, sus mejores momentos e hilvanaron sus bordados más primorosos, pero siempre lejos de la zona de nocaut.

La etapa final del partido y del año fue la historia de siempre: un rival agazapado que le  regala el terreno y la pelota a un Atlanta que va y va, con menos ideas que una bailarina de Tinelli.

Centritos a las manos del arquero, masitas desde lejos pateadas sin convicción ninguna y un dele y dele chocar contra la defensa santafesina.

Matos y el virrey que desaparecen. González ya no jugaba ni hacía jugar. A Ferreiro que se le vuelve a salir la cadena y es solo confusión  y Agüero que desde el banco no aporta ninguna solución.

Porque ni Cherro, que ingresó por Santos, le dio altura en las áreas; ni Cisterna que  suplantó a Caccialanza claridad al mediocampo; ni el debutanrte Morales en lugar del Mágico eficacia al ataque.

Otro triste empate que determina con cuatro puntos un aplazo en este templado diciembre.

¡Mucho es lo que habrá que estudiar para en el 2009 poder pasar de año, mi fiel escudero!    

19/12/2008 18:47 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Deportivo Merlo0, disputado el 01/12/08)

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!! SOCORRO !!

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

Tiempo inestable e impredecible el que domina estas extrañas regiones descubiertas por azar, por mi colega y amigo Don Juan de Solís.

Hace pocos días nos calcinábamos impiadosamente en esta populosa ciudad y en la tardecita de este lunes debimos apelar a nuestros raídos jubones para afrontar un frasquete inesperado y una llovizna tenaz y molesta cual mosca de velorio.

Así de sorprendentes e inesperadas son también, las andanzas del club de nuestros amores, bajo la tutelar dirección del Morocho del Abasto.

Un zigzag emocional constante, que nos lleva del entusiasmo adolescente, de la ilusión casi utópica, a severos desengaños y duras decepciones. Casi una cruel  parábola de la vida misma.

Curtido como estoy de tantos años (104 para ser exacto)  siguiendo a Atlanta por valles y montañas, atravesando los siglos cruzado por una pasión enfermiza, muchas veces he caído en la tentación de calificar una falsa actuación como la peor de todas y asignarle, en consecuencia, el mote de calamidad.

Seré, pues, más prudente en esta ocasión y diré con moderación y  serenidad que lo visto esta lunes en el estadio calamar fue sencillamente espantoso. Peor aún que una película de Subiela o un recital de la Mona Giménez.

Una obra maestra del terror, de esas que después asolaban con pesadillas mis lejanos y tiernos sueños infantiles.

Un verdadero mamarracho sin una sola jugada combinada y las aisladas situaciones de gol que podemos contabilizar -con muy buen voluntad de nuestra parte- fueron más producto de groserías defensivas que méritos de los atacantes.

Si bien los culpables de tal bodrio fueron los jugadores de ambos equipos, el peso mayor de la responsabilidad recae sobre nuestros representantes, ya que debían cosechar un triunfo, para finalizar esta primera rueda con alguna aspiración a un futuro más promisorio.

Pueden servir como generosos atenuantes del  débil desempeño por un lado el lamentable estado del terruño, tras el chubasco del sábado pasado, que hacía que la pelota pique como en un partido de rugby. Y por el otro, que la visita acumulo más gente de la línea del medio campo para atrás que la que circula por la estación de Merlo en las horas picos, sin ningún interés en llegarse hasta la valla custodiada por el eléctrico Gómez.

Así y todo cuesta mucho poder explicar como Atlanta no logró producir una sola jugada de gol a lo largo de la hora y media de juego.    

Para la emergencia el Morocho del Abasto probó con Lucas Ferreiro como enganche y retrasó a Cisterna como carrilero zurdo. Colocó a Caccialanza y De Paulo (reemplazó a un flojo De Filippi) como marcadores de punta y repitió la dupla central con Jesús y el petizo Arancibia. El rubio Natalichio fue el otro carrilero por derecha y el romántico Romeo el centrojás. Como delanteros insistió con Matos como ariete y el virrey Bianchi por afuera.

Los merluzos empezaron mejor, pero no como para abrirse las venas. Le bastó al movedizo Rodríguez  un par de pisadas y un poco de criterio  para confundir a un mediocampo villacrespense que no encontraba la brújula ni la pelota.

Porque fallaba Natalichio en su sector y poco y nada lo ayudaba el mozalbete De Paulo, carente de toda audacia para invadir territorio enemigo.

Por la izquierda, en tanto, Cisterna mostraba su tradicional  inconsistencia en los últimos tramos de la cancha y tampoco contaba con el apoyo logístico de la proyección de Caccialanza.

Lucas no resultó, al menos este lunes, la solución al grave problema de liderazgo que afronta la escuadra bohemia desde el comienzo de este torneo. Y, si damos vuelta la cabeza hacia atrás,  podríamos exagerar diciendo que desde el retiro del Pepe que los auriazules no encuentran quien agarre la manivela directriz..

Y en el bajo fondo, el petizo Arancibia (por lejos el mejor jugador de esta primera rueda) tras un par de macanitas, terminó resolviendo las ventajas  que daban los laderos y las vacilaciones de Jesús.

Arriba poco y nada aportaron Matos que fue neutralizado sin mayores apremios por una blandengue defensa occidental y el virrey Bianchi que nunca le pudo ganar a los diferentes marcadores que se le cruzaban por una y otra punta.

Sin nada que merezca quedar registrado en tinta sobre el pergamino, salvo alguna intentona de la visita, tan peligrosa como navegar en  bote en los lagos de Palermo, se fue la primera etapa.

En los primeros minutos del período complementario, los zagueros porteños, hicieron todo lo posible para que Merlo hiciera un gol. Pero los del Parque San Martín devolvieron caballerescamente cada uno de los obsequios de sus ocasionales rivales

A los diez, el alineador bohemio consideró que era hora de que el Mágico González justificara su sueldo y los hizo ingresar por un opaco Natalichio.

Les costó a los atlantes rearmarse, pero de la mano del sobrevaluado volante los bohemios empezaron a jugar mejor y a predominar en la contienda, pero no lo suficiente como para hacerse merecedor de los laureles de la victoria.

Atlanta fue un pelotita de pelota paleta chocando con el frontón defensivo que propusieron Los Charros de Merlo, que aguantaron la tibia embestida, a pie firme y sin hesitar.

La más clara del partido fue un centro inofensivo desde lejos que caía sin pena ni gloria sobre el área de Gómez y este se mandó una de biógrafo que por milagro de la Virgen Santísima no fue gol.   

La tierra siguió su curso alrededor del sol, el tiempo se evaporó y Atlanta sumó un mísero punto en un partido asqueroso.

Así terminó esta primera rueda que encuentra a Atlanta pendulando en la mitad de una tabla que aguardaba con impaciencia encontrarlo en los puestos de vanguardia.

La semana próxima será de descanso y reflexión.

¡Que el Altísimo ilumine al Morocho del Abasto para encontrar el rumbo en medio de la neblina que lo obnubila! Y que se piense bien en la nómina de refuerzos para afrontar el desafío del 2009 y limpiarle la cara al equipo y darles renovados bríos para el futuro que se avecina.

Falta mucho, el camino es largo y no está nada dicho.

Y nosotros, mi fiel escudero, busquemos en nuestras alforjas algún mendrugo de ilusión para alimentar nuestra escuálida esperanza.

 

06/12/2008 16:39 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Sarmiento 1 vs Atlanta 1, disputado el 24/11/08)

SABOR A NADA

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

¡Pensar, mi fiel escudero, que abandoné mis colonias en el África Ecuatorial agobiado por canículas tropicales, bochornos selváticos y plagas interminables de moscas tsé tsé!

Y me llegué a estas benditas pampas húmedas en busca de las caricias de sus brisas marítimas, el verdor de sus bosques y el frescor de sus praderas interminables.

Pero este martes casi desfallezco en el largo trayecto de más de cincuenta leguas por estepas calcinantes, bajo el impiadoso castigo de fulgurantes rayos ultravioletas que ponían al rojo vivo el bruñido metal de mi armadura.

Y arribé exhausto a  los andurriales de la laguna de Gómez, tras haberla avistado en vano en varias oportunidades producto de enfermizos espejismos.

Desfalleciente entonces por la heroica marcha, logré llegar al estadio Eva Perón, escenario de tantas jornadas pobladas de tristezas y frustraciones. Y cargado de tantos malos recuerdos.

Me encontré con los habitantes del antiguo fortín Federación, alegras y descansados después de reparadoras  siestas y vivificantes duchas, degustando algún encurtido envuelto en pan y con la seguridad de la victoria revoloteando en sus ojos y la certeza de llegar a la cúspide de la tabla al cabo de la contienda.

Tras reponernos con un generoso trago de agua de algún aljibe piadoso, nos aprestamos a ver con que nos sorprendía el Morocho del Abasto a la hora de configurar la alineación del equipo de los colores del trigo y del ultramar.

Tres cambios se le antojaron al discutido entrenador. Algunos naturales como el recuperado Arancibia por el bisoño De Paulo. Otros obligados como el de Natalichio por el sancionado Jones. Y otros por razones tácticas como el de Ferreiro por Pinocho Marecos.

Repitió la línea de cuatro zagueros, en tanto que lo adelantó a Cisterna como enganche.

En definitiva la formación bohemia fue la siguiente: Un Gómez menos eléctrico en el arco.

De Filippis, Arancibia, Nieves y Caccialanza. Natalichio, Romeo y Ferreiro. Cisterna. Matos y el virrey Bianchi.

Las dos primeras jugadas del partido fueron dos llegadas sucesivas de los kiwis  a la pera misma del guardapalos villacrespense.

Con este arrebato inicial, no podíamos menos que imaginar un regreso a la Reina del Plata desandando el camino por la ruta 7, con la canasta pletórica de pepinos.

Pero los atlantes no se amilanaron  y respondieron con osadía las estocadas de los atrevidos juninianos y un testazo del calvo Jesús Nievas obligó al vuelo elástico del cancerbero anfitrión.

Cuando el juego aún no había marcado hegemonías notorias, un centro inofensivo llueve sobre el área de Migliardi, este se mimetiza en Negro Luqui y su pecado mortal es capitalizado por el Virrey Santiago que entre el parietal y el occipital derechos manda la redonda al mullido lecho que tienden las redes en el fondo de los arcos.      

El argumento de la película que sigue es más o menos conocido. Los bohemios que intentan manejar las acciones prevaleciendo con juego corto en campo adversario e intentando llegar por los costados con las arriesgadas expediciones de sus laterales De Filippi y Caccialanza.

Con esta fórmula intentan que el grandote Matos haga valer su envergadura física y Bianchi su movilidad.

Pero esas buenas intenciones, en la mayoría de los casos, terminan empedrando el camino a los infiernos.

Ya que  Cisterna casi nunca logra ser el comandante de tropas batalladoras y organizadas, y Ferreiro sucumbe ante su singular entusiasmo y su encomiables ímpetu no termina en transformarse  en claridad y eficacia.

Agreguemos a este párrafo que Diego Cisterna casi pasa a la historia de los grandes del fóbal nacional, cuando una apilada maradoniana se fue muy cerca del madero rival en lo que hubiese sido un golazo monumental..

Era algo más el equipo porteño, pero una falta dudosa del árbitro es sancionada en perjuicio del rudo Nievas. Con la precisión de una satélite espacial, Saborido empata el score con un mortífero disparo efectuado desde las proximidades de la ciudad de Chacabuco.

Si bien es cierto que los sarmientinos en ningún momento hicieron ostentación de su chapa de candidatos, ni arrollaron a sus huéspedes haciéndole sentir su condición de local, el resto de la lid se desarrolló en un clima de equidad, que terminó justificando la magra colecta de un punto, que poco aporta a las respectivas arcas de ambas instituciones.

El segundo de los períodos mostró un Atlanta con mayor posesión de la regalona esférica, pero siempre por la periferia, sin herir en la caliente zona de las definiciones.

Fueron sus mejores momentos en los que Lucas tomó las banderas de los de la ribera norte del Maldonado, con la ya descrita enjundia y la mencionada cuota de confusión que contienen sus embates.

Pero Atlanta se hallaba bastante descompensado y se sucedían las imprecisiones y errores en el fondo. Una vez más, el Petizo Arancibia  se multiplicaba para salvar los yerros de sus compañeros y, alguna vez, pagó tributo con  alguno de su propia cosecha.

Después que las tinieblas se disiparon y la luz volvió a hacerse, promediando la etapa ulterior, el dominio pasó a manos de los kivis pero sin inquietar en demasía a la valla custodiada por Gómez.

Ya Cherro había reemplazado a un Nievas averiado en sus partes pudendas. El ingresado Guzmán le había otorgado algo más de variantes al mediocampo que Natalichio y para cerrar el match, sobre la media hora, el Morocho del Abasto hizo entrar al caramelo Santos en lugar de Lucas que se fue masticando ira,  más enojado que Kichner con Solá.

Cuando todo era patrimonio de un mediocre conformismo, el Virrey Bianchi  se mandó una patriada por la izquierda, y en el instante postrero de la batalla  estrelló su disparo en el travesero.

No sé sí hubiera sido justo el gol,  pero le hubiese dado al equipo de nuestros desvelos una victoria valiosísima y un envión anímico extraordinario en las cercanías de las fiestas navideña y de reveillón.

Si bien un empate en el siempre difícil reducto de Junín no es moco de pavo, volvimos al tranquito sobón de mi matungo viejo, con un sabor a nada en la boca, parecido al desencanto.

Quedan dos partidos de local y sería bueno volver a sumar de a tres para poder esperar el 2009 con el ánimo renovado y el optimismo recompuesto.

En marcha, pues, que el camino es largo y el calor es mucho.

01/12/2008 15:23 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Colegiales 1, disputado el 17/11/08)

ENSALADA  RUSA

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

A poco estuvimos, mi fiel escudero, de ser testigos de otra noche de violencia e irracionalidad donde códigos de barbarie de unos pocos parecen primar sobre la cordura y la urbanidad  de la mayoría silenciosa del público.

Seguramente pasarán siglos y no habremos de encontrarle remedio exacto a este flagelo que proviene de allende las murallas de un estadio de fútbol y encuentra sus causas en las profundas raíces de la postergación, la injusticia y la incultura que asolan a nuestra sociedad toda.

Pero dejemos estos penosos incidentes que no pasaron a mayores y tratemos de desentrañar el misterioso intríngulis táctico y estratégico que nuestro imaginativo entrenador elucubró para el compromiso ante los colegiales de Munro.

Después del waterloo de Mataderos, El Morocho del Abasto habrá considerado pertinente poner en penitencia a alguno de los protagonistas de aquella infausta velada y darle un castigo ejemplificador.

Eligió a Ramírez, a Lucas y a Cherro para tal cometido y los envió al ostracismo de la banca supletoria.

Por su parte el petizo Arancibia volvió a caer en convalecencia y el rubio Natalichio se excedió en el consumo de picantes especias orientales y acusó problemas gástricos que le impidieron estar desde el comienzo.

Diagramó pues una serie de movimientos que convirtieron al equipo en una verdadera ensalada de puestos y nombres propios que tardamos un buen rato en comprender el objetivo y las intenciones de tal revoltijo.

Así y todo la cosa parecía encaminada y sus revolucionarios cambios parecían inclinarlo más hacia el terreno de la luminosa genialidad que hacia el de la diabólica locura.

Pero el técnico conjetura y los jóvenes ágiles que salen a la lid son los factores que terminan definiendo el devenir inexorable de los acontecimientos.

Develemos pues el misterio y no demoremos más en dar a conocer  a nuestros sacrificados lectores  la insólita alineación de la gloriosa escuadra villacrespense: El eléctrico Gómez como guardapalos. Optó por una línea de cuatro zagueros con De Filipi, el debutante De Paulo, Jesús Nievas y Caccilanaza (Si,si Caccialnaza). También fueron cuatro los volantes ya que Cisterna sacrificó su puesto de enganche para sumarse a una simétrica patrulla por la izquierda, con Pinocho Marecos por derecha, Jones y Romeo en el circo central. Los delanteros volvieron a ser Matos y el virrey Bianchi.

Al principio todo indicaba que Atlanta tenía las acciones dominadas y, sin ejercer una supremacía aplastante, lucía más ordenado y ambicioso que su rival.

La defensa no ofrecía grandes flaquezas, sorprendiendo Caccialanza en sus flamantes menesteres, muy firme Nievas y bastante bien De Paulo (que es más chiquito que Celín, que es más chiquito que Arancibia) De Filipi era lo más flojo en retaguardia.

En la zona de gestación Cisterna y Jones se hacían de la pelota, pero nunca consiguieron transformar esa posesión en conducción certera y desequilibrante.

Romeo, por su parte cumplía cabalmente su labor proletaria de marca y quite y Pinocho nunca le encontró la vuelta a su ubicación en la cancha.

En la vanguardia, Matos se mostró más movedizo y voluntarioso pero siempre haciendo gala de su proverbial torpeza con la pelota. Bianchi era búsqueda, voluntad y empeño, sin encontrar el eco adecuado que tal actitud merece

Un párrafo para el golero Gómez. Sus dos primeras intervenciones auguraban una noche consagratoria, pero los nervios se apoderaron de su cuerpo y terminó siendo un cúmulo de ademanes desmedidos y temblequeantes que transmitían una constante zozobra a sus compañeros y amenazan con hacer adictos a la coramina a los fieles seguidores bohemios.

Era un poco más el Bohemio, pero en la mitad de la etapa Dow Jones baja sus acciones tirándose irresponsablemente  en plancha cuando ya estaba amonestado y el celoso Suárez  lo manda al triste exilio de los vestidores.

El técnico munrense advierte que sobra uno abajo y hace ingresar al injustamente olvidado Molina. Pero Colegiales no es más.

Y cuando el período perecía sin mayores alternativas, Negro Luque hizo lo que sabe hacer a la perfección: salir a cazar pajaritos. El oportuno Matos aprovechó el error y dio por abierto el marcador.

El segundo tiempo empezó con cierta paridad, pero con el empuje de los tricoloreados y con el cansancio que empezaba hacer estragos en la musculatura local, la cancha empezó a inclinarse para el lado de la Ciudad Autónoma.

Las espaldas de De Filipi eran una galería de compras por donde pasaba quien se lo propusiera, sin demasiado esfuerzo.

De esta manera empezaron a llover a centros como langostas en Egipto y Gómez daba rebotes con la cabeza, las manos y los pies. Los Bohemios atrás eran un tembladeral.

Atlanta empezó a resistir como una fortaleza sitiada. Pero la mediocridad del rival nos impide otorgarle a la misma el carácter de heroica.

Primero Pinocho Marecos le deja su lugar al dolido Natalichio, luego un exhausto Bianchi sede su plaza al reaparecido Eloy Colombano.

Pero tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, y en el millonésimo centro el debutante De Paulo se inmola para evitar el empate, pero su sacrificio fue en vano. Penal, Hernández y empate.

Quedaron unos minutos para la vergüenza de quiénes condenan la violencia en todas sus manifestaciones y para conformismo de los jugadores que se terminaron dando por satisfecho con el empate alcanzado.

Magra cosecha que se suma a lla de los últimos partidos. Y en el horizonte se yergue la silueta del siempre temible viaje a Junín.  

Dad descanso pues, a las cabalgaduras, que un largo camino nos espera.

25/11/2008 08:20 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Chicago 4 vs Atlanta 0, disputado el 11/11/08)

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LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

 

Por El Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

 

¡Que milonga nos pegaron, Santísimo Sacramento!

No, mi fiel escudero, no me refiero a esas veladas danzantes de fuerte cuño criollo y arrabalero, donde el tango se refugia en auténticos bastiones de la porteñidad  como el Glorias Argentinas de la calle Rodó, el José Hernández de la calle Tapalqué o en e Nueva Chicago (Nada que ver con nuestro rival de anoche) de la avenida Tellier

Tampoco a las matineés domingueras, en la recova del Mercado de Hacienda con bailes de folclórica tradición, donde el varón se deshilacha en frenéticos zapateos y la dama en delicados arabescos.

Ni a los ensayos de la histórica murga Los Mimosos, en los jardines del Barrio Los Perales cantando el tradicional homenaje a los trabajadores del frigorífico tomado:

 

El barrio de Mataderos

vivió páginas de gloria

enseñándole a la historia

lo que pueden los obreros”.

 

De lo que estoy hablando es del peludo que nos dio el Torito , de las cuatros veces que sus ávidos jinetes vulneraron nuestra indefensa valla y  del bochorno que hemos sufrido vía satélite para la América Latina toda.

Y eso que nada hacía presagiar semejante catástrofe. Por el contrario, el equipo de los dos descensos consecutivos arrastraba una campaña irregular y, por otro lado,  el desempeño de los atlantes lejos de  los lugares que suele frecuentar, era por demás reconfortante.

Además, las noticias llegadas desde los centros sanitarios daban cuenta de la recuperación de Cherro y Arancibia, y entonces los villacresperos podían contar casi con lo mejor que hoy por hoy pueden mostrar sobre un terreno de juego (Que no es para tirar manteca al techo, precisamente).

El cuestionado Ramírez al arco. Los tres del fondo: Cherro, el petizo Arancibia y Jesús Nievas. Volante a estribor Dow Jones, centrojás primero Natalichio, centrojás segundo Romeo y a babor Lucas. Cisterna de enganche y Bianchi y Matos de delanteros. Tal el escuadrón comandado desde las sombras por el Morocho del Abasto.

A poco de moverse el balón se notó la diferencia de planteos: Mientras Atlanta intentaba manejar la pelota por el ecuador del campo, los esmeralda y carbón salían rápido de contra, tras recuperarla y con mayores ambiciones. 

Entonces los de pilcha recién estrenada toqueteaban, triangulaban en la órbita del círculo central, pero invariablemente sus esfuerzos se diluían en las cercanías de los 15 metros chicaguenses.

Cisterna (le faltan varias horas en el Parque Roca para sacar carnet de conductor), Natalichio, Jones y Lucas por momentos se floreaban, pero siempre lejos del lugar donde las papas queman. Bianchi - tal como viene ocurriendo- luchaba en soledad contra todos los fulbacks del torito y Matos se mimetizaba y se asimilaba dócilmente a sus custodios ocasionales

Parecía que Atlanta quería manejar el partido y dejar correr el tiempo. Apostaría parte mi marquesado que de haber aparecido un Mefistópheles con una diabólica lapicera pluma, los de Rubén Agüero hubiese firmado sin vacilar un equitativo reparto de puntos.

Los locales, en tanto, eran más veloces y punzantes, y el Topo Gigena se aprovechaba de las dudas de Nievas y su amigo Martinuccio se hacía un pic nic en la región custodiada por Cherro.

Menos mal que el petizo Arancibia se multiplicaba para cubrir los baches, las lagunas y los agujeros negros provocados por sus colegas defensores y volantes de contención.

Y Atlanta aguantaba, hasta que un centro cruzado lo volvió a sobrar a Cherro y Martinuccio la paró con el pecho y en forma impiadosa y malvada fusiló a Ramírez.  

Uno abajo, y la Apocalipsis recién estaba en su génesis.

Al emerger del túnel para el segundo de los períodos, mi vista no divisa la diminuta figura del salteño Arancibia y un hilo gélido recorre mi espinazo. El Burrito Ortega ocupa su lugar en centro de la resistencia bohemia.

Resistencia es una forma de decir, porque nunca vi una arco tanto dejado a la mano de Dios como el de la noche de este infausto martes. No lo defendía ni el Chapulín Colorado.

La zona defensiva de Atlanta era una zona franca sin control alguno. Un Sodoma y Gomorra abierto al libertinaje y la corruptela. ¡un auténtico Viva la Pepa!

Y no nos anotamos en el historial una goleada más espantosa, porque los jinetes mataderenses son bastante caballitos, los pobre.

Primero el Topo se volvió mariposa ante la impávida mirada de los maniquíes de azul oscuro y amarillo. Después Ramírez rechazó con los puños con la violencia que Calabró le pegaba a Borromeo y Méndez aprovechó el obsequio. Y en la última del partido Distéfano selló el marcador después que sus compañeros se cansaron de perderse goles hechos.

En el interín entraron el Torito Guzmán y Pinocho Marecos por Romeo y Cisterna sin ninguna posibilidad de cambiar el argumento de la tragedia.

Y la historia se repitió una vez más: cuando teníamos la punta al alcance de la mano, volvimos a deslizarnos por este eterno palo enjabonado que parece ser el destino cruel de nuestro querido Atlanta.

El lunes tenemos un compromiso complicado ante los colegiales de Munro.

¡Que Dios se apiade de nosotros!   

 

13/11/2008 16:19 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 2 vs Tristán Suárez 0, disputado el 10/11/08)

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LECHE CONDENSADA

 

Por El Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

 

Desde mi tierna infancia, allá en la llanura manchega, cuando corría con otros chavales detrás de un balón hecho con soquetes y calcetines multicolores de nuestras madres y abuelas; y más tarde ya, en mi turbulenta adolescencia, cuando lo hacía con una “Pulpo” de goma; vinculé el tratamiento que el útil merecía con el que debía dispensarse a cualquiera de las bellas doncellas de mi marquesado.

Traté de conceder  a esa pelota el fruto más esforzado de mis mejores esmeros. Era el objeto deseado al que obsequiaba mis más delicadas caricias y no pasaba jornada en que intentara cotejarla con el requiebro más dulce. Y ¡Pardiez! Era el hombre más feliz del mundo cuando lograba hacerla sucumbir a mis maniobras más sutiles.

Y si alguna vez, necesité hacerle sentir el rigor y la rudeza que a veces son propia de nuestra virilidad, inmediatamente, como pidiendo perdón,  un ramo primoroso de  camelias perfumadas o de primorosos jazmines acudían en mi ayuda, como divina compensación.

Por eso, mi fiel escudero, al ver a los veintidós burros jugar como jugaron anoche el primer tiempo, me dieron ganas de cortarme sencillamente los huevos.

Y si bien el segundo mejoró un poquitín, no dejo de ser todo –excepto los últimos 20 minutos- un gigantesco despropósito.

Veamos. El Morocho del Abasto se encontró con infaustas novedades que le decían, que una nueva peste había diezmado lo que quedaba en pie de sus raleadas fuerzas combativas.

Armar el equipo era un verdadero puzzle que lo obligaba a azuzar su ingenio y su poder de decisión a la hora de darle forma al plantel definitivo que defendería la gloriosa insignia azul y amarilla.

Improvisó puestos, inventó funciones y determinó un nuevo dibujo táctico, haciendo saltar al vapuleado terreno calamar a estos once intrépidos ágiles: En la meta la avioneta Ramírez. Para este viernes decidió que sean cuatro los defensores, con De Filippi, Jesús Nievas corrido al centro, Jones (¿?) y el gallego Kondratiuk. El mediocampo con el rubio Natalichio, el romántico Romeo y Lucas. Diego Cisterna de enganche y arriba el Virrey Bianchi por los laterales y pivoteando en el medio del ataque el grandote Matos.

La cosa empezó para el lado de los tomates. Los tristaneros son un equipo limitadísimo que baila alrededor de lo que produce su centrofoward Villalba.

Pero con muy poco pudieron abrir el marcador en el primer cuarto de hora. No tanto por el producto de sus virtudes, como por la sucesión de bloopers que generaban los hombres encargados de la custodia del área en el conjunto atlantero.

Ramírez pagaba tributo a sus culpas en el partido anterior y su sesión de terapia no logró devolverle la seguridad indispensable para su álgido puesto. Hasta casi se hace un gol en contra. Pero digamos en defensa del vituperado golero, que se fue asentando y terminó redondeando una actuación aceptable.

Jesús no le encontraba la vuelta a su nuevo conchabo y el siempre eficiente marcador de punta, parecía empecinado en hacerle un gol a su compañero Ramírez.

Era malo lo de los marcadores de punta y los volantes no paraban ni al colectivo en carriles exclusivos. Cisterna estaba lejos del nivel de sus últimas actuaciones y el grandote Matos paseaba por las nubes de Úbeda.

Solo el Virrey Santiago de Liniers que intentaba, peleaba, se movía y buscaba por entre le retaguardia enemiga, pero encontrando poca reciprocidad por parte de sus camaradas.

El primer tiempo se esfumó sin dejar huellas ni en nuestras retinas, meninges y piamadre.

El segundo amenazaba en convertirse en otra porquería digna del oprobio del olvido, pero al lesionarse el gallego Kondratiuk, el Morocho se manda una de cow boys y lo hace ingresar a Pinocho Marecos de marcador de punta.

Y el pibe es un soplo de aire fresco en la tórrida noche noviembral.

Poco después lo saca a Lucas, que se fue directamente al vestidor más enojado que Cristina con Cobos, por el debutante Ortega y Pinocho pasa de volante creativo. De ahí en más se condensa todo lo que hubo de fútbol en la velada ante los rudimentarios lecheros ezeizanos..

En ese momento empieza otro partido y se gesta la ansiada victoria villacrespense.

Enseguida un buen centro es enviado a las mallas por la testa precisa de Bianchi, pero el zapallo de Derevnin anula el buen gol,  vaya a Dios a saber porqué.

Esta injusticia sirve como acicate al honor herido de los atlantes y van a por el triunfo.

Al ratito, Bianchi es frenado con falta y Atlanta que no hacía un tanto de tiro libre desde la época en que los visigodos invadieron la Península Ibérica, consigue, vía un exacto disparo de Diego Cisterna, la apertura del marcador.

Era imposible que los albiazules hicieran un gol, pero Atlanta es Atlanta...

Sin embargo, faltando un puñado de minutos, una vacilación entre los backs visitantes y el dormido de su arquero, es aprovechada por el grandote Matos -que a esa altura nadie sabía donde estaba-  y este de cabeza sella el marcador.

Pudo haber habido uno más, pero torpezas, egoísmos, ambiciones desmedidas y otras miserias humanas, privaron de decorar esa postrera y breve ráfaga de buen juego.

Y allí quedamos, mi fiel escudero, prendidos en un campeonato en el que están todos apretados y mezclados cerca de la punta y que puede terminar siendo para cualquiera.

Ahora acércame aquel plano que nos confeccionara mi amigo Américo Vespusio, que debemos viajar a Mataderos y hace tanto tiempo que no voy que he olvidado el camino. 

07/11/2008 15:25 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Almirante Brown 2, disputado el 28/10/08)

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HALLOWEEN

 

Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

No, mi fiel escudero, no me refiero a la celebración de la noche de brujas que suelen festejar los despóticos dueños del mundo. Esa estúpida festividad en la que se disfrazan y le ponen velas a las cáscaras de zapallos vacía; y que después hacen como dieciocho películas espantosas sobre el mismo tema.

Lo peor es que a algunos tilingos criollos se le dio por imitarlos y mansillan la nobleza del histórico barrio de San Telmo con esta fiesta foránea e imperialista.

No es eso de lo que estoy hablando sino de la noche de este viernes 31 de octubre que fue de terror para las aspiraciones bohemias y donde los fragateros de  La Matanza nos pasaron por arriba.

Confieso que llegué al campo de  batalla recubierto de un renovado optimismo adquirido tras el buen desempeño de nuestra escuadra en el pueblo de Belgrano unos pocos días atrás.

Pero las brujas actuaron en su noche y los villacresperos fueron solo un espectro de aquel equipo compacto y vistoso que debió regresar victorioso de su incursión por los dominios del Dragón.

Para mejor, discretos informantes me habían comunicado que el grandote Matos haría pareja en la vanguardia con el virrey Santiago de Liniers, constituyendo la mejor delantera que puedo imaginar en estos momentos. Al menos hasta el retorno esperado del blondo Eloy.

Salvo este cambio del goleador por el castigado Jones por haber acaparado cinco tarjetas de advertencia, el Morocho del Abasto introdujo en el terreno calamar la misma formación que la fecha anterior.

Seamos piadosos con lo infieles que no nos leen todas las semanas y vamos a recordársela: De cancerbero, Ramírez. La cuestionada línea de tres con Cherro, el petizo Arancibia y el rudo Jesús Nievas. El mediocampo con el Torito Guzmán, el rubio Natalichio, el romántico Romeo y Lucas Ferreiro. De enganchador Diego Cisterna y la dupla ya mencionada de Bianchi y Matos en la ofensiva.

Desde el exacto instante en que el juez ordenó iniciar el juego se notó que los mirasoles eran más y que había que remar en un mar de dulce de leche para no salir perdidosos de la contienda.

Los de la casaca de Peñarol inmediatamente se adueñaron del sector de gestación con la misma prepotencia que el General Roca de los territorios tehuelches.

De la Canal, Bernuez y en especial Gandarilla borraron con potencia y buen toque a hases e insides bohemieros. Arriba el negro Alves hacía bailar bossa nova, capoeira y carnaval carioca a toda la defensa local.

Y eso porque Natalichio no acertaba ni en la marca ni en la entrega. Porque Romeo jugó su peor partido desde que es empleado de la institución de Von Humboldt al 400, porque a Lucas enseguida le agarró la chiripiorca y empezó a correr desbocado por toda la cancha, y    

porque Guzmán sigue pagando tributo a su endeblez física.

   Del naufragio frente a La Fragata solo se salvaban Cisterna que se esforzaba por convertirse en gran conductor y Bianchi en el primer trabajador luchando solo, ante la torpeza e inoperancia de su compañero de fórmula Matos, por todo el frente enemigo..

 

 Sin embargo, promediando la etapa los atlantes insinuaron una esperanzadora reacción que reavivó las ilusiones con la que habíamos arribado.

Fue cuando Cisterna pudo hacerse del útil y Guzmán ganar algún entrevero en su zona, pero los embates de los grisperlados se esfumaron en  inofensivos disparos efectuados desde distancias siderales.

Parecía que Atlanta zafaba en aquella primera etapa de la persistente iniciativa de  los casanoveros, pero el minuto final ha sido históricamente trágico para nuestras tenues ambiciones.

Y así fue nomás, un centro exacto al plexo de Ferrer y este, que la para con categoría y define con contundencia

Y nuestros jugadores se van a hacer reposar sus músculos al vestidor con el resultado en contra.

Para la segunda etapa el Morocho del Abasto enroca a Guzmán con Ferreiro cambiándoles los laterales de su influencia, pero la cosa no mejora.

Almirante se retrasa tácticamente y se agazapa. No hacía falta ser Nostradamus para  imaginar que era más fácil que el huésped hiciera el segundo a que Atlanta lograra empardar el score.

Y tal profecía no tardó en cumplirse  y fue cuando un contraataque por el sector zurdo de la defensa bohemia encabezado por el brasileño Alves desairó primero la marca lenta de Cherro y después se aprovechó de las dudas existenciales de Ramírez para estampar un balinazo impresionante.

El alineador bohemio mueve el banco y hace ingresar a Jorge González y a Pinocho Marecos (chiquito pero interesante); pero la suerte ya estaba echada.

Los osados visitantes se dedicaron,  pues,  a manejar bien el encuentro y esperaron en las cercanías de Llinás el girar inevitable de las agujas del reloj.

Al divino botón entró De Filippi y sobre el final el virrey Bianchi hizo un gol inútil como una brújula en un sótano.

Y aquí termina esta historia de la noche de brujas, en que nos dejaron muertos como para que festejemos el 1° de noviembre.

 

05/11/2008 22:26 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Def. de Belgrano 1 vs Atlanta 1, disputado el 25/10/08)

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LA NOBLE IGUALDAD

 

Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

Las tempranas noticias que llegaban desde el barrio  de los Corrales Nuevos que daban cuenta de la derrota del puntero, redoblaron mi entusiasmo e hicieron que picara con furia a mi enjuto rocín y apurara el paso hacia el pueblo de Belgrano, otrora capital de este hermoso y extraño país.

Dejemos de lado las preocupaciones por el destino de nuestras cuantiosas inversiones y por el futuro de nuestras cercanas jubilaciones, y pongamos atención a este difícil compromiso, que un victoria nos pondría a tiro de piedra de los Pitufos Verdes de la lejana Junín.

Chasquis y mensajeros alados me han acercado en la semana la buena nueva de que ya podemos contar en el bajo fondo con la presencia vital del salteño Arancibia y que el grandote Matos, también está en condiciones de ser de la partida.

En cambio, el gilipollas del portero Gómez se lesionó una pierna por andar pateando caños por Villa Crespo.

Lo cierto es que esta huevada le solucionó al Morocho del Abasto el galimatías de quién debía ocupar la titularidad del arco bohemio, ante el cumplimiento de la pena impuesta al avión Ramírez.

Con todos estos ingredientes, los once ágiles que saltaron al José Pasquale a defender la gloriosa divisa azul y amarilla fueron: Ramírez. La línea de tres defensores la compusieron: Cherro, el esperado Arancibia y Jesús Nievas. El esquema tradicional de volantes con el Torito Guzmán, Natalichio, el romántico Romeo y Dow Jones. Doble enganche o algo parecido con Cisterna y Ferreiro (jugó casi de wing izquierdo) Y para que se arregle como pueda, el virrey Bianchi peleándose con todos los defensores de Defensores.

Y el partido salió lindo, movido y divertido.

Porque ambas escuadras combatientes eligieron la región central como zona de tránsito y creación y no como escenario de las enredadas luchas greco romanas o de los torpes duelos de catch que suelen imperar en esta desolada categoría del balompié nacional.

Además, los de carmín y azabache, tienen en Rocchi a un jugador que está entre los mejores de la categoría, que quita, juega y hace jugar.

Los de la ribera norte del Maldonado, se mostraron indecisos en defensa ya que a Arancibia le costó entrar en ritmo tras sus breves vacaciones y Cherro sigue errático, aunque terminaría afirmándose y haciendo un buen segundo tiempo.

Pero lo que ni el salteño ni el pariente lejano del goleador xeneize resolvían, lo solucionaba Jesús con un trabajo rudo, esforzado y casi sin fisuras. 

En los medios andaba muy bien Natalichio en el quite y Cisterna como manija, clarificando y buscándolo a Lucas bien recostado por la banda siniestra y a un Bianchi combatiendo valientemente en todo el frente de ataque.

En la noble igualdad de las acciones, Atlanta fue un poco más en el primer y de los dos guardapalos el veterano Sanzotti fue el único que probó las asperezas del suelo terrenal.

Fue en un mano a mano, con Lucas cuando el ex Argentinos desbarató un buen ataque de los atlantes arrojándose prestamente sobre su lateral izquierdo.

En un desborde por el sector opuesto, Bianchi tras linda jugada, lo vio entrar a Dow Jones, pero el player bohemio quiso definir a lo Crespo y la esquiva redonda, siguió de largo indiferente, evitando el tacazo lujoso del apuesto jugador.

Los dragoneantes merodeaban y amenazaban, pero rara vez incursionaban en las propiedades de Ramírez que tuvo una primera etapa apacible, salvo un blooper inicial junto a Arancibia, que casi termina yendo a buscarla adentro tras una serie de disparatados rebotes y un balón cruzado que el 7 de ellos no alcanzó a conectar.

En el segundo tiempo, tras una quincena de minutos con merecimientos compartidos, Atlanta comienza a jugar uno da los mejores lapsos en la presente temporada.

Busca más por el lado del Torito Guzmán, que exhibe cuotas de si frágil talento y Jones se infiltra en el circuito propuesto por Cisterna, Lucas y el Virrey.

Los belgraneros respondía cada tanto, pero sus tibios embates eran bien controlados por los backs bohemieros y por el sacrificio anónimo y siemre eficiente de Romeo.

El Morocho del Abasto hace ingresar a Matos por el Torito, buscando más peso específico en tres cuartos.

El Gato Daniele responde poniendo en la cancha, a pedido del público, a Kato, y el hijo del Imperio del Sol Naciente, que debía estar haciendo judo o ikebana en lugar de jugar al fútbol, con su movilidad estorba bastante a la defensoría visitante, pero nunca logra elevar sus buenas intenciones a la categoría de peligro inminente.

Siguió siendo El Bohemio un poco mejor, pero tampoco metiendo un miedo pánico entre los  simpatizantes del barrio del creador de la enseña patria.

No faltaba mucho cuando Lucas deja la cancha herido en una de sus piernas para el debut de Pinocho Marecos. Tras cartón, después de un lateral que los de Defensores hicieron rápido y los atlantes se durmieron, un centro desde la derecha encontró a Capriani en el área chica de Ramírez penetrando con la soledad de los dictadores y con toque sutil parece liquidar el entuerto.

Parece, porque los villacrespense no se resignaron, sino que fueron decididamente a por la venganza.

Agüero va a todo o nada y forma un temible tridente ofensivo con la entrada del Tanque González, por el inexpresivo Jones.

Moría el partido, la tarde y las ilusiones atlanteras, cuando una buena combinación entre el debutante Marecos y el Tanque deja a Cisterna en la soledad de los tiranos, y el volante concreta un golazo poniendo con clase la pelota en el rincón donde las arañas enhebran sus delicados hilos.   

Empate que, por como se dieron las cosas termina siendo valioso y reconfortante, aunque  el merecedor de la gloria que otorga la victoria fue, sin lugar a dudas, el equipo de nuestros amores.

Y también fue alentador porque se jugó bien y nos permite encarar con optimismo los riesgosos combates que se avecinan.

¡A descansar pues, mi fiel escudero que una fatigosa agenda nos aguarda!

 

29/10/2008 17:01 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Flandria 0 vs Atlanta 2, disputado el 18/10/08)

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EN JAÚREGUI, ESTAMOS MÁS CERCA DE JUNÍN

 

Por El Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

País de fuertes contrastes el que se encuentra allende las riberas del Río Luján, mi fiel escudero.

Recuerdo en la temporada pasada haberme mojado hasta el tuétano y pasar más frío del que pasé junto a Napoleón en la campaña a las Rusias. Y en la tarde de este sábado me calciné como cuando Lawrence de Arabia me pidió que lo acompañara a aniquilar bereberes en el Sahara.

Encima del fulgurante sol que nos encandilaba, los equipos salieron a la cancha uniformados con idénticos colores, los “Canarios” de negro y amarillo y los atlantes de amarillo y ese azul casi negro que han adoptado en esta última etapa como tonalidad distintiva. Parecía que asistíamos a un enfrentamiento entre Olimpo de Bahía Blanca y Peñarol de Montevideo.

Así que en este primer tiempo nunca pude averiguar si las escuadras combatientes avanzaban en el terreno por exactas combinaciones o por erróneas devoluciones.

Los de la Ciudad Autónoma llegaron a estas tierras bastante diezmados por tempranas heridas, algunas sorpresivas y también con alguna suspensión.

Como en la reserva es poco y nada lo que le sobra, habría que esperar lo que alumbraba el ingenio del Morocho del Abasto para la emergencia y de que forma estructuraba a sus escasos soldados para la contienda.

Finalmente y bajo el abrasador sol del far west, los once del glorioso Atlanta fueron: Gómez en la valla, tres defensores como siempre con Cherro a la diestra del celinero Celín y Jesús a la izquierda. Sobre la derecha de los volantes el torito Guzmán, como centrojases Romeo y el rubio Natalicchio y a babor Cisterna. Jonés y Ferreiro un poco más adelante y en la vanguardia marcadora, el Virrey Bianchi.

No demos vueltas y afirmemos sin rebuscamientos góticos ni barrocos: el equipo de Flandria de ayer es el peor que ha enfrentado Atlanta en sus 104 años de vida y su 2900 partidos en el profesionalismo.

Solo un milagro de la cercana Virgen de Luján impedirá que los flamencos el año que viene no militen en la cuarta categoría de este vapuleado fútbol nacional.

Porque esos muchachos bien harían en dedicarse  a manejar el telar en la vieja Textil Flandria  o tocar algún instrumento en la Regina Novarum en lugar de probar suerte en este difícil arte del balompié.

Sin embargo los muchachos son tozudos e insisten en su porfía y convengamos que mal no le fue en los diez minutos inaugurales del partido de marras.

En ese período supieron dominar las acciones y arrimarse al reducto visitante, sobre todo por el sector de Cherro que desde hace tres partido anda bastante flojito, como un flan Ravanna.

Dominio tibio es cierto y que no le costó mucho a las tropas porteñas empardar. Bastaron una cuota de la regularidad de Romeo, el despliegue de Natalichio, el siempre acotado trabajo de Cisterna y talento endeble del Torito Guzmán que apenas lo tocan vuela como la Fábrica Militar de Río III. A esto debemos añadirle  la valiente y tenaz lucha solitaria del Virrey Bianchi por todo el frente de ataque.

Precisamente una vistosa jugada del Torito dejó solo a Bianchi en el centro del área, y con todo el tiempo del mundo metió una media vuelta que dejó haciendo la estatua al recordado Patoruzú Fernández.

Tras este golazo el canario quedó herido de muerte y eran pocos los que apostaban a su resurrección.

De ahí en más Atlanta se dedicó a regular el match y sin sobrarle nada, empezó a tener la pelota y dejar que los jaureguiceños se debatieran en su tremenda ineficacia, falta de ideas en la cabeza y de sensibilidad en las extremidades inferiores.

Un furibundo disparo de Lucas estremeció la juntura del poste y el travesaño aurinegro y privó a los bohemios de gozar de una tranquilidad de la que pocas veces conoce a lo largo de su dilatada historia.

Para los segundos 45 minutos los comandados desde la banca por Santorelli no dieron a luz a nada nuevo, más que un indispensable cambio de indumentaria. Ahora sí ellos con el color del trigo y el bohemio con el de los toldos de la avenida del Buen Orden.

Estaba claro que el negocio era regalarle el útil de cuero a los locales dado que es más fácil que yerren a que acierten, y aprovechar los cósmicos vacíos que dejan en su defensa y volantería.

Con terruño para aprovechar creció algo la figura de Ferreiro y la de Jones. El Virrey, como un Llanero Solitario sin Toro jugaba su mejor partido para los del barrio que homenajea al Intendente Crespo y se convirtió en la figura estelar del partido.

Pudo haber aumentado Jones desde más allá de los quince metros, pero la querendona besó el palo izquierdo de Fernández y poco después, tras un rebote en el guardapalos canario, Lucas con la precisión de un astronauta clausuró el marcador.

Lo que siguió fue pura desesperación de flamencos y tranquilidad y oficio por parte de los atlantes.

Hasta parecía que se podía hacer un gol más, lo que, bajo la conducción del Morocho del Abasto, constituiría un acontecimiento histórico de la magnitud de la caída del Muro de Berlín.

Pero el entrenador prefirió su habitual conservadurismo e hizo ingresar a Kondriatuk para establecer la consabida línea de cuatro en el bajo fondo y aguardar con la paciencia de un profeta el inexorable paso del tiempo.

Entraron para demorar el caramelo Santos  por Nata y el tanque González por el Virrey.

Entre masivas amenazas e insultos que llovía desde el sector  la 14 (así se llama la torcida canaria) para los suyos y la satisfacción por el deber cumplido de los soldados atlantes se llegó al final.

Tres puntos que nos acercan a los Pitufos verdes y no mantienen en zona expectante en un campeonato donde lo único que se destaca es su inmensa mediocridad

21/10/2008 09:11 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Temperley 1, disputado el 10/10/08)

Por El Marqués Milton Saráchaga de la Vega

CAMA DURAS, BATALLAS BLANDAS

 

                                     Soy de Salta y hago falta” Baguala popular

 

 

Perdido como turco en la neblina, desorientado como rengo en tiroteo y  como petizo en desfile, así estuvo, mi fiel escudero el equipo de los atlantes este viernes por la noche.

Y, tengo para mi que podría haber llegado el verano y hubiésemos sido testigo de la caída de las hojas durante el otoño y sufrir la llegada de los fríos del invierno y Atlanta todavía estaría tratando de hacerle un gol a la mediocre defensa temperleyana.

Porque, seamos honestos, si te gana un equipo que cuenta entre sus titulares a Jesús Díaz (con todo respeto) es que estamos en una fuente adobados con chimichurri y las papitas cortadas, listos para meternos en el horno.

Pero lo más preocupante del traspié nocturno no son los tres puntos perdidos, sino los negros nubarrones que se divisan en el horizonte y acrecientan en nosotros la natural incertidumbre que todo mortal tiene por el futuro.

El actual plantel del club de nuestros desvelos tiene poco nombres que pueden sobresalir de la tremenda medianía  que predomina en el nivel del resto. Y cuando estos fallan, o están ausentes el equipo se debate en una desesperante impotencia que no parece poder solucionarse ni devorando una tortilla de Viagra.

El salteño Arancibia llegó a Humboldt 350, silbando bajito y sin hacer sombra en el piso, pero con el desandar del campeonato se fue haciendo indispensable como último hombre y eje de la zaga bohemia. Su ausencia en este combate fue determinante.

El Mágico es un jugador talentoso, pero efímero como la vida de una colorida mariposa. Lucas ofrece en cada partido su corazón y con la lanza  en ristre quiere llevarse el mundo por delante, pero termina tropezando una y otra vez con la misma piedra.

Matos tiene buen lomo, lo sabe utilizar y es un referente para todas las pelotas que vienen de lejos. Pero tiene menos cintura que un pato y tarda en darse vuelta lo que el 60 en hacer su recorrido de Tigre a Constitución.

Romeo es un jugador interesante, un soldado obediente y un relojito en las regiones centrales, pero sin carisma para desequilibrar una contienda.

El resto amigo míos, es de regular para abajo y con eso hay que remar contra el tsunami de aquí al fin del torneo.

Este viernes, los players habían dormido adecuadamente en los mullidos colchones y las blandas almohadas del predio recomendado por el Morocho del Abasto, pero los beneficios del tal relax no se notaron allí donde se ven los pingos.

El alineador de los de Villa Crespo armó el team de la siguiente manera: Debutó Gómez como cancerbero. El mal arquero Cherro, el celinero Celín y Jesús Nievas fueron los tres del fondo. El mediocampo con Lucas, el rubio Natalichio, el romántico Romeo y Cisterna. De enganchador el Mágico y como ofensores el grandote Matos y el Virrey Bianchi.

Parecía que Atlanta se comía crudo a los gasoleros dado que el Mágico hacía efectivo alguno de sus firuletes, Natalichio ganaba en el sector derecho y Cisterna jugaba como para ingresar en la galería de lo grandes ídolos bohemios junto a Artime, Voglino y el Pepe.

Y hubo un par para convertir en sendos tiros libres uno de Gonález que hizo volar cual golondrina migrante al golero celestón y otro de Lucas que pasó cerca.

Pero todo se fue diluyendo, como las rupias de los ahorristas en Islandia y de a poco los sureros (que digámoslo sin eufemismos: son una banda descontrolada) empezaron a rondar el reducto del estrenado Gómez

La zaga auriazul flaqueaba ya que el celinero Celín le faltan muchas horas de vuelo para capitanear la defensoría, y Cherro ha bajado su rendimiento y Nievas (lo mejor ahí atrás) perdía y ganaba alternativamente con sus marcados. 

Sería las nueve de la noche cuando un centro cruzado fue conectado por dos jugadores visitantes y López la mandó a guardar. Los defensores bohemios pueden dar fe de que esto es verdad,  porque fueron testigos privilegiados de lo que estoy relatando.

Como dice un conocido axioma del fútbol, dos cabezazos en el área es gol. En el área de Atlanta, claro.

 1 a 0 abajo y es más fácil que Cháves gane el Premio Nobel de la Paz a que Atlanta te dé vuelta un resultado.

El Morocho saca a un desaparecido Mágico y a Bianchi y hace ingresar a Billoti y Jones para el segundo tiempo.

Lo que siguió fue una monótona sinfonía de Atlanta intentando infructuosamente perforar la muralla celeste, con previsibles jugadas por el medio y centros mal tirados por los costados. Ni un mano a mano ni una jugada de riesgo.

Y así podríamos haber seguido, por los siglos de los siglos amén, sin lograr torcer los férreos dictados del destino.

Digamos para concluir que Alderete entró por Matos para hacer más chirle el ataque, que Falczuk se fue expulsado después de pegar más que un uruguayo y que Gutiérrez ignoró una mano clara dentro del área a favor de los locales.

Un final triste y que nos llena de dudas, pero hay algo que no tiene lugar a dudas:

¡FELIZ ANIVERSARIO QUERIDO ATLANTA, QUE SIEMPRE MI APLAUSO TE HABRÁ DE ALENTAR!

14/10/2008 23:34 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Social Español 1 vs Atlanta 1, disputado el 04/10/08)

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HACIENDO LA PLANCHA

 

Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

No reina en los tiempos que corren, mi fiel escudero,  el saludable hábito de ser agradecido. Por el contrario, como muchas veces dice el pensador azteca, El Chapulín Colorado, los ingratos suelen aprovecharse de nuestra nobleza y muerden la misma mano que le da de comer.

No tienes más que observar lo acontecido en los bajíos de Don Juan Diego Flores este sábado para comprobar la inexorable veracidad de tal axioma: A los hijos de la Madre Patria le perdonamos la vida durante todo el segundo tiempo y los malpagados nos terminan empatando en el postrer minuto de juego, privándonos de dos puntos vitales en la lucha por el lauro máximo y amargándonos, sin miramientos, el fin de semana.

El Morocho del Abasto decidió  que el Mágico González continuara con su convalecencia por el dolor en su tetilla sentado en el banco de los suplentes junto al imberbe Alderete que seguramente no lo dejó del todo conforme en el partido contra Morón.

Eso más la ausencia de Eloy, herido arteramente en dicho encuentro, hizo que la escuadra fundada el 12 de octubre de 1904 saliera a enfrentar a los nacidos el 12 de octubre de 1956 con la siguiente lista de combatientes:

Horacio Ramírez de arquero.  La línea final de tres integrantes tal el gusto del entrenador estuvo compuesta por Cherro, el petizo Arancibia y Jesús Nievas. De carrilero derecho lo improvisó a De Felippi; los dos centro jases fueron Natalichio y el romántico Romeo y Cisterna para subir y bajar por la izquierda.  Como enganche Lucas y arriba el goleador Matos y el Virrey Bianchi.

Los celtíberos se aprestaron para la contingencia con algunos nombres de fama como el ex Ferro, Víctor Molina, el volante Esquivel y el pichichi Gareca. Su banco de relevos parecía una mesa de los  36 Billares con los veteranos  Madrid, Calabria y el conocido Abel Soriano.

Las escaramuzas inaugurales favorecieron levemente a los locales que rondaron los arrabales del arco bohemiense, e incluso un tirito llovido de Esquivel tomó contacto con la parte oscura del madero horizontal.

De a poco los atlantes fueron empardando el juego sostenidos desde atrás por la seguridad de su guardapalos, la solvencia de Aranciabia y  la efectividad de Jesús. Y en el medio cumplía con acierto su labor el rubio Natalichio junto al trabajo anónimo, eficiente y solidario del romántico Romeo y la voluntad inclaudicable de Lucas. Con mucho tino se movía el Virrey, en tanto su camarada Matos intentaba hacer valer su voluminoso y sólido cuerpo humano.

Los puntos más flojos de los de azul oscuro y amarillo estaban por la región custodiada por ese pésimo arquero que demostró ser Cherro, que como lateral, en esta oportunidad erró más de lo que acertó.

Cisterna, a su vez, no termina de redondear una actuación consagratoria, y su capacidad para hacerse del balón no es proporcional a su certeza a la hora de darle destino final al mismo. Y  De Felippi decididamente no jugó bien.

Habríamos apenas sobrepasado el primer cuarto de hora, cuando Matos entró al área menor de los hispánicos, que con mucha educación y respeto permitieron que el goleador definiera cómodamente al descolocado  Coloca con toque sutil.     

Con la ventaja de su lado, Atlanta comenzó a justificar la virtual victoria con un mejor despliegue de sus soldados y una mejor comunión de ideas y acciones.

Y cuando todo parecía encaminado hacia la dulce zafra de tres puntitos más, el destino traicionero jugó su carta macabra hiriendo en la pierna, al valor más importante del Bohemio en la presente temporada: el petizo Arancibia.

El Morocho del Abasto mueve sus piezas y el Torito Guzmán fue sobre el sector derecho y el vacilante De Felippi pasa de zaguero diestro, en tanto que el mal arquero Cherro ocupó la plaza vacante.

Lo que siguieron fueron momentos de desconcierto donde De Felippi no la agarraba ni con las manos de Filippi. Es más, sobre el final, compendió en una sola jugada  todos los errores del mundo y solo la torpeza de los atacantes galaicos impidió llegar al descanso con el marcador igualado. 

Para el segundo tiempo los del “Depor” salieron a vender cara su derrota y de paso amortiguar las puteadas que llovían torrencialmente del lado de sus seguidores.

Atlanta le cedió la iniciativa, y se agazapó para liquidarlo de contra. Y no parecía una idea descabellada ya que la defensa roja hace agua por todos lados, como la economía de los EEUU.

Lucas se hizo dueño del balón mientras Guzmán la perdía casi siempre al final, por el otro costado. Se afirmó Cisterna y mejoró De Felippi y Natalichio se erigió como factor desequilibrante en el medio juego.

Si usted va a la cancha sin reloj y quiere saber cuando estamos en los quince minutos del segundo tiempo, es fácil: Cuando entra Kondriatuk. Esta vez por el Virrey Bianchi.

Se armaron entonces dos líneas de cuatro y Atlanta se dedicó a esperar que el partido agote sus minutos reglamentarios haciendo la plancha y, mientras,  a perderse una ponchada de goles.

No todos, ya que el mal arquero Cherro hizo uno estupendo que el Chacho Echenique, (Aquel juez de una estafa aún impune en Morón) anuló a instancias del linesman y que ha sumado una duda más, a mi espíritu cargado de incertidumbres.

Todo estaba cocinado, la mesa puesta y la servilleta colgada en nuestro cuello, cuando faltaba menos que nada y entre Cisterna y De Felippi pierden la pelota en el medio y la salida rápida de los Gallegos deja solo a Gareca. Ramírez no tiene muchas opciones y lo frena con una plancha a lo Griffo.

Cartón carmín para el avión (De muy buen  partido) por último recurso,  Cherro bajo los tres palos y tiro letal en la media luna.

Gareca saca un cañonazo, Cherro lo ataja a Natalichio, Natalichio lo rechaza a Cherro y andá que te cure lola. Uno a uno y a rogar que Flandria le gane a Sarmiento

 Y así nos fuimos del coqueto estadio españolista, más caliente que plancha en el fuego.

Ahora a esperar a Temperley para festejar nuestro cumpleaños  y cobrarnos una deuda pendiente con uno de sus delanteros, al que le tengo unas ganas bárbaras,

09/10/2008 10:54 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 2 vs Dep. Morón 1, disputado el 28/09/08)

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POBRE GALLO BATARAZ

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

 

“Y la historia se repite otra vez, los volvemos a c…” y, mi fiel escudero, a este conocido estribillo  sigue un verbo que en estas latitudes adquiere un significado que no me animo a repetir ante la posibilidad de que estas prudentes líneas puedan ser leídas por doncellas y por infantes.

Pero esta es la cruel realidad para los moronistas, el peso de la historia les cayó nuevamente sobre la cabeza, cuando todo indicaba que arrebataban del Ciudad de Vicente López el puntito que vinieron a buscar.

Y nuestra paternidad reafirmada una vez más, sin tener que recurrir al engorroso trámite del análisis de ADN.

Y esta vez por goleada, porque con Agüero hacer más de un gol es una proeza.

No bien nos apoltronamos en nuestras butacas, bajo una tenue garúa que se fue disipando, aunque no lo suficiente como para que el astro rey nos enviara sus flechas doradas, una inesperada novedad nos paralizó el corazón y anudó nuestras gargantas: el mágico González no estaría al mando de huéstes bohemieras.

Efectivamente, mientras sus compañeros preparaban músculos y tendones para la batalla que se avecinaba, el volante creativo se desparramaba sobre una platea cercana a nuestra ubicación.

Imprevistamente estábamos ante la resolución del interrogante que nos atormentaba: ¿Existe un  Atlanta en la versión del Morocho del Abasto, sin el Mágico?

La respuesta comenzaría de develarse en instantes, aunque la inquietud fue en aumento cuando nos enteramos que su reemplazante no sería un avezado capitán de tormentas, sino un imberbe e inexperto grumete salido de la escuálida cantera de Villa Celina bautizado con el nombre de Gabriel Alderete.

La alineación elegida por Agüero para el combate con los candidatos occidentales marcaba la reaparición de Jesús Nievas en la siniestra de la zaga, una formación de volantes con Romeo en el centro auxiliado por Natalicchio y Cisterna. Lucas que se desprendía para darle una mano al debutante Alderete y arriba Colombano como wing derecho y Matos como referencia en la zona de definición.

Y hay que reconocer que los del Gallo tienen un buen equipo y en los primeros minutos, Ramírez veía como la pelota le cruzaba el área como en un pin ball, sin que los temibles delanteros visitantes lograran poner la puntita del pie.

Atlanta, por su parte, mostraba a un Ferreiro empeñado en convertirse en la manija del team, ante la timidez del pibe Alderete que le costaba darse cuenta de la responsabilidad que  cargaba sobre sus espaldas.

Era temprano para hablar de merecimientos, cuando precisamente Alderete zafó de una toma de yudo de su marcador y habilitó a un Natalicchio que ingresó al reducto moronista con el ímpetu de un titán y  definió al rincón de un Griffo que estaba abierto.

Las acciones se hicieron movidas y parejas, pero llegando a la media hora todo cambió.

Nuevamente lo tuvo al celinero Alderete como protagonista, cuando recibió el balón solo en la puerta del área, pero se apoderó de él el pánico escénico y se desprendió apresuradamente del balón entregándosela a un Eloy claramente en orsay.

Allí terminaba la cosa, pero el gilipollas del golero gallista hizo la gran Sessa y lo operó innecesariamente de los meniscos al delantero bohemio, mediante un planchazo criminal.

Conclusión: Colombano al hospital, Griffo a las duchas, Bianchi a la cancha y Morón con un hombre menos.

De ahí en más Atlanta intentó  manejar el partido y el novel valor pudo mostrar algunas cosas interesantes como una dosis de atrevimientos, otra de habilidad y otra de claridad, aunque adolece de la endeblez física propia de todo jugador de las inferiores atlantes.

El segundo de los tiempos continuaba con es tónica, pero ya lo dice el refrán que la confianza mata al hombre.

Los rojo y blanco, que poca fue la audacia y decisión que mostraron, aprovecharon un error del mejor jugador de Atlanta en el presente torneo, el salteño Arancibia, que perdió el útil en un rincón del área y Vacaría facturó de cabeza, tras centro de Casado.

Morón hizo entonces un culto del conformismo y se refugió delante de su arco, obsequiándole a sus anfitriones todo el terreno del juego.

Atlanta merodeó las murallas  enemigas con el toqueteo de Cisterna, del Caramelo Santos (entró en lugar de Alderete), los embates a veces alocados de Lucas y la voluntariosa movilidad del ex vélez Bianchi. Matos solo aportaba su fortaleza en el juego aéreo.

Parecía un partido de handball, donde los artilleros bohemios no lograban horadar la empalizada levantada por los jugadores adversarios.

Pudo hacerlo cuando Lucas Ferreiro sirvió magistralmente al grandote Matos, cuyo gol fue injustamente anulado por el paparulo de Barraza por inexistente posición de adelanto.

Se marchaba nomás a un triste empate, cuando a poco del final Natalicchio lo vio al Bianchi en un costado del área y el Virrey Santiago, de Liniers hizo pasar de largo a un defensa del Gallo y con un zurdazo sublime puso justicia al marcador.

Triunfo valiosísimo ante un rival que seguramente va a estar en la conversación hasta el final.

¡Así es la vida, mi fiel escudero! El destino muchas veces nos marca en forma indeleble y no hay forma de torcer ese designio.

Ved el caso del Deportivo Morón, que por más vueltas que les des, NACIERON HIJOS NUESTROS, Y, HIJOS NUESTROS MORIRÁN!

30/09/2008 19:45 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Dep. Armenio 0 vs Atlanta 1, disputado el 20/09/08)

NI NABALNDIÁN, NI GOSTANIÁN: ¡SEBASTIÁN!

 

 

Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

 Mientras los argentinos vacunaban a los rusos en tenis, con el armenio Nalbandian. Los rusos vacunaban a los armenios en fútbol con gol de Sebastián.

Así es, mi fiel escudero, ya que el gol de Matos determinó una victoria para los llegados desde la Atenas del Plata que poco y nada merecían y por el que poco mérito habían acumulado.

Pues ya lo dice el refrán que el balompié siempre da una oportunidad a la revancha, y si Atlanta el lunes perdió sin merecerlo, este sábado en la planicie de Maschwitz un empate hubiese sido lo más justo, y hasta un triunfo de los alicaídos tricolores no hubiese desentonado con lo expuesto sobre la despareja gramilla del República de Armenia.

Pasemos, sin mayores tardanzas, a la crónica solicitada:

Galopamos presurosos por la estepa bonaerense con rumbo al laberinto fluvial del delta, desafiando un frasquete que mamma mía, en vísperas de una primavera que terminó faltando a la cita.

Adentro del estadio,  había menos gente que un acto de Macri y cuatro impúdicas ninfas danzaban torpemente, apenas cubiertas con taparrabos y corpiños concordantes con los colores de la escudería local y sin conseguir calentar el ambiente.

El Morocho del Abasto saca a relucir al campo de batalla casi la misma formación derrotada ante Comunicaciones hace pocos días atrás.

El rubio Natalicchio en lugar del castigado Jones como única variante obligada.

Refresquemos la memoria entonces de algún que otro lector desprevenido: Ramírez entre los palos. El bajo fondo con el sobrino nieto de Cherro, el petizo Arancibia y Kondriatuk que continúa a la espera de que Jesús se reponga de sus calenturas. Orbitando el punto central el romántico Romeo y el ya mentado Natalicchio. Haciendo huella por la derecha Eloy y por el andarivel opuesto Cisterna. De gestor el Mágico, un pasito más adelante Lucas y el matador Matos metiendo escalofrío entre los zagueros nordestinos.

Como una película tantas veces vista como La Fiesta Inolvidable, empezó mejor Atlanta en los minutos iniciales hasta que los adversarios ubican al Mágico y le meten tanta presión que el volante bohemio termina, o enredado en su egoísmo, o perdiendo precisión en sus pases, por lo general muy frontales.

Allí se empareja la lid y el partido se dirime entonces en la poblada región del mediocampo, y en esa falta de espacio aflora con el esplendor de un clavel reventón, toda la torpeza y medianía que impera en esta paupérrima tercera categoría del fútbol criollo.

Con la mano en el corazón, como Cristina cantando el himno, reconozcamos que la solidez defensiva villacrespense impide que la pelota ingrese con frecuencia en el reducto defendido por el avión Ramírez.

En el epicentro de la misma, es la figura de un Arancibia la que  va creciendo (menos en altura) fecha a fecha y amenaza a convertirse en un valor de exportación  dentro de la no muy rica nómina atlante. Firme, sobrio, ubicuo y con destellos de calidad es el pilar donde se asienta la regularidad de Cherro y la rudeza y rusticidad del interino Kondriatuk.

En el primer segmento y en dentro del litigio generado en el mediocampo, Atlanta llegó más, sin jugar mejor.

Un lindo firulete de González que besó el tronco horizontal del arco de Luca. Un frentazo de Cherro al abdomen del guardapalos y unos cuantos shots de lejos del Mágico y de Lucas que algunos fueron al Paraná Miní, otros al Paraná Guazú y los restantes al Paraná de la Palmas.

Los de Noray solo contabilizaron un tirito del Cisterna pelado (el peludo es nuestro) que vivoreó antes de llegar a las manos de Ramírez, mientras nuestros esfínteres se fruncían en las duras butacas de la platea de los del Asia Menor.

El segundo tiempo pareció de un partido diferente.

Enseguida se lo comieron los locales cuando Coria, solito y solo, remató estrellando el esférico en el segundo palo de un derrotado Ramírez.

Respondieron los bohemios y un centro de Lucas es milimétricamente bajado por el Matador para que el golero armenio se luciera impidiendo el seguro gol de Miguel González.

Poco después, Arancibia dejó picar una pelota a lo Heinze y el centrofoward Víctor Gómez le pegó con el metatarso y la colgó en la copa de uno de los frondosos árboles que completan el  bucólico paisaje maschewitano.

El entrenador de los porteños mueve el expediente y hace entrar al ignoto Defilipi por el poco mágico González. Le otorga, de esta manera,  la responsabilidad de enganche a Ferreiro y lo sube a Colombano de wing derecho.

El partido se encaminaba a otro detestable 0 a 0 cuando sobre los 28’,  Ferreiro le tira el balón a cuatro defensores de Armenio que  estaban muy entretenidos jugando al truco o la escoba del 15 o vaya uno a saber a que y estos lo ignoran dejándolo pasar. Sebastián Matos, muy atento,  no despreció el obsequio y se la puso en la esquina lejana del desesperado Luca.

De ahí más Atlanta trabajó sobre la impotencia de los rivales y pudo aumentar dos veces cuando el Matador se demoró en habilitar al ingresado Billoti primero y a Lucas después.

También pudo sellarse el score, cuando el flojo Stoklas se hizo el dolobu, ante la atenta mirada de Notay Nakis en la platea y no cobró una clara mano penal a favor de los porteños.

Un craso error de Ramíres le dio un toque de suspenso al final del match al regalar insólitamente un córner, que subsanó conteniendo el débil cabezazo del ofensor enemigo.

Final y primera victoria en calidad de huéspedes paea seguir prendidos arriba.

Hasta aquí la crónica que he redactado con esmero. Hazme un favor, so tonto, y haz click allí donde dice “enviar”, que no quiero trastornos como la semana parada.

Y ahora me voy a preparar, porque el martes me viene a visitar un hijo pródigo y como anda medio agrandado lo espero en Vicente López para bajarle el copete. 

23/09/2008 20:54 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Comunicaciones 2, disputado el 15/09/08)

INCOMUNICADOS

 

 

Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

 

No mi fiel escudero, el título de esta crónica no hace referencia a los detenidos en las mazmorras de la polémica fiscalía ciudadana que funciona debajo de las graderías que dan a la calle Von Humblodt, sino a la sorpresiva derrota acontecida en la noche de este lunes, ante los desconcertados carteristas del Parque de la Agronomía.

Y esta derrota, no solo ha dejado a la escuadra atlante sin el orgullo del invicto que exhibía en condición de local, sino que ha quedado en nuestras boca, junto al amargor por la derrota, el regusto agrio que acompaña a la injusticia. ¡Si es que existe otra justicia sobre la tierra, además de la que emana del Altísimo!

Atlanta mostró una vivificante mejoría con respecto al espantoso cotejo anterior jugado solo siete días atrás. Es más, la diferencia de rendimiento entre ambas formaciones es la que nuestra frondosa imaginación podría establecer entre la Holanda del 74 y el Victoriano Arenas del 62.

Pero ya sabemos como es fútbol. ¡Jamás será una ciencia exacta como anda diciendo algún farsante y charlatán por ahí!

Será siempre imprevisible y no se gana por puntos como en el pugilismo, ni los merecimientos y goles perdidos suman otra cosa que volátiles registros en nuestra frágil memoria.

El Morocho del Abasto todavía le anda buscando la vuelta a sus players, y aún en lo que se lleva jugado, se advierte una dosis de improvisación y ensayo en los desplazamientos tácticos de la tropa por él comandada.

Es cierto que los bajos rendimientos, las heridas de guerra y los virus endémicos conspiran contra sus elucubraciones y debe andar reubicando piezas en su desordenado tablero de ajedrez.

Para la emergencia debió suplantar a Jesús, convaleciente de una de esas fiebres que asolan esta parte del mundo, por el fortachón Kondriatuk

Tampoco pudo contar con el blondo Natalicchio con una lesión en el isquiotibial izquierdo, o sea, en buen romance que le duele la pierna

Formó un mediocampo con un Eloy como inside derecho con proyección de wing, dos en el punto céntrico con Romeo y Jones, y Cisterna por el andarivel del lado del corazón.

Además dejó al torito Guzmán, sentado como el Pensador de Rodin en el banco, y ubicó a Lucas en la primera línea de fuego, acompañando al ahora goleador Matos.

Todo este andamiaje, dependiendo casi exclusivamente de lo que invente el cerebro y ejecuten los pies del Mágico González. 

  Los villacrespenses tuvieron unos primeros 20 minutos, que aún a riesgo de exagerar, podría calificarlos como casi lujosos. Con un protagonismo estelar de Lucas, que recorría ágil y advertido todo el frente de ataque; buscaba a asociarse al Mágico permanentemente, cruzaba el terreno de los comunicadores con endiabladas diagonales para habilitar ora a Cisterna- muy contenido- ora a un Eloy – vertiginoso-

González, por su parte, aportaba lo suyo con gambetas, gambetitas, pisada y hasta un sombrero de copa y bastón,

En ese lapso pudo concretar Lucas de palomita (es la segunda seguida y la tercera es la vencida) Matos de cabeza y Eloy hizo que la pelota bese levemente la base del madero izquierdo de Aguirre.

Luego de esta furibunda ráfaga el partido entro un período de convivencia pacífica entre ambos contendientes y los visitantes se fueron acercando a los dominios de un Ramírez que jugó su peor partido desde que fue conchabado por la noble institución bohemia.

Dos cabezazos del longevo Banegas a punto estuvieron de doblegar el arco Atlantero

El último cuarto de hora de este fragmento de la batalla vuelve a mostrar a los azul y amarillo más predispuesto a consagrarse como triunfadores de la contienda que su timorato huésped.

La segunda mitad vio a un Atlanta nuevamente más agresivo y rondando el arco agrónomo, como el galán la esquina de su amada,  y logró hilvanar algunas jugadas peligrosas, que si la suerte hubiese sido más caritativa, bien pudieron finalizar en gol. La más clara fue un arcabuzazo de Cisterna que encontró otro palo de Aguirre como obstáculo insalvable.

Pero en un escalada aislada, en el décimo octavo minuto, Banegas se fuga por su lateral y desde un ángulo cerrado, aprovecha el agujero en el primer palo que le había obsequiado amablemente el portero de los anfitriones y abre el marcador.

Mueve entonces la estantería el Morocho y troca a Cisterna por el virrey Bianchi y al torito Guzmán por Eloy, que estaba exhausto después de haber corrido más que Delfo Cabrera en Londres.

La acumulación de atacantes no brinda los efectos y deseado, menos aún cuando ingresa Billoti por Kondriatuk.

Los iniciales embates atlanteros comienzan a diluirse en centros previsibles y falta de certeza en los pases en zona de medialuna.

El callejón entre el área de Comunicaciones y la línea ecuatorial parece Corrientes y San Martín a la hora de los bancos: una multitud confundida,  tropezándose uno contra otros.

En un contraataque modelo, Chiquilito  (no te puede hacer un gol un tipo con ese nombre) decreta el 2 a 0.

Parece que esto no le gustó mucho a Jones, que ahí nomás, a la jugada siguiente, le pega un piñón sin pelota al propio Chiquilito en el medio de la cancha y se va a los vestuarios a arrepentirse de su acción.

Moría el partido y nuestra ilusión cuando Matos, a la salida de un tiro libre indirecto, marca inútilmente, su tercer gol con los colores de Atlanta, mientras el árbitro Suárez se pensó que era carnaval  y tocaba pito a lo loco.   

Finish y kaput.

Se mejoró en el juego y se empeoró en el resultado.

¿Ser o no ser? ¿Gustar o ganar? That is the questions.

18/09/2008 19:03 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Acassuso 0 vs Atlanta 0, disputado el 08/09/08)

LA COPA DEL OLVIDO

 

Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

 

   Casi no me di cuenta del frío polar que traían las brisas de El Plata hasta las graderías  del estadio Vicente López, de tanto entusiasmo que tenía, ante la posibilidad de que Atlanta conquistara una nueva copa que acompañara a la gloriosa Suecia en las despobladas vitrinas del club.

Pero finalmente la Copa Aniversario, que estaba en juego, terminó en mano de los locales y tuvimos que conformarnos con un valioso sub campeonato, merced a un caprichoso y autoritario reglamento, confeccionado por los locales que estipulaba que en caso de empate serían ellos los ganadores.

¡Así cualquiera es vivo, mi fiel escudero! ¿Qué otro resultado podía salir de tanta medianía y torpeza en el manejo de preciosa esférica y tanta dificultad para visualizar a un amigo con la camiseta de los mismos colores para hacerlo destinatario de un pase?

¿Qué otro resultado que un amargo 0 a 0 era posible? Amargo, como los cafés con leche que tú me sirves cada mañana.

Si tuviera mi pluma la posibilidad de convertirse en un virtuoso pincel como el de Velásquez o el de Goya y Lucientes, dibujaría la pifiada brutal del 4 de los susodichos a un pelota parada, como trágica alegoría de lo presenciado anoche, a la vera de la avenida General Paz.

Es que el fútbol es como el arte de amar: Hace falta que la mujer quiera y que el hombre pueda.

Y aquí Acassuso no podía y Atlanta no quería.

Porque los visitantes donde siempre son locales, salieron a la gastada gramilla calamar, fiel a la filosofía del Morocho del Abasto, básicamente a rescatar un punto y si, los albures de la fortuna lo permiten, garronear dos más.

Claro que la tarea se vio facilitada por los propios jugadores nórdicos, que son tan peligrosos como una tortuga hibernando.

El entrenador bohemiense repitió su esquema tradicional: como siempre ubicó un solo arquero (Ramírez)  tres en la defensoría (Cherro, Arancibia y Jesús), dos centrojases (Romero y Jones,  aunque este último a veces tiende a despegarse un poco), un carrilero por flanco (Guzmán y Caccialanza) un delantero por fuera (Eloy) y un revienta redes (Matos).

El volante más peligroso de nuestros consorcistas era Jones, que en un primer tiempo nefasto se cansó de generar contraataques con sus pelotas perdidas y pases injustamente entregados.

Pero la impericia y poca temeridad de los vanguardistas albiazules era neutralizada sin despeinarse por la sólida zaga atlante.

¡Que Dios me perdone que insistencia poniendo un timbre se atención sobre el buen funcionamiento de este sector, que le permite a Ramírez pasar veladas y jornadas apacibles, con el único esparcimiento de lucirse descolgando inocuos centros aéreos ¡

Y este andamiaje defensivo descansa, casi siempre, en la faena anónima y eficiente del petizo Arancibia que algún día obtendrá el reconocimiento público que merece.

En el primer tiempo jugó mejor (es una manera de decir) Acassuso, pero siempre en el grado de tentativa, sin agredir ni preocupar.

Atlanta tenía todo controlado, de acuerdo a sus módicas ambiciones. Era suficiente con el correcto trajinar de Romeo para subsanar las macanas de Jones y la inexistencia material de Caccialanza (Nadie le niega una gran espiritualidad)

El torito Guzmán era lo de siempre, una llovizna que jode pero no moja, y todas sus intentonas son desbaratadas sin problemas con un simple golpe de cadera de su marcador.

Eloy es pura voluntad y Matos no consigue nunca darse vuelta con la pelota dominada.

Y el Mágico tuvo algunos chispazos pero, en función de equipo, su labor naufrago en el mar de barbaridades que proponían sus compañeros de trabajo, con una y otra camiseta.

En el segundo de los períodos la cosa no mejoró mucho y era imposible empeorarla.

A eso de las diez y cuarto, el alineador de los porteños hace ingresar a Ferreiro por el Mágico y al virrey Bianchi por Eloy. A Caccialanza no lo sacó porque no se dio cuenta que estaba.

El recordado Nardozza, de brillante paso por Villa Crespo, pone a Luis González el hermano de Miguel y entre los dos parientes redondean una tarea que más que a Merlín o a Mandrake, hacen recordar al Mago Fafa.

 Atlanta encuentra, entonces, un poco más de espacios y hasta casi hubiese convertido un gol  de otro mundo cuando una palomita de Lucas es desviada al córner por el atento Rulh.

En los últimos minutos del match, Atlanta es más y otorga al resultado la categoría de justo.

Ah… antes que me olvide, en algún momento Cisterna reemplazó al torito Guzmán.

Y como no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, por fin el árbitro Rapallini dio por terminada esta tortura propia de la Santa Inquisición.

Mientras alguien de Acassuso levantaba una copa, el público (donde había más hinchas de Atlanta que gente sana) huía despavorido. Y yo con ellos para ya, en la calidez de mis aposentos, olvidar esta pesadilla con un cáliz de buen ponche normando.

12/09/2008 00:32 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs SP. Italiano 0, disputado el 01/09/08)

 PIANO, PIANO, SE VAN LOS TANOS

                

 

Por el Marqués Milton Sarachaga de la Vega

 

 

  Con la esperanza de arrimar el bochín a los pretenciosos líderes de este mediocre torneo, nos  llegamos, una vez más, al estadio de los del Stud Platense y en esta ocasión para ver a los atlantes frente a los encumbrados hijos de los césares y augustos.

  Es que los azurros constituyen  uno de los equipos con mejor arranque en el campeonato y llegan a la emergencia delante del bohemio y sin haber conocido, hasta está cálida noche, el amargo sabor a hiel que produce toda caída.

  Y si bien es prematuro hablar de candidatos, por lo poco que he observado, lo mejorcito viene desde el sector del horizonte por donde el astro rey se pone y donde mirasoles fragateros y gallos moronianos se perfilan con mayor firmeza en este chato firmamento de la B metropolitana.

  El club de nuestros desvelos, por su parte, ha demostrado su tendencia a ser un equipo mecanizado, amarrete y calculador, dependiente en forma casi absoluta de lo que depara el díscolo cerebro y las hábiles piernas del Mágico González.

  Sin él, como si nuestra amada, nosotros no somos nada.

  Para esta batalla contra las fuerzas garibaldinas, el Morocho del Abasto dispuso de algunos cambios en relación a la nómina que igualara a San Pedro Telmo.

  Así el chaval Caccialanza reemplazó al Torito Guzmán, en tanto el recuperado Natalicchio recuperaba su plaza y enviaba a la banca supletoria a Cisterna. Seguramente buscando

mayor letalidad ubicó al nieto del viento Eloy para acompañar al grandote Matos.

  También modificó la arquitectura del team con el basamento de Cherro, el petizo Arancibia y Jesús para proteger la requerida humanidad de Ramírez. Tres volantes netos con Natalicchio por diestra, Romeo de centrojás y  Caccia por izquierda. Un pasito adelante Jones y de enganchador el Mágico. Arriba y por afuera Colombano y para facturar en el punto del penal  el mentado ex funebrero.

 Y no bien se inició la lid el bohemio se lanzó sobre su rival sobre el mismo sonido del gong, como Takayama sobre Acavallo en el Tokio de 1966.

  Parecía que pronto íbamos a tener novedades y que el asunto se definiría por la banda derecha de las tropas villacrespenses, donde Natalicchio, el veloz Eloy y el Mágico inclinaban el fiel de la balanza para el lado de los locales.

 Pero el enjundioso andar campante de los atlantes duró un cuarto de hora, que es lo que tardaron el pelado Heredia y el vejete Britos en empardar  el entrevero en la mitad del terruño. 

  Fue el circo central el escenario principal de una lucha equilibrada y poco punzante a la hora de adentrarse en zonas de definiciones.

  La defensiva de los porteños respondía sin demasiado esfuerzo para neutralizar a los atacantes bersaglieros, apuntalados por el buen trabajo de su último hombre, el Petizo Arancibia, cada día más firme en su ajetreada responsabilidad.

  Así y todo, la más diáfana posibilidad de vulnerar las redes fue un cabezazo del centrofoward itálico a los 20  minutos y que conectó con el jopo peinado con Glostora cuando estaba solo frente a un resignado Ramírez.

  Atlanta contó con alguna que otra situación pero tan tibias como la noche primaveral de este inusual lunes setembrino.

  Un disparo del Mágico desde lejos que impactó en el cuerpo de un inoportuno defensor, un pase de testa de Matos para el mismo González interceptado por otra inoportuna camiseta azul y un tiro de Colombano  desde un ángulo cerrado que cayó mancita, como un bambi recién nacido,  en los tiernos brazo del bien amado arquero Anconetani.

  Natalicchio ingresa herido al vestidor y el Morocho del Abasto lo suplanta por el Torito Guzmán y Atlanta vuelve a comenzar con férrea voluntad el segundo de los períodos, pero los embates primeros otra vez se va diluyendo con el correr de los minutos.

  Nuevamente los acontecimientos comienzan a transcurrir por el monótono ritmo que propone el trote en una meseta.

  Pero a los dieciocho minutos un fantasma recorre Vicente López y la entrada de Lucas , el último ídolo de la calle Von Humboldt, por el insípido Caccialanza sacude a la simpatía bohemiera de su letargo.

  Y junto con Lucas, el virrey Bianchi reemplaza a Eloy de buen rendimiento.

  El alineador auriazul quemaba las naves como Cortés en Veracruz, e iba por la gloria del triunfo.

  El partido comenzó a jugarse, entonces,  casi exclusivamente en el hemisferio itálico y todo lo que hacía Atlanta pasaba por los pies del Mágico, que se encargaba de enloquecer a media retaguardia de los de Ciudad Evita con gambetas, caños y sombreros.

  Pero cuando todo indicaba que la zafra de la velada era de un magro punto, Jones se avivó y le prestó el balón a Lucas que con un pase astronómico habilitó al virrey y el centro de este es enviado al mullido refugio de las redes por el grandote Matos, dejando humillado al ex arquero de San Miguel.

  Solo hubo tiempo para que Ramírez,  maculara una noche de gran seguridad en el juego atmosférico, con un macanón a lo Dosoretz  que casi decreta la igualdad latina.

 Sin más, el Chacho Echenique sopla enérgico su pito y dio por concluida la contienda.

Se volvió a ganar y a sumar. El puntaje es ideal en el calor del hogar y no es tan malo en tierras foráneas, pero el fóbal sigue sin aparecer en todo su esplendor.

 ¿Estará en la dupla Lucas y el Mágico la cuota de arte que exigimos los que tenemos paladar negro cuando nos detenemos a observar la belleza de este deporte?

 Solo el tiempo tiene la respuesta.        

04/09/2008 19:01 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de SAN TELMO 1 vs ATLANTA 1, disputado el 23/08/08)

 MEDALLA DE PLOMO

 

Por el Marqués Milton Saráchaga

 

   En la lejanas tierras descriptas por mi colega Marco Polo, donde se inventaron los tallarines y la pólvora; los cuentos y los palitos,  y donde se yergue imponente la Gran Muralla construida por los mandarines para detener las diabólicas embestidas de los khanes mongoles, el balompié argentino ha escrito una nueva página de gloria al consagrarse, nuevamente, único Campeón Olímpico del Siglo XXI.

  Y yo que he conocido del mundo los placeres, confieso que no hay ninguno que se compare a solazarse viendo a Ronaldinho colgarse, humillado, la presea bronceada.

  ¡Ved en alto la enseña que Belgrano nos legó flamear victoriosa en  lo más alto y a sus plantas rendido un león!

  Pero tras este breve y sentido homenaje volvamos, mi fiel escudero, al  fóbal nuestro de cada día.

  Este sábado amaneció luminoso y tibio dibujando un día ideal para gozar de un buen espectáculo deportivo. Nosotros en cambio, en el cumplimiento de nuestros sagrados compromisos lo desperdiciamos yendo a ver San Telmo- Atlanta al pueblo de Belgrano donde los candomberos hacen rentan en estadio  de Defensores, tras su exilio voluntario de la Ínsula de Maciel.

  En homenaje a la economía de palabras podríamos resumir en que lo ofrecido por ambos contendientes fue una porquería mayúscula y que el pobre empate dejó conforme a las tristes ambiciones de ambos conjuntos.

   Pero vamos a justificar nuestro estipendio con la narración de lo visto en el Juan Pasquale en esta quinta presentación del equipo liderado por el Morocho del Abasto.

   Salvo que el caramelo Santos reemplazó al centrojás Natalicchio que no alcanzó a recuperarse del mandoble sufrido en su quijada la  fecha anterior, el alineador villacrespense repitió la misma nómina que ante Brown: Ramírez; el goleador Cherro, el Petizo Arancibia y Jesús; el Torito Guzmán, Santos, el romántico Romeo, Jones y Cisterna; el Mágico y Matos.

  Empezaron bien los visitantes ya que a los 2 minutos dispusieron de un golpe franco en las inmediaciones del área de los del barrio de las antigüedades.  Shoteó el Mágico y el arquero Abraham (con ese apellido, un amigo de la casa) rechazó brillantemente y en el rebote, Cherro le envió el balón de regalo a los atletas que entrenan en el Cenard con vistas a Londres 2012. 

  La respuesta candombera tardó cinco minutos en llegar y fue con un tirito desde afuera que salió por arriba del horizontal de un Ramírez muy recordado por la torcida azul celeste, aunque con poco cariño.

  Precisamente, el golero bohemiense a los 14, salió cortar un centro con el mismo entusiasmo con que Cristina asiste a las conferencias de prensa  Capturó el obsequio un delantero enemigo y su tiro fue capitalizado de taquito “a lo Crespo” por  Rodríguez.

  1 a 0 y la tarde que se ponía fresquita.

   Pero la alegría fue para los santelmista tan efímera como muchas cosas banales y fútiles que  hallamos importantes en nuestras vidas y finalmente no lo son.

   A la jugada siguiente el Mágico le baja con maestría la redonda a un Jones que definió con ímpetu y puntería estableciendo la justa equidad.

   De ahí en más las acciones fueron parejas, trabadas y horribles.

   Hubo una buena tapada del avión Ramírez con el pecho y alguna posibilidad lejana de Matos en el reducto adversario antes de que Prieto los enviara al vestuario a descansar y reflexionar.

  El segundo período se inició sin cambio en las formaciones y en la mentalidad.

   Transcurrido el cuarto de hora, el estratega auriazul decide, fiel a su marcado conservadurismo, resguardar lo poco conquistado y hace ingresar a Kondriatuk y al virrey Bianchi por Guzmán y Cisterna respectivamente, estableciendo una férrea línea de cuatro atrás y enviando al ex velezano al frente álgido de la batalla.

   El delantero demostró una mejor actitud de lo exhibido en Remedios de Escalada pero Atlanta siguió sin levar peligro al reducto contrario.

   Por otra parte era más fácil que Bardach le gane en natación a St que San Pedro Telmo hiciera otro gol.

   Dos potentes disparos desde lejos por  Jones primero y por el Mágico después convirtieron al rubio Abraham en al figura del partido.

   Eso y el debut del pibe Alderete es lo único que merece destacarse en la última parte del mamotreto olímpico protagonizado por bohemios y candomberos.

   Ya te he advertido, mi fiel escudero, que esta temporada no es apta para estetas ni diletantes. Como dijo el maestro Tabárez. “El que quiera ver espectáculo, que vaya al teatro”

26/08/2008 18:19 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Brown de Adrogué 0, disputado el 15/08/08)

GOLCITO Y FIRULETE

 

por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

   Siempre es saludable, mi fiel escudero, regodearse con las dulzuras que proponen los tres puntitos que trae aparejado toda victoria. Sumar es, de las operaciones aristotélicas, la que termina convirtiéndose en undécimo mandamiento y rigiendo tiránicamente los destinos del arte y negocio del balompié.

   Se me hace entonces, que bajo la tutela del Morocho del Abasto, esta será la ley de oro y rara vez saldremos de los estadios ahítos de buen juego y con los ojos llenos por la generosidad  y grandilocuencia del espectáculo brindado.

   Ejemplo que ilustra mis mesuradas palabras es el encontronazo del pasado viernes ante los tricoloreados de Adrogué, cuando se ganó por un hocico gracias un golcito de poca monta del grandote Matos.

   Y sí, Franco Romero cumplía con ley del ex, hoy no alcanzaría todo el repertorio de maldiciones gitanas hacia el Mágico González que se dedicó hacer firulete, cuando lo que correspondía era darle la estocada final al toro malherido.

  Pero vayamos despacio, como Manuelita que, de este modo, llegó a París desde su Pehuajó natal.

   El poco carismático alineador bohemio decidió dejar en la banca supletoria a Bianchi y poner al romántico Romeo desde el inicio y esquema táctico y estratégico de si gallardo escuadrón fue más o menos este: Ramírez. La línea de salvación con los tres integrantes

habituales: el goleador Cherro, el petizo Arancibia y Jesús.

  Desplegó cinco volantes en el mediocampo con cierta flexibilidad en los carrileros para su proyección. Así ubico a Natalichio orbitando el punto central. A su lado Romero por derecha y Jones por izquierda y por las bandas el Torito Guzmán y Cisterna.

  El Mágico como escalón previo Sebastián Mato que oficiaba de centrefoward.

  Comenzada las acciones mostraban una disposición mejor del local, pero parecía que no le encontraba la vuelta al equipo de Kopriva. Este estuvo muy lejos de ser aquel conjunto arrollador en la faz final del torneo anterior y llegó hasta la avenida Zufriátegui con menos ambiciones que un banquero esquimal.

  La cosa parecía complicarse, hasta que cerca de la veintena de minutos, Cherro tiro un centrito de mala muerte y el bestiún del central sureño pifió con la misma maestría con que lo hubiera hecho el injustamente olvidado Minervino. El obsequio lo recibió el grandote Matos y sin ninguna exquisitez plástica, inscribió su nombre en la lista de los goleadores bohemios.

  Allí lanzamos nuestro resuello de alivio y parecía que el campo se hacía orégano para los anhelos de los craks villacrespenses.

  Sobretodo cuando instantes después el propio Matos eludió la salida del rubio portero y no pudo definir posiblemente debido al grado de esplendor y exhuberancia que tiene la hierba en muchos sectores de la campiña calamar.

  Promediaba el segmento cuando Natalichio se desploma en el terreno como una bailarina de Tinelli y debe ser trasladado a un hospitalario centro de caridad. Ingresa entonces el caramelo Santos y se incorpora a la poblada zona de volantes atlantera.

   A esas alturas de los acontecimientos y hasta el final de la primera parte de la poca combativa batalla, Atlanta exhibía -y repetía- un alentadora solidez defensiva donde se destacaba el petizo Arancibia. Por la zona de tránsito muchas confusión y problemas de dominio del esférico, con una absoluta dependencia de lo que hace o deja de hacer el Mágico. Y a la vanguardia el generoso despliegue y la férrea voluntad de Matos (un jugador extraño que alterna toques de calidad con otros de absoluta torpeza en dosis iguales).

   En el período complementario, los adroguenses salieron un poco más decididos, pero lejos de lanzarse con los ímpetus de los hacedores de proezas. Este tibio embate permitió que los espacios se abrieran un poco más y entonces se inició el show del Mágico.

   Claro que el Morocho del Abasto no es un hombre de gran temeridad y previamente reforzó la patrulla defensiva con la entrada del robusto Kondriatuk por el Torito Guzmán de pálida actuación.

   Pero”quién fue el raro bicho que te ha dicho, che pebete, que pasó el tiempo del firulete

   El Mágico González le pegó un zaino bárbaro a medio equipo de la visita. Algunos de cuyos integrantes le querían comer el hígado salteado con ajo y perejil.   

   Pero su egoísmo monopólico terminó siendo rayano con la irresponsabilidad, ya que en más de una ocasión tuvo un camarada en posición anotadora y optó por su lucimiento personal postergando, de esta manera, la posibilidad de cerrar el partido y hasta de ahorrarle algunos soponcios al sufrido atlanterío.

   Incluso, de puro morfón (¿se decía así en alguno potreros rioplatenses?) lesionó al su compañero y amigo Cisterna.

   Este fue trocado por el debutante Eloy, que amenazó en convertirse en agudo ariete por derecha, pero terminó sumado a la precautoria formación de volantes hasta su infantil expulsión.

   La falta de definición de los auriazules casi recibe su punición cuando un cabezazo de Romero  fue contenido por Ramírez con la ayuda inestimable de todos los santos del cielo.

   Sin más sucesos que sean digno de relato llegamos al final de un nuevo halago para nuestra gloriosa divisa.

   Veremos, ahora, si ante los candomberos pasamos el examen de lograr lo victoria en calidad de huéspedes, para de a poquito ir sacando chapa de candidatos.

   Porque es bien cierto que poco es lo que ha mostrado Atlanta, pero no es mucho más lo que luce el resto de los contendientes. 

22/08/2008 19:50 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Talleres 1, disputado el 08/08/08)

NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ

 

Por El Marqués Milton Saráchaga de la Vega

  Con la Cruz del Sur como norte partimos este viernes olímpico a las deshoras habituales con que se confeccionan las calendas de los actuales torneos de balompié.

   Y en la tarde soleada, pero fría para armadura calada, nos llegamos al modesto estadio de los talleristas escaladores con la casi certeza de regresar a nuestros castillos con la generosa vendimia de tres puntitos después de una tarde mágica.

   Porque los de blanco y carmín venían en picada libre y el bohemio, en cambio, llegaba con aspiraciones de seguir prendido en la élite vanguardista, tras dos resultados positivos y alguna que otra pincelada de buen fútbol.

  Pero, mi fiel escudero, las canas que ocultan mi yelmo se pintaron de infinitos desenga-ños, de innúmeras desilusiones  y de incontables derrotas en entuertos que creía de fácil resolución.

   El Morocho del Abasto pudo sumar para la emergencia al pelirrapado Bianchi y entonces hizo emerger por el túnel la siguiente nómina de cracks villacrespenses: Ramírez para atajar; tres defensores que de derecha a izquierda fueron: el goleador Cherro, el petizo Arancibia y Jesús; repitió como carrileros al Torito Guzmán y a Cisterna;los cincos dobles fueron el blondo Natalicchio y Jones; de táctico, el Mágico; y el mencionado ex fortinero y el grandote Matos para la estocada final.

  A los 10 segundos ya  Cigogna probó con tibieza la concentración de Ramírez. Respondió Atlanta con otro tiro desde afuera de los quince metros.

  Todo indicaba que iba a ser un partido de ida y vuelta. Pero fue sólo de ida. Mejor dicho de venida., ya que a partir de ahí el entrevero quedó circunscrito a la porción del terruño que les tocaba en suerte defender a los atlantes.

  Y eso fue posible dado que la zona central sufrió una invasión masiva de volantes locales, ante la impotencia manifiesta de sus colegas porteños.

   Con la ambición desmedida que caracteriza a  la oligarquía terrateniente no se mostraron dispuestos a regalar palmo de terreno, que por otra parte no estaba sufriendo un asedio muy intenso que digamos.

  Marrone les decía “!Cheeee!” a los que se le animaban por su sector; el Dudy  mostraba algo de sus toques y el vejete Zagharian y -sobre todo- Cigogna hacían el resto entre los ágiles llegados desde las orillas del Maldonado.

   Con ese dominio anularon la zona de gestación, le hurtaron la pelota a Atlanta y obligaron al huésped a una pasiva resistencia.

   Suerte que respondieron bien el goleador Cherro, Arancibia y –especialmente- Jesús. Y cuando la última zaga no podía, estaba Ramírez hecho un avión para salvar los intereses bohemios.

   En la volantería, únicamente  el Torito intentaba; pero al mozalbete le faltan unos buenos platos de sopa de vitina y rara vez logra concretar lo que insinúa.

   Natalicchio debió haber aprendido a jugar al fútbol en el Maracaná ya que sus pases eran todos largos. Jones jugó muy mal y el Mágico, nada por aquí… nada por allá.

   Como inútil atenuante señalemos que la cancha de Talleres es más apta para el moto cross que para el sutil desplazamiento del caprichoso útil esférico.

   Arriba, el pelado Bianchi  evitaba a los simpatizantes bohemios cualquier tipo de añoranza por la ausencia del Boli Castillo, ya que en sus tres primeras intervenciones quedó en posición de orsay. Y Matos, por su parte,  se asimiló solito a la marca que le propusie-ron.

   La primera llegada bohemiera fue un tirito de Jones a los15´ y recién cerca de la cuatro de la tarde obtuvo su primer tiro de esquina.

   A esas alturas del paso del andar implacable de las agujas del reloj, el guardapalos Ramírez había sacado chapa de figura con un par de buenas estiradas y un óptimo dominio del espacio aéreo.

   En el segundo tiempo todo siguió igual, como en la Sicilia del Gatopardo.

   A los 12´ el Morocho del Abasto, fiel a su abolengo zubeldiano, sacó al inexistente Bianchi y ubicó algo más atrasado al romántico Romeo con la probable intención de cuidar el 0 a 0.

  Mas el tiro le salió por la culata, y dos minutos después Campuzzano  saltó con la soledad de los eremitas en el centro del área aurizaul y se la puso allá lejos y hace tiempo al vuelo estéril del número 1 visitante.

  Uno abajo y a remar contra las tempestades.

  Podrían haber seguido jugando hasta los próximos Juegos Olímpicos, y hubiese sido un milagro que la pelota traspusiera la línea blanca del arco defendido por Juan “Mirá como salgo jugando” Gambandé. Es de suponer que el arquero tallerista habrá renunciado al cobro de su estipendio, ya que ni arrugó su uniforme  ni sus axilas exudaron una gota de transpiración. Tal la exigencia del ataque bohemiero, que exhibió menos poder ofensivo que las Fuerzas Armadas de Maldivas.

  Sin que nadie se diera cuenta el niño Bilotti debutó en la primera de Atlanta al  reemplazar al desapercibido Cisterna.

  Cuando estábamos a punto de perecer por congelamiento (el sol se aburrió de tan mal partido y se retiró a dormir la siesta) el piadoso árbitro dio por concluida una lucha que tenía su resultado sellado desde hacía rato.

  Ya de vuelta a mis aposentos noté que en mi entrecejo se había marcado profundamente, la arruga  que dibuja el gesto duro de la preocupación.       

 

18/08/2008 19:32 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs ESTUDIANTES 0, disputado el 03/08/08)

A LO ESTUDIANTES

 

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

  Oportunos mensajeros y la gentileza de una tabernera orientala que accedió a poner en la televisión  de su negocio –ante la complacencia del resto de los parroquianos-,  el segundo tiempo del partido ante los charrúas no uruguayos, me  permitieron estar al tanto del empate conseguido en la Cuna de la Bandera.

   Me preguntaba yo, mientras cruzaba de regreso por las procelosas aguas del Mar Dulce: ¿Este deslumbrante Miguel González del pasado lunes, será el genio y figura que desde tanto tiempo está faltando en los planteles bohemieros? ¿O será uno de esos tantos tahúres, charlatanes o vendedores de baratijas que infinitas veces he hallado en las encrucijadas de los caminos de la vida? Y si es el primero de los casos, ¿No terminaran los intereses mercantiles primando, una vez más, sobre el sentimiento desinteresado del hincha?

  Prudencia te recomiendo mi fuel escudero. Mucha prudencia a la hora de elevar a la categoría de ídolo a un recién llegado.

  ¿O no recuerdas aquel comienzo de torneo, cuando a los veinte minutos del primer tiempo creíamos que el “Boli” Aguilar sería la reencarnación misma de Fabián Castro?

   Lo cierto es que a pesar de las prevenciones propias de mi avanzada edad, nuevamente la sempiterna esperanza me acompañó una vez más al estadio calamar para seguir, como siempre jamás, una nueva campaña de la gloriosa institución villacrespense.

 Y debimos iniciar, como cada temporada el inevitable proceso de conocer a los nuevos reclutas reunidos a defender el blasón azul y amarillo.

  Veamos. El Morocho del Abasto presentó a los siguientes ágiles para la contienda contra la estudiantina casereña: Ramírez, que no parece un avión, como guardapalos. Línea de tres, con continuas mutaciones para la resistir atrás, compuesta por el ya histórico Cherro, Jesús y un tal Arancibia. Dos carrileros que son el Torito Guzmán por la diestra y Cisterna por la banda contraria. Dos centrojases: el morrudo Natalichio y más cerca de los backs, el enamoradizo Romeo. El grandote Jones de intermediario, el Mágico un poco más adelante y el ex huachipatense Matos de punta, intentando pivotear como faro referencial en el área.

  Empezó mejor Atlanta, que parecía iba a aplastar al modesto visitante contra su propia valla,  a través de la obligatoria participación del Mágico, las insinuaciones del grandote Jones y la proyección del celinero Guzmán, hábil y movedizo, pero livianito cual pluma al viento.

   Los atlantes arrabaleaba el reducto pincharratón, pero sus intentonas morían sin lograr traspasar el atrio de Monasterio.  

   Sin embargo prontamente los albinegros lograron empardar el discurrir de los acontecimientos presionando con tenacidad sobre la volantería bohemia, sobre todo en la humanidad del Mágico, que abusaba del toque de primera, pero sin la precisión necesaria. 

  Además la línea postrera local daba muestras de algunos problemas de sincronización y a poco estuvieron las huestes enemigas de abrir el score.

   Pudo ser cuando ante un toque de Noriega, Jesús hizo el milagro y salvó el gol sobre la raya. Enseguida Gáspari, en las barbas misma de Ramírez envió la pelota cerquita del madero derecho.

   Atlanta respondió sobre el final y también tuvo sus oportunidades cuando Jones se lo comió solito o cuando un rebote en la barrera de carne y hueso a la salida de un tiro libre, fue capturado por el Mágico y se fue besando con ternura el poste casereño.

   La segunda etapa, sin cambios en las alineaciones ni en la parada táctica de los contendientes, mostró un comienzo más incisivo por parte de los locales.

  En un duelo místico, Monasterio priva del gol a un cabezazo de Jesús y dos minutos después, el goleador Cherro conectó un centro del Mágico, ante la comprensiva mirada del fondo estudioso y puso el 1 a 0 que decretaría la suerte de la lid.

  A partir de esa conquista, apareció toda la prosapia zubeldiana, y el Morocho del Abasto retrasó sus soldados en franca custodia de la magra ventaja.

  Sustentando esa idea, pero además, para joderle la vida a escribas y relatores hizo entrar a Kondratiuk (o algo así) y a Caccialanza (o algo parecido) y estableció un esquema conservador que reite de  Carlos Pellegrini y Victorino de la Plaza.

  Dos líneas de cuatro y Matos que se mate solo entre los defensores rivales, a la espera del albur de algún contragolpe. Y casi se da cuando el tanque González (recién ingresado) y el ex huachipatense quisieron construir una pared, pero les  0fallaron el compás y la plomada.

  En el último lance del partido, Ramírez levantó el brazo para pedir  la hora y con ese gesto salvó a Atlanta del agónico empate.

  Se ganó y ese siempre es bueno, pero el nivel de juego tuvo poco que ver con el avasallador comienzo en el Gabino Sosa.

  Se ganó con un gol de pelota parada y después a cuidar el resultado.

  ¡Estudiaaaaá,  estudiaaaaá , estudiaaaaá….!

06/08/2008 18:54 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Deportivo Armenio 2, disputado el 28/05/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

¡OTRA VEZ SOPA! 

 

                     “Ha pasado un año más, y no hemos hecho la revolución” Juan Gelman

 

 

 

  ¡Otra vez, mi fiel escudero, nos hemos quedado afeitados y sin visita!

   Hemos sido nuevamente protagonistas de una película que ya hemos visto tantas veces como “La Fiesta Inolvidable” con Peter Seller. Una vez más, nuestra ilusión se ha evaporado en una abrir y cerrar de ojos, como al conjuro de un hechicero maldito.

   Parece que el ansiado ascenso, es un juego del palo enjabonado -como ese que divierte a nuestra plebe en las ferias aldeanas del marquesado- que cada vez que nos acercamos a la meta, terminamos deslizándonos para caer duramente de trasero en el árido suelo.

  Es como mi Dulcinea, que cada vez que le arrimo el bochín, huye despavorida y me deja más caliente que a Cristina el acto de Rosario.

   Y no es que yo abrigara demasiadas esperanzas en ganar la promoción, pero al menos quería ver a nuestros soldados dar denodada batalla y asistir a una gloriosa derrota tras varias jornadas de lucha.

   Pero nada de eso ha ocurrido. Por el contrario, en la primera escaramuza y ante un mediocre rival, sobre el que Atlanta tenía ventaja deportiva, hemos caído ignominiosamente, con poca gloria y honor.

   Más que un partido de fútbol y la eliminación del reducido, el silbatazo final del  Álvarez dio la sensación que daba fin a un ciclo, del que seguramente habrá pocos sobrevivientes.

  Talvez, como aconsejan los veteranos tahúres, habrá que tomar el mazo de barajas, para mezclar y dar de nuevo.

   Es cierto que un balance sesudo y pormenorizado, indicaría que la campaña de Atlanta no ha sido mala. Es más, es la mejor desde el 2003/2004, también con San Salvador a la cabeza.

   Es cierto, también, que con este alineador siempre estamos más cerca de las nieves eternas de las cumbres, que de los hediondos cangrejales del descenso. Es verdad, además, que se venía de años yermos, con cosechas magras, impropias del abolengo bohemiero.

   Pero estas certezas, sólidas como las murallas de El Escorial, no pueden ser los cimientos de un conformismo resignado, que nos condene a esta repetida historia de frustraciones y tristezas.

   Sobretodo porque la noble institución fundada un 12 de octubre, había reclutado un conjunto por demás competitivo de players, con aspiraciones a campeonar.

   Nadie, ni el más mentecato de los mentecatos, ignora que uno y solo uno de los partieron de la línea largada iba a obtener el  galardón de integrar la próxima temporada el elenco de la división superior; y son pocos los que discuten la legitimidad y valía de quien lo consiguió.

   No obstante eso, sorprende el poco espíritu de combate exhibido por los jugadores auriazules en el presente año y su declive, casi sin mesetas, por el que se fue resbalando luego del receso.    

  ¿Pudo la ida de Pérez García traerles a los atlantes más problemas que los Pérez García?

¿Fue tan determinante su ida al exilio? ¿Es esa la madre del borrego?

Cuantas preguntas y cuán pocas respuestas tengo para las mismas.

 Mas en la humilde opinión de quién esto firma, si bien su talento fue muchas veces desequilibrante y nunca fue reemplazado cabalmente, no hallo en su ausencia el motivo fundamental de la decadencia bohemia.

  Atlanta supo ganar muchos puntos y jugar bien con el petiso mirando el partido desde la platea.

 Y convengamos que si bien el muchacho tenía lo suyo, tampoco era un Alfredo Distéfano.

  Se puede argumentar, sin temor a equivocarse fiero, que el correr de los meses trajo como consecuencias el tendal de bajas por lesiones y suspensiones, lógicas en toda competencia larga. Y los ocasionales reemplazos rindieron por debajo de lo esperado

  Pero esto aquí, se magnificó y los cracks de Atlanta sufrieron demasiadas heridas y se multiplicó el número de expulsados, muchos de ellos infantilmente.

  ¿Habrá que buscar el quid de la cuestión en problemas internos que se nos escapan?

  ¿Habrá metido Don Dinero su asquerosa patita? ¿Serían justos o desmedidos los reclamos salariales de los jugadores, en un medio donde el retraso es algo habitual? ¿Fue oportuno imponer una negociación sobre premios haciéndola coincidir con épocas de vacas flacas en materia de resultados? ¿Se justificaba el no concentrar o llegar a los estadios cada uno por su medio,  como si en lugar de un plantel profesional fuesen un rejuntado de una Sociedad de Fomento?

  Más preguntas me haces y menos respuestas encuentro.

   Pero el Atlanta versión 2008, poco y nada tuvo que ver el arrollador team que asolaba las canchas visitantes y batía records en los albores del campeonato.

   Así y todo, con lo acumulado en la primera rueda alcanzó para arribar a un reducido, donde se defeccionó en el primero de los entreveros ante un rival al que se había goleado en sendas oportunidades predecesoras.

  ¿De la derrota en la gélida tarde del miércoles que podemos decir?

  Que Atlanta jugó muy bien los primeros quince minutos y que parecía que iba a liquidar el trámite sin inconvenientes.

   Que después del gol de Armenio se derrumbó y no encontró respuestas ni anímicas ni técnicas al incordio.

   Que no se explica porque Verino estuvo en el banco tras el buen desempeño en Maschwitz, ni la tardanza en hacer ingresar al Moncho Fernández  con el resultado adverso.

    Que la defensa fue un desastre, que en el medio no se cayó una idea y que arriba Molina sigue ausente sin aviso y Ojeda hace lo puede con lo que la naturaleza le dio, que no es muy abundante, por cierto.

     Que Scatolaro lucha y gana más de lo que pierde. Que Fuente se proyectó bien y estuvo entre los mejores. Que Ferreiro es puro fervor  (a veces un tanto tribunero). Que Guzmán es un buen proyecto, aunque yo no gastaría a cuenta. Que Fernández le pone la misma pasión al fútbol que cualquier mortal a cambiar una bombita. Que Castillo ya fue.

    Que Atlanta mereció al menos un gol

     Y que nos quedamos afuera. ¡Justo ahora que hace un frío de la San Puta!   

03/06/2008 15:18 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs San Telmo 2, disputado el 10/05/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

NO APTO PARA TODO PÚBLICO

 

   El fútbol, mi fiel escudero, sin público alentando y sin el colorido exultante que le dan las fanaticadas y sus pegadizos estribillos – cual rondallas estudiantiles- es como un guiso manchego, de esos con los que solemos hastiarnos, pero sin patatas y sin guisantes.

   Es como imaginar a Dulcinea deprovista de sus exuberantes tetas.

   Este pasado sábado, el estadio de los calamaretes, semejaba un lúgubre camposanto, por donde figuras fantasmagóricas disputarían un partido entre un silencio sepulcral y una soledad equivalente a los cien años.

  Puertas cerradas, entradas clausuradas, gradas desiertas. Una vez más el reino de la sinrazón imperando en nuestro maltratado fútbol.

  Así y todo nos arreglamos para poder presenciar esta devaluada versión de una batalla entre Bohemios y Candomberos, los dos intentando arribar a la quimera de la promoción; los primeros hacia arriba, los otros mirando de reojo las oscuras miasmas del abismo.

 Casi un clásico de barrio entre los fundados en Monserrat y los de San Pedro Telmo…

  A veces pienso que me sería más fácil comprender la cuadratura del círculo o los pensamientos de Confucio escritos en mandarín que las elucubraciones de San Salvador a la hora de encarar ciertos compromisos.

  ¿Podrá alguien en su sano juicio explicarme por qué el rechoncho alineador villacrespense regaló un tiempo en colocar jugadores en condiciones de marcar superioridad  ante un rival aguerrido, pero limitado? ¡Y por qué demoró medio tiempo más en dotar a los suyos de la cuota de creación que (es cierto que muchas veces retaceada) solo puede, hoy por hoy, dar el Moncho Fernández?

  ¿Es verdad que quiso darles descanso a Molina, a Ferreiro y al mencionado volante? ¿O acaso quiso castigarlos por sus flojísimas actuaciones en Adrogué una semana atrás? ¿O hay algo más que no conocemos o no debemos conocer?

   Lo cierto que Atlanta saltó al field -convertido en páramo- con Patoruzú en el arco.

La última línea para el petiso Fuente, el vocinglero Bogni, el Chiqui Pérez y el ex Ferro Cherro. El mediocampo con De Muner, el ultramontano Scatolaro y Ferreras. De conductor- insólitamente- emergió Castillito y de potenciales goleadores, Romero y Ojeda.

   Y de a poco, con paciencia y saliva, los del barrio otrora arrasado por la fiebre amarilla, fueron edificando una hegemonía sobre las acciones que los vio retirarse, tras los primeros 45 minutos como justos ganadores.

   Y tal supremacía fue posible por la flojísima resistencia que opusieron los cracks atlantes, en la zona más álgida del entrevero, allí en las inmediaciones del punto céntrico.

   Fuente, como carrilero diestro, se mostraba lento y desubicado, no estando nunca donde se lo requería. Por el andarivel opuesto, Guido Ferreras exhibía su habitual intrascendencia y el Boli nunca logró acaudillar con fervor las huestes bohemienses.

   En la vanguardia, solo Ojeda intentaba con su proverbial torpeza para manejar esa cosa redonda y movediza que suele llegarle a los pies, en tanto Romero habrá pensado que la medida del  COPROSEDE incluía la prohibición de participar de las acciones.

   Por el bajo fondo, Bogni volvía aparecer como el más firme, sobre todo, ante el notorio bajón de su pareja en el centro, el Chiqui Pérez.

   Las jugadas más incisivas eran de los huéspedes y así se lo vio a Paturuzú con más trabajo que su colega, el enano Evangelista.

   La más notoria fue cuando tapó con premura y ubicuidad dos tiros a quemarropa en las fauces mismas de su valla. Aunque, a la salida de un tiro libre, no le quedó otra que jugar a las estatuas, tras un cabezazo esquinado de Leguizamón Arce que saltó con todo confort en el corazón mismo del área, ante la atenta mirada de los backs grisperlados.

  Para el complemento San Salvador decidió que era hora de jugar en serio y mandó a la cancha a Lucas por Castillo y a un desconocido Molina (el hombre se rasuró la cabeza como Bruce Willis en Doce Monos) por el espectral Romero.

  Y Atlanta mejoró un poco, pero sin que esto resultara un vuelco significativo en su paupérrimo nivel de juego.

   Por su parte, San Telmo se replegó y se paró como para el contrataque, y a los veinte, Server se vistió de Garrincha, Orestes Corbatta y Housemann y -pegado a la raya -se eludió hasta el banderín del córner, mandó el centro atrás que Coria tradujo en 2 a 0 lapidarios para los atlantes y totalmente inútil para los eventuales triunfadores.

   El entrenador de Atlanta se dio -entonces- cuenta de que los candomberos no estaban jodiendo y lo metió al Moncho; y este ingreso marcó un tardío punto de inflexión en el decurso de los acontecimientos.

   Ahora si, los campeones de la copa Suecia son otra cosa y pasan a dominar la lid.

   Molina convierte el descuento, se pierde algunos, se luce un par de veces Evangelista,

lo tiene Ferreiro, le cometen un penal no sancionado a Lucas y también hubo alguna posibilidad que desperdició Ojeda.

   En definitiva,  no le alcanzó el tiempo para conseguir un empate, que poco a poco iba mereciendo y quedó la sensación, entre el atlanterío que se perdió la oportunidad de sumar en un partido ganable y así asegurar la localía para el Reducido.

  Aunque en el balance global y con una visión más ecuménica, la columna del debe terminó mucho más abultada que la del haber, en esta decepcionante labor bohemia.    

  Después de todo, más de uno debe agradecerle al COPROSEDE que le haya ahorrado haber presenciado esta nueva derrota, esta vez no apta para todo público.

    

 

21/05/2008 11:07 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Brown de Adrogué 1 vs Atlanta 0, disputado el 10/05/08)

Por el marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

 

  EL DOLOR DE YA NO SER

 

 

¿Recuerdas, mi fiel escudero, las largas vigías en las atalayas de Marrakesh oteando las interminables arenas saháricas, a la espera de los  ataques de la caballería bereber? ¿O aquellas extensas guardias en los almenares de Granada aguardando la inminente carga de las tropas del bárbaro visigodo Ludovico?

 Pues este sábado en el insólito puesto de observación, que ofició de palco de periodistas, allá en la fermosa localidad de Adrogué, no pude menos que rememorar aquellos momentos, aunque en esta oportunidad solo observé un desierto donde se desarrolló el espejismo de un partido de fútbol, en el que –eso sí- no faltaron los caballos.

  Y la imagen no es caprichosa, porqué además de las carencias de talentos que mostraron los dos equipos, el terreno de juego de los tri coloreados es un verdadero picadero, de dimensiones mínimas, donde se hace muy difícil desarrollar el excelso arte del balompié.

  Por supuesto que esto no justifica, de manera alguna esta nueva derrota, sin atenuanes,  sufrida por la escuadra atlante en tierras sureñas.

  Los bohemios llegaban a esta batalla con algunos soldados recuperados, pero con las acostumbradas bajas que hacen que cada fecha conozcamos a un nuevo valor de la no muy exultante cantera de Villa Adelina.

    Así San Salvador formó a los suyos de la siguiente manera: en el arco Diego Fernández (De ahora en más Patoruzú, personaje de historieta muy famoso en el Río de la Plata durante el siglo XX).

    Fuente, Bogni, Pérez y el ex Ferro Cherro, fueron los cuatro zagueros.

    Los tres del medio: Lucas, el ultramontano Scatolaro y el debutante Galeano.

    Completando el Moncho Fernández y Castillito. Ah… me olvidaba, también estuvo Molina.

   El partido, visto desde las alturas parecía la esquina de San Marín y Bartolomé Mitre a las doce del mediodía: un amontonamiento de gente corriendo en distintas direcciones, chocándose desorientada, donde el único que parecía poseer una brújula en medio de la tempestad, era el vejestorio de Zagharian.

   No bien el chango Echenique hizo sonar el silbato, Castillo quedó mano a mano con Bangert en el punto del penalty pero el guardapalos logró conjurar. Sobre lo diez un tiro libre cerca del área es tirado afuera por Ramón Fernández y sobre las 14.30 hs un disparo parabólico desde lejos, nuevamente de Cristian Castillo es enviado al córner por el arquero.

   En estos pocos y pobres sucesos pueden resumirse las intentonas bohemias en el primer tiempo. Todas aisladas, ocasionales y porque no, azarosas.

   Y esto podría hallar explicación en la actitud de Ramón Fernández, el hombre que carga con la responsabilidad de pensar, dilucidar, analizar y concebir en el team porteño. Y el Moncho es un jugador muy irregular, que insinúa más de lo que crea, que se tira al menor contacto y que por momentos parecería que está jugando un partido exhibición de futsal.

  En esas profundas lagunas, trata de aparecer el araucano Scatolaro, y por momento da la impresión de que el sol de su talento vuelve a emerger entre las cenizas del volcán  Chaitén, pero que no terminar de redondea una actuación apoteóticas como las del el año pasado.

  Lucas, por su parte tuvo una tarde negra. Casi no participó en la lucha, se lo vio perdido como a rengo en tiroteo, le dio el gol del triunfo a los locales y se fue ofuscado como un ruralista  – sin mirar a la banca- cuando fue reemplazado.

   Tal vez merezca un párrafo aparte, Castillo, que con las limitaciones físicas y las geográficas que proponía el terreno, intentó buscar la de cuero, aún en su propio campo y fue, sin jugar bien, el único generador de algún tipo de riesgo para los intereses brownies.

   En cambio Molina, se dejó seducir por sus marcantes y se entregó sin ofrecer demasiada resistencia.   

   La defensoría se sumó al desconcierto general y surgió como gran figura el vocinglero Bogni que terminó siendo un baluarte donde agonizaban todos los embates adroguenses.

   Patoruzú no anduvo mal, salvó algunos goles, aunque quedó a mitad del camino en el único goal que tuvo el partido. Digamos en su descargo que Ferreiro definió como los dioses del Olimpo.

   Galeano mostró movilidad y algún criterio, pero terminó devorado por el fragor –no muy intenso- del encuentro

    El segundo tiempo fue más de lo mismo, con un Atlanta con menos ideas un vedette, confundido y sin encontrarle la salida al laberinto que significó el elemental  diagrama táctico elucubrado por Kopriva: Orden en todas la líneas, presión sobre los volantes y atacar por los flancos.

    San Salvador hizo ingresar al intermitente Ferreras por el celinesco Galeano, y poco aportó el rubio volante, aunque estuvo a  un tris de empatar sobre el epílogo del entrevero.

    Más tarde ingresó Ojeda por el goleador del partido, sin que su presencia en el campo significara nada digno de que reflejado en una crónica.

    Lo cierto que Atlanta volvió a perder, pero lo más preocupante fue la actitud de un grupo que parece haber perdido toda mística y solidaridad entre sus integrantes.

    No hay mucho tiempo para subsanar los males que nos aquejan y pronto estaremos ante el lapidario torneo reducido.

    Discúlpame, mi fiel escudero, que no sea, hoy,  el optimismo el sentimiento predominante en el ánimo de mi espíritu.   

16/05/2008 19:42 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs All Boys 2, disputado el 06/05/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega 

EL INFIERNO TAN TEMIDO

 

 Finalmente, mi fiel escudero, el peor escenario imaginado se concretó y nuestro archienemigo montecastrino se consagró campeón in our face y para colmo el partido no pudo terminarse por esos guarros descontrolados que no supieron aceptar el duro dictado de los acontecimientos y no supieron perder con dignidad.

  Ahora, como una espada de Damocles, penderá sobre nuestras cabezas el fantasma de una sanción que flaco favor le hará a nuestras escuálidas arcas y podrá comprometer, incluso, el potencial de Atlanta para el torneo reducido que se avecina y que podría ubicarnos ante la posibilidad de encarar la quimérica utopía de la promoción.

  Tensa estaba la atmósfera en las deshoras de este martes, en las cercanías del estadio que nos tiene como huéspedes, en la frontera septentrional de la Ciudad Autónoma.

   El no clásico venía precedido de todo tipo de augurios y temores propios de una época donde los valores han sido trastocados, y la sinrazón de la violencia usurpa el trono que dejara vacante la hidalguía, la cordura y el sentido común.

   Pero dejemos de pronunciar palabras vanas que solo caerán en saco roto, y nadie registrará  y vamos a abocarnos al sesudo análisis de la desigual batalla contra los megatloneros.

    No me hubiese gustado estar en los fondillos de San Salvador a la hora de estructurar  el escuadrón de los atlantes, diezmado por suspensiones y la inevitable mella que deja en los músculos la seguidilla de entreveros que propone el calendario.

    Sin mucho para elegir, entre el material humano disponible, estos fueron los once ágiles que emergieron por el túnel vistiendo el glorioso uniforme de bastones azules y amarillos:

    Don Rodrigo delante de los maderos. Sus cuatro custodios: Hachita Brava Fuente, el Chiqui Pérez, el ex Ferro Cherro (tras prolongada ausencia) y el retornado Bilbao.

    Como improvisado eje central: Yanzi, el casi lactante Silva y César Rámirez.

    Para intermediar con la vanguardia el Moncho Fernández y arriba, el Boli y el Clown Molina.

    El primer ataque fue para los villacrespense, en lo que pareció iba a ser la actitud decidida en pos del único resultado que valía la pena. Pero fue solo un espejismo y duró lo que la luz de un fósforo.  

    Ahí nomás, un tiro libre intrascendente, agarró a los jugadores de Atlanta preocupados en reclamar los premios para el reducido y un tal Martínez entró al área como Perico por la casa y decretó el ascenso de los de la divisa color nieve.

    Así de amarga es la verdad, porque desde ese momento los visitantes manejaron el partido sin que se les moviera un pelo, y los bohemienses en ningún momento brindaron una lucha tenaz para revertir el resultado, ni se mostraron dispuestos a vender cara la derrota, como lo requiere su insigne abolengo.

   Cuando el hermano de Cambiasso -vaya uno a saber impulsado porque fuerza gravitatoria- levantó su pesado trasero del piso y le sacó el empate a un cabezazo de Cherro a bocajarra, con esa atajada, frustró la única posibilidad clara de gol, y diluyó cualquier resabio de ímpetu que los atlantes podían exhibir.

   Enseguida se pudo cerrar el partido cuando el mismo Martínez, quedó a medio metro de la línea de sentencia y sin Don rodrigo a la vista, pero el muy animalito de Dios la tiró afuera errando un gol que hasta mi jumento en estado de ebriedad, hubiese convertido.

   Ya a esas alturas el flanco derecho de Atlanta era un Jardín de las Delicias por donde Grana se paseaba, gozozo, a su entero antojo, porque el tándem Ramírez- Bilbao ofrecía tantas garantías como las acciones del futuro tren bala.

   Por el otro sector el retacón Fuente se duplicaba en un entusiasmo que nunca logró contagiar a sus colegas. Yanzi hacía lo que podía con su acotado talento y el mozalbete Silva –abruptamente lanzado a jugar de centrohas- mostraba un atrevimiento interesante,   pero  insuficiente para la envergadura del compromiso.

   El Moncho, como d’habitude, entregaba con tacañería algo de su ciencia- bastante oculta, por cierto- pero siempre cuidando de no meter la patita en algún lugar que duela.

   Molina, por su parte, nunca pudo superar la triple marca a que era sometido, básicamente por el siberiano Madeo, que terminó con politraumatismo craneano de tanto ganar de arriba.

   Y Castillo, casi no existió.

   Ante la pobreza franciscana que ofrecía Atlanta, y ayudados por el gol tempranero, a los de Jonte y  Mercedes le bastó con la firmeza de sus fullbacks, el orden en todas sus líneas y la calidad de Zárate - sin duda el mejor jugador del torneo- para festejar el campeonato.

   El gol del futuro integrante del plantel de Lanús, Grana,  en los albores del segundo tiempo selló una derrota sin atenuantes y el poste evitó un tercer gol que solo hubiese servido para precipitar la suspensión del encuentro.   

    Lo que siguió fue el conocido viaje hacia el dislate, donde la irracionalidad hace su agosto, aunque esta vez pareció que fue con la aquiescencia de todos los involucrados en el asunto.

    ¡Que le vamos hacer, mi fiel escudero! Como dice la trovadora rioplatense: “tantas veces me mataron tantas veces me morí, sin embrago estoy aquí resucitando”.

    Y allí estaremos, Viejo Atlanta, el próximo sábado. Como siempre.

09/05/2008 00:33 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Italiano 1 vs Atlanta 1, disputado el 03/05/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

VERMOUTH

 

   Doce del mediodía de un templado sábado otoñal: buena  hora para tomarse un vermucito de esos que inventaron estos italianos que ahora enfrentamos, en  las combativas épocas en que don Giuseppe Garibladi recorría la geografía peninsular en toda  su caprichosa forma de oblicuo calzado.  

   Y buen aperitivo, además, para a la trascendente batalla que espera a nuestras siempre dispersas huestes, este cercano martes. Trascendente, no porque nada pueda ya modificar el implacable curso implacable de la historia, sino porque una victoria tendría el dulce sabor de un premio, que aunque menor, nos ahorraría la humillación de ver nuestro presuntuoso enemigo llevarse la corona de laureles del campeón a la testa, ante nuestras propias narices.

   Más si tal infausto suceso aconteciera, ¡Que dios ilumine al atlanterío para que sepa aceptar con grandeza el resultado adverso y que la irracionalidad no se apodere de febriles mentes, ocasionándole a nuestra institución perjuicios irreparables!.

    Lo que no sabía, mi fiel escudero, es que la prestigiosa Bodega Rodas, además de un excelso chablis, también elaboraba un  vermouth italiano. Porque este empate lleva el conjuro inevitable se su nombre.

    Los bohemios se arrimaron a la coqueta canchita de Ciudad Evita (hogar del tano Pasini)

rejuntando -como  de costumbre- a los sobrevivientes de lesiones y suspensiones y poniendo sobre la amarillenta gramilla, más de lo que se puede que de lo que se quiere.

   Así encuadró a los suyos San Salvador para el compromiso ante los descendientes Rómulo y Remo: Don Rodrigo a cuidar la línea sentenciosa. Fuente, el Chiqui Pérez, el desdentado Bogni y el ex Ferro Cherro que reaparecía.

   El eje medio quedó constituido por Yanzi, el ultramontano Scatolaro y Lucas. Un paso al frente el Moncho Fernández y los delanteros de emergencia: Romero y Ojeda.

   Empezaron mejor los azzurros que arrinconaron a los de Villa Crespo contra las pistas del Aeropuerto Pistarini, a partir de un buen trabajo del morocho Brito y del centrojás Velásquez. Ayudados por el creciente desconcierto de la volantería visitante, que no acertaba a encontrarse con el esférico.

   Pero sorpresivamente, y cuando ya Don Rodrigo contabilizaba un par de esforzados revolcones para mantener su arco indemne, un centro inocuo de Hachita Brava Fuente fue conectado con una magistral palomita – de la mejor y tradicional escuela atlante- y se mandó un gol en contra que haría morir de envidia a Firpo, Regueiro, Santillo y Verino (solo por mencionar a algunos de sus más encumbrados exponentes de tan distinguida prosapia).

   El Tano se mordió los dedos y fue por la vendetta, y volvió a reducir el territorio de los auriazules a las modestas dimensiones de los arrabales de su propia área.

   Y fue el propio bodeguero Rodas quién pondría en práctica la Ley del Talión, y tras una innecesaria falta del estereofónico Bogni, ejecutaría con primor un golpe franco para establecer un justo empate.

   De ahí en más la conversación fue emparejándose dado que  empezaron a aparecer esporádicas gestiones del Moncho, algunas de Yanzi y otras del araucano.

   Convengamos, también, que es más fácil que te lastime una goma de borrar, que una delantera formada por Romero y Ojeda.

    Pero como no hay vermouth sin papas fritas, cerca de la mitad del período Ferreiro se hace echar tontamente y el entrevero se complica seriamente. Entra Ferraras por el poco participativo Romero y Ojeda queda, allá en lontananza, de Llanero Solitario- pero sin Silver ni Toro-.

    Para colmo Brito en un choque en el circo central le aplica un cortito, tipo Noquiño Acavallo y lo despoja de dos valiosos dientes  al vocinglero Bogni que deja su lugar al camionero  Moyano (¿Fue un accidente del juego o estaba podrido de escucharlo gritar todo el tiempo?)

    El partido se deslizará de allí hasta el final en una medianía y aburrimiento proverbiales, en donde los de la colectividad en ningún momento lograron hacer pesar su hombre de más.

     Atlanta no obstante haber salido a jugar el segundo tiempo con la consigna de perder y la vista puesta, allende el fragor del próximo partido, en sumar  puntos para el reducido; tuvo buenos pasajes y hasta pudo haber ganado.

     Sobre todo cuando unos flashes momentáneos e inspirados del rubio  Farreras se sumaron al tibio sol para iluminar el sector izquierdo de la vanguardia porteña.

     Sin embargo, ya sobre los postreros quince minutos, los cracks atlantes optaron por recostarse sobre su reducto y aguantar -a la heroica- la caótica ofensiva itálica.

    En haras de esa agónica resistencia se perdió un nuevo soldado: el chileno Scatolaro vio la doble cartulina amarilla y a  pagar 200 maravedíes para mirar el partido contra All Boys desde la platea.

    Para los coleccionistas y estadísticos aportamos este dato no muy significativo: sobre la media hora reapareció tras larga ausencia el Tanque González, que poco y nada pudo aportar.

    En fin mi fiel escudero, un punto valioso con un equipo disminuido ante uno de los encumbrados y que alarga el invicto a cinco partidos.

    ¿Pero,  puede tenerse tal fría la sangre para hacer semejante análisis, ante la inminencia de la colosal batalla que se avecina?

    No consigo apartar a mi endeble cerebro de la venidera tarde del 6 de mayo, en donde solo la victoria sirve.

    Pero si la Diosa Fortuna  nos es esquiva una vez más, que tengamos, entonces, la hidalguía de saber perder con dignidad.

 

 

 

07/05/2008 17:25 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Talleres 0, disputado el 25/04/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

¡TARDE AMANECIMOS!

 

  ¡Ya sé, mi fiel escudero, que nunca es tarde cuando la dicha es buena!

   Pero muy tarde le hicimos el gol a este primitivo equipo tallerista y muy tarde nos acordamos de ganar seguido en este torneo, que terminamos regalando como lo hicimos con  Marruecos a los infieles hijos de Alá.

   Y debemos reconocer  que  la pródiga zafra para la contabilidad de nuestra grata institución, de estos últimos cuatro partidos se lograron con un despliegue casi mínimo del arduo arte del balompié. De haber tenido un poquitín de regularidad en los albores del año en curso, hoy tendríamos a los presuntuosos punteros temblando como maulas ante la inminencia de la próxima batalla.

   Pero dejemos ya las lamentaciones, que  nada hará que la rueda de la historia vuelva arrepentida sobre sus pasos, y adentrémonos en el sesudo análisis de lo acaecido el pasado viernes en la fronteriza ciudad de Vicente López.

    El alineador bohemiero estableció algunos cambios tácticos de novedoso diseño para la emergencia ante los albirrojos escaladores con respecto a lo presentado días atrás en Caseros: delante del cancerbero Don Rodrigo diseñó una flexible línea defensiva con Tijera jugando de Fuente – eso es alternando el papel de marcador con el de carrilero-.Los tres fijos fueron – entonces- el estereofónico Bogni, el Chiqui Pérez y el retornado Bilbao.

   En el mediocampo ubicó a Yanzi que mutaba de guardespaldas de Scatolaro a volante por derecha, más el mencionado volante trasandino más Luquitas.

   Arriba, sin cambios: el Moncho de enganchador  y, como vanguardia esclarecida, el Clown Molina y el Boli Castillo.   

    El primer tiempo fue un soliloquio de Atlanta que arrancó con toda la furia y terminó diluyéndose en cada vez más aisladas incursiones sobre el mal defendido territorio del arquero Gambandé, de eterna memoria entre el atlanterío.

    Parecía que en el firmamento villacrespense había nacido una nueva estrella, cuando en los primeros minutos el morocho Tijera monopolizó todo el juego que se desarrollaba casi exclusivamente por su sector.

    Una ponchada de centros emergidos de sus pies, un cabezazo defectuoso y una asistencia a la cabeza de Castillo, que sin marcas le envió la pelota a la regalona hinchada bohemia, como un anticipo de una velada pletórica de obsequios a los movedizos y exaltados mozalbetes.

    Ya lo decía un filósofo alemán del siglo XIX, “La historia siempre se repite dos veces”; y si Molina contra Sarmiento se comió una cantidad inusitada de goles hechos antes de marcar el del triunfo, en esta ocasión le tocó a  Castillo pasar por el mismo trance.

   Al ya descrito cabezazo debemos computarle un mano a mano que quiso definir a lo Chelo Delgado y le salió a lo Ramos Delgado, y otra que sólo frente al golero enemigo se cayó al piso, como San Martín en pleno combate de San Lorenzo.   

    Por su parte, los jugadores del humilde equipo huésped, cada vez que pasaban la mitad de cancha le mandaban una postal a sus familiares, como recuerdo de su visita a tan desconocidas regiones.

    En el segundo período, los bohemios recuestan su juego sobre la otra banda (o la misma del primer tiempo), es decir sobre la izquierda merced al creciente protagonismo de Lucas, de su amor propio y su orgullo de hincha a Atlanta y una pizca de búsqueda del aplauso fácil de sus seguidores.

    También hacia allí se aproximan las intermitencias de Fernández y las temibles (para nosotros) subidas de Bilbao.

    En esos momentos es cuando los talleristas escaladores logran llegar hasta Don Rodrigo para que justifique - con un par de acciones- los vehementes reclamos salariales que antecedieron al encuentro. 

    Atlanta rondaba la esquina de Gambandé pero con la claridad que ofrece la Ruta 9 a la altura de Zárate.

    En un instante cúlmine de las acciones, el clown  Molina ensaya un paso de ballet que envidiaría el propio Nureyev o el vernáculo Julio Bocca, y de un taquito aéreo casi consigue el que hubiese sido el gol más hermoso en la extensa historia del club de la calle Von Humboldt.

   Y cuando ya las esperanzas se perdían en la noche, como el boludo del cura brasileño en medio del mar, en el ataque 77 – por el minuto- un centro del Moncho es corregido por el ultramontano Scatolaro y Castillo, de cabeza, la manda al regazo blando de las mallas entretejidas.

   Final y otra victoria poco florida, pero que los ágiles atlantes festejaron como los uruguayos el Maracanazo, el Duque de Wellington la victoria de Waterloo y D´Elia el desalojo en plaza de Mayo de los caceroleros.

   ¡Quiera Dios que tal festejo se repita en los próximos dos partidos!   

 

 

01/05/2008 22:09 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Estudiantes 1 vs Atlanta 1, disputado el 19/04/08)

HUMO

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

 

 ¿Por qué extraño capricho del destino hemos escogido estas tierras tercermundistas como proscenio de  nuestras andanzas? ¡Hasta las hecatombes son  bananeras!

   Nosotros -que hemos sido testigos de la caída del Coloso de Rodas al Mare Nostrum, de la desaparición entre las cenizas del Vesubio de Pompeya, Herculano y Stabia, o de la muerte de media Europa por causa de la peste negra- cabalgamos, ahora, por una ciudad fantasma invadida, increíblemente, por la humareda producto de la negligente quema de pastizales suburbanos.

  Y orientados por la brújula que supo obsequiarme el veneciano Marco Polo, arribamos al paraje de Caseros, sitio de una batalla que supo cambiar la suerte de este exótico país.

   El bohemio, que cada vez que gana deja uno o dos soldados fuera de batalla, se las veía en figurillas para poder recomponer el equipo, sobre todo en la zona de los volantes.

   San Salvador arquitectó una especie de 4-4-1-1, bastante conservador, tal vez urgido por las carencias de material, tal vez ya especulando solamente con una mejor ubicación para el torneo reducido.

   Llinás (que gracias al Altísimo retornó a los tres palos); Hachita Brava Fuente, el vocinglero Bogni, el Chiqui Pérez y el retornado Bilbao, los cuatro de abajo.

   El medio campo estuvo conformado por Tijera, el ultramontano Scatolaro, Yanzi y el César Ramírez. Como un escalón previo al ariete Molina, se ubicó Castillo, un poco más retrasado.   

    El partido comenzó marcado por la prudencia (o sea que ningún equipo se le fue al humo al otro), y una leve predominancia del team que venía de más allá de la bruma.

    Sobre todo, cuando el juego se recostaba hacia el sector derecho donde Yanzi tuvo buenos momentos, acompañada ora por Tijera, ora por el chileno y siempre por la predisposición del Boli a buscar el contacto con el esférico elemento.

    Por la banda contraria -y como ya es hábito- venían los mayores padecimientos para los grisperlados. En esa región, Ramírez jugaba al hombre invisible y Bilbao exponía sus eternos problemas de recuperación del útil y el espacio.

    Los devotos de Curto, por su parte, son una escuadra asimétrica, con dos delanteros temibles como Martín y Martella, un medio campo inocuo y una defensa espantosa.

   En el delicado equilibrio y mediocridad que ofrecía la lucha, era justo que de haber alguien que le llene la cocina de humo al otro, ese sea Atlanta.

   Porque la mencionada hegemonía por la diestra del terruño había generado las dos situaciones más diáfanas para el gol: la primera, después de una combinación entre Yanzi y Castillo que dejó a Molina frente al arco y sin portero (Jaime que había ido a bajar la jaula) y el pichichi villacrespense desvió el testazo inexplicablemente.

   Enseguida otro centro desde la derecha fue conectado por Castillo y, esta vez sí, el guardapalos de los estudiosos respondió con pericia y reflejos.

   En el otro frente de combate, la dupla Mar- Mar se acercaba a los dominios de Don Rodrigo, pero sin mucha agudeza y penetración.

   El petiso Fuente se las ingeniaba para empardar las cosas con Juan Martín (que no es Pueyrredón) en la bíblica lucha entre David Y Goliat.

   Pero el que resolvía todo en los bajíos atlantes era – una vez- más el Chiqui Pérez con su fortaleza, solvencia (¡Qué bien los toca abajo cuando la pelota viene en el aire!) y su audacia para salir jugando. ¡Esperemos que no se le vayan los humos a la cabeza!

   Moría el primer tiempo bajo el sol rojizo, empalidecido por la neblina, cuando Atlanta abrió el store: Yanzi trepó nuevamente echando humo, su centro fue cortinado por el clown

 Molina y Castillo, sin marca, la cruzó con la precisión de un astrólogo maya, al palo opuesto del desairado Jaime.

  Los números rendían pleitesía a la diosa Justicia, cuando al finiquitar los primeros 45’, los Bohemios se retiraban triunfadores a los vestidores, a gozar del descanso de los justos.

   En el segundo, continuó jugando mejor Atlanta y aparecía como un grupo de hombres prolijitos y con capacidad de manejar sin apremios el trámite de la acciones.

   Hasta que una pelota perdida en función de ataque entre Ramírez y Bilbao, permitió una escalada a espaldas de este último de un volante albinegro, cuyo envío fue conectado de cabeza por Juan Martín (Que no es Pueyrredón) y con precisión de ingeniero de la NASA la ubicó en el segundo poste de Don Rodrigo, que quedó como mudo testigo de tan excelsa maniobra. 

  De allí en más el entrevero se hizo parejo y ahora las más peligrosas serían  para los de la avenida Beiró, con pelotazo en travesaño incluido.

   Guido Ferreras ingresó por Ramírez y su participación tuvo tan pocos humos como la del hombre da las canteras de Villa Celina.

    En un esfuerzo postrero por alcanzar los tres puntos, San Salvador introduce al grandote Ojeda por Fuente y Atlanta termina atacando con tres. Rearma la defensa bajando a Tijera cuando ya la vanguardia de Estudiantes carecía de la presencia del siempre amenazante Martella.

  Cuando el humo y los años habían hecho estragos en los músculos y pulmones del experimentado Castillo (De lo mejor, junto al Chiqui), lo reemplaza por Romero.

   Sin acontecimientos de relevancia y con algo de conformidad por ambos contendientes, se llega al final.

   Un punto en una cancha siempre esquiva y que sirve para extender a tres la racha de partidos invictos, pero que terminan por aniquilar las pocas ilusiones que quedaban de lograr el ascenso directo.

   Ilusiones que, finalmente, se hicieron humo.   

 

26/04/2008 13:07 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 2 vs Sarmiento de Junín 1, disputado el 14/04/08)

Por el  Marqués Milton Saráchaga de la Vega

UNA  PAYASADA

 

 El payaso con su mueca

 y su risa exagerada,

 nos invita, camaradas,

 a gozar del carnaval    (Del tango Ríe Payaso)

 

 

   Menos mal, mi fiel escudero, que el payaso Molina sacó a relucir su estirpe de inexorable verdugo,  puso la patita y no desaprovechó la enésima oportunidad que le ofrecieron los hados que habitan los campos del balompié y, de esta manera, terminamos retirándonos gananciosos del no siempre propicio terreno de Vicente López.

   Y debemos reconocer que hemos enhebrado la segunda victoria consecutiva, sin que ninguna de ambas pueda llenarnos de gloria y loor o de honra sin par.

   Porque el agónico gol del gran capocanionieri, apenas puede disimular una velada, donde el péndulo de la fortuna estuvo oscilando amenazante, como una espada de Damocles sobre nuestras cabezas, entre la tragedia y la comedia.

  El triunfo, valioso al fin,  como lo son todos, terminó cobrándose (como viene ocurriendo habitualmente) su oneroso precio de expulsados, suspendidos y lesionados, que obligan a rebuscar en los recónditos subterráneos de la cantera de Celina o debajo del banco de suplentes, valores aún  imberbes que puedan completar la plantilla de buena fe de cada fecha.  

  San Salvador no pudo contar, en este partido rodeado de circunstancias circenses,  con el santafesino Llinás, por primera vez  desde su incorporación y ocupó su lugar el estirado Fernández.                           

   La patrulla defensora estuvo integrada por Fuente, el chiqui Pérez, el vocinglero Bogni y debutó el hiperkinético Fortuna, con unos botines de color guinda, más parecidos a los escarpines que usan los bufones que recorren las cortes con sus ocurrencias, que al viril calzado propio de un rudo player de fútbol.

   Para el medio ubicó al león De Muner, flanqueado a su diestra por Yanzi y a siniestra por Lucas. Intermediando con los delanteros Molina y Ojeda, quedó como siempre, el Moncho Fernández.

   Como si fuese un repetido ritual, comenzó mejor el equipo de Villa Crespo merced a esos primeros quince minutos de talento (no muchos más) que suele regalar Fernández, acompañado por momentos por Lucas y los movimientos pivoteantes del grandote Ojeda.

  A esos sumados los algunos valiosos rushes por su sector de Fuente y una buena labor de vigilancia de De Muner por la esfera del medio.

   Esa mejoría, no tardó en cristalizarse en el marcador, cuando el estrenado Fortuna habilitó por su banda a Ojeda y este dejó solito al Moncho para que eludiera al longevo Burela y pusiera en ventaja a los atlantes.

   Los pitufos verdes (deben tener un promedio de altitud de unos 5 pies) son un equipo sin demasiadas ambiciones y llegaron al estadio calamar tras una  clamorosa goleada en la misma laguna de Gómez.

  Dependen casi exclusivamente de lo que haga el experimentado y también diminuto Zuleta  del ecuador para adelante, y en el fondo son un flan con poca leche.

   Pero el dominio bohemio fue perdiendo, con el tic tac del reloj, su enjundia inicial y terminó diluido en un toqueteo chirle e impreciso.

    En realidad el partido fue tornándose una obra maestra del terror, en medio de una noche fría donde solo faltaban aparecer Narciso Ibáñez Menta, Bela Lugosi y Alicia Kirchner.

    Un tiro libre desde la estación Florida para los del Fortín Federación, agarró al arquero de Atlanta bailando al ritmo de Xuxa: dio “un pasito p’adelante” y cuando dio “un pasito para atrás” la fue a buscar al fondo del arco.

    1 a 1 y todo se complicaba innecesariamente. Para mal de males, ya no estaba De Muner, -de aceptable faena- que se había roto la mano tratando de agarrar las pantalonetas de un forward sarmientino.   

    Así y todo, los porteños continuaron siendo levemente superiores, más que nada por las abundantes carencias ajenas, que por la escasas virtudes propias.

   Si el primero de los tiempos fue malo, el segundo fue espantoso

   Las pocas y timoratas incursiones juninianas fueron la excusa ideal para el lucimiento del Chiqui Pérez –por años luz el mejor jugador de la cancha- y el horcón desde donde arrancaban los aluvionales ataques bohemios.

   De tanto en tanto, Molina se erraba un gol para alterar la rutina y Ferreiro concretó  lo que todo el mundo tenía ganas: irse a casa temprano faltando poco para el fin. Se hizo echar y  a la duchita caliente para envidia de compañeros, rivales, árbitros y público en general.

   Pero cuando todo parecía que terminaba en otro empate -que no sumaba ni restaba nada-, un postrero córner desde la derecha de su televisión, señora, encontró una cabeza bohemia en el centro de la ciudadela visitante y el clown Molina, cayéndose la mandó a guardar y decretó un victoria que no va dejar demasiado en el memoria y balance de la rica historia de Atlanta.

    Tres puntos que sirven, pero que quedaron eclipsados por la opaca performance del equipo y por el nuevo tendal de bajas para afrontar la futura excursión a  Caseros.

    ¡Le ganamos al Padre del aula, ahora vayamos por los estudiantes!

18/04/2008 21:06 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Temperley 0 vs Atlanta 1, disputado el 08/04/08)

PASTILLA DE CARBÓN 

 

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

 

 ¡Tierras feraces para las cosechas bohemieras, mi fiel escudero,  las  ubicadas la  vera del viaducto de la calle Pasco!

   No conserva mi frágil memoria, haberme vuelto  desde esta región del austro bonaerense masticando el amargo sabor de una derrota en las últimas tres décadas.

 Es más, creo que hemos construido en este lapso, una paternidad que poco a poco va vengando la infausta afrenta sufrida en aquel lejano, pero siempre lacerante en el recuerdo,  diciembre de 1982.

  En esta ocasión arribamos a Turdera, timoratos y con el ala caída tras una seguidilla de tres derrotas- cuasi catastróficas- que nos distanciaron por demás de nuestro archi rival Montecastrense, amigo bastardo, precisamente, del contrincante en la noche de este martes.

  Los atlantes llegaban diezmados y la alineación de su escuadra era un misterio rocambolesco que solo San Salvador podía dilucidar.

   Sin apartarse de su esquema (que en su variante 2008 presenta a Fuente en un rol voluble entre carrilero y marcador de punta) los once que saltaron al field del Beranger a defender los gloriosos colores de la añeja institución de Villa Crespo fueron:   Don Rodrigo como custodio de la meta (de ellos). Los cuatro del bajo fondo, el mentado Fuente, el doncel debutante Celín, el estereofónico Bogni y el larguirucho Verino. Por el equador el incomprendido Yanzi, de centrojás el León De Muner y Luquitas.  De enganchador el Moncho Fernández y para la estocada final Ojeda y Castillito.

   Empezaron los capitalinos como para comerse los chicos crudos (sobre todo si visten de celeste).

   A poco de iniciada las acciones, el Boli se devora un goal increíble en las barbas mismas del sorprendido Crivelli.

  Pero a los cinco, en un golpe franco a las puertas de las murallas gasoleras, la puntería de Robin Hood y Gómez Voglino se concentran en el calzado diestro del Moncho que la pone tan inalcanzable como la estrella polar, al vuelo fatuo del goalckaeper  local.

  La hegemonía de los huéspedes se extendió por unos pocos minutos más, y allí comenzaron a terciar los volantes temperleyenses y fue cuando creció la  figura de  de Muner en el circo central y del vocinglero Bogni en solidaridad con Fuente, para evitarle a Celín los papelones que todos supimos cometer cuando debutamos.

  Mientras tanto Lucas y Ojeda la peleaban como podían arriba, en tanto Castillo se iba convirtiendo paulatinamente en algo parecido a un espectro.

   Los celestones se adueñaron del útil, pero hay que señalar que, en posesión del mismo tienen menos ideas que D’Elia y Castells juntos.

    Así y todo se las ingeniaron en llevar algún peligro a los arrabales defendidos por el santafesino Llinás, que cuando fue requerido respondió con la seguridad y eficacia que lo supieron ubicar, aceleradamente, en un rincón privilegiado del corazón del atlanterío.

    Sobretodo al desviar al córner en forma sobresaliente un tiro libre del volante Pajarón.

    En el segmento epilogar no se registraron mayores modificaciones tácticas para las maniobras de ambos conjuntos.

    Atlanta fue una ráfaga de mejor juego al inicio y para luego retrasarse, aguantar, relajarse y gozar.

   La cosa no parecía demasiado complicada, porque el dominio de los aliados de El Globo y All Boys tenía menos profundidad que el río Calabalumba cuando pasa por Capilla  del Monte.

   Pero el paparulo de Verino metió la manito y a las duchas antes de hora;  y nuevamente    todo se complica,  aparecen recientes fantasmas y hasta un empate aparece como un buen resultado en el  resignado imaginario bohemiense.    

   Los sureros van y van y dos pelotas dan en el madero horizontal. Y sí no, está Bogni para despejar y sí no, Don Rodrigo para atajar.

   Ya a estas alturas el cansino Bilbao  había ingresado por el Moncho Fernández, lo que significaba que San Salvador había sacrificado toda creatividad en el altar mayor de la resistencia.

   Sobre el final.-para que no queden dudas de sus intenciones- el alineador de  Atlanta reemplaza al atacador Ojeda  (de buena faena)  por el araucano Scatolaro.

   El bohemio era solo aguante y, para darle un tono de  mayor heroicidad al triunfo, Bilbao también mete la manito, se va al vestidor  y quedan  once contra nueve.

   Pero no hay nada que hacer: parece que es más fácil que Hermenegildo Sabat sea mafioso a que Temperley te haga un gol.  

   Así se llega a una conquista muy festejada, sin nada para regalar en materia futbolística, pero que vale muchísimo, tras tantos padecimientos.

   Más que nada sí este lauro sirve como una pastilla de carbón, para poner fin a la larga diarrea estival que nos estuvo aquejando durante todos estos meses.

 

12/04/2008 13:30 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs Comunicaciones 3, disputado el 04/04/08)

POR EL PIZZO 

 

 ¿Cómo es posible, mi fiel escudero, explicar esta caída libre que parece no tener fin y que nos ha costado la módica suma de tres derrotas por goleadas al hilo? ¡Hemos rodado desde las cercanías de la cumbre hacia el precipicio, como los elefantes de Aníbal por las ríspidas laderas de los Alpes nevados?

¿Tanto se ha modificado el rendimiento de nuestra escuadra, hasta no hace mucho altanera y casi siempre victoriosa, sobre todo cuando salía de Villa Crespo sembrando el pánico entre  los aterrados rivales a los que le tocaba visitar?

  ¿Puede la ausencia del exquisito Pérez García ser la razón única que motive semejante desfallecimiento?

   Es verdad que el petiso nunca pudo ser reemplazado cabalmente, y desde entonces Atlanta no tiene un timonel apto para conducir el bergantín  en aguas revueltas,  ya que el Moncho Fernández.  insinúa que conocimientos tiene, pero los entrega en cómodas cuotas y -al parecer- sin mucho interés. 

   Pero quizás lo más sorprendente sea el desempeño de la defensa, otrora bastión inexpugnable para los arietes contrarios y hoy frágiles murallas inestables, como las de Jericó al sonar persistente de las trompas.

    Otro factor se puede encontrar en la caída de productividad en los volantes contendores, ya que De Muner, esta nueva temporada parece un león herbívoro, y el ultramontano Scatolaro, más que la ferocidad de los caciques araucanos transmite la delicadeza de su compatriota, la galardonada Gabriela Mistral.

   Este viernes, los atlantes aún alimentaban una tibia esperanza de llegarse hasta la punta del torneo y recibían en Vicente Pelotez al irregular batallón de Comunicaciones, en una buena oportunidad para volver a sumar.

   San Salvador ubicó al rudo Riveros  y al Chiqui Pérez (que volvió por un ratito) como dupla central en la trinchera. Ferreiro retornó como media punta por derecha y el Moncho como enganche hacia Molina y Castillo. Estas terminaron siendo las novedades con respecto a la alineación que había regresado perdidosa del oeste moroniano.

   Empezaron mejor los locales, en un encuentro que amenazaba con  convertirse en unos de los históricos bodrios que suelen protagonizar los bohemienses cuando enfrentan a Il Postino.

   A  poco del inicio, el Moncho realiza una vistosa maniobra por derecha y su centro es aprovechado por una media vuelta del romperredes  Molinas, que decreta el 1 a 0.

   La alegría para los de Villa Crespo duró lo mismo que Porreti preso en Pinamar y, al tiro nomás, el ángel del gol, Vildozo, iguala con una masita que se desvía en el inoportuno pie de Riveros que circulaba por el sector.      

   Todo indicaba que los de San Salvador estaban en condiciones objetivas y subjetivas (¡Salud, viejo Lenín!)  de erigirse triunfantes, sobre todo en el momento en que el juez Barraza (en esta ocasión, de impecable labor) otorga la pena capital cuando a Castillo casi le arrancan la camiseta en el medio del área.

   Penal que el clown ejecuta sin mucha convicción y en el que decide devolver la pelota al ejido municipal de la Ciudad Capital Federal de todos los argentinos.

   Fue ese, sin duda, un momento de inflexión y punto de inicio de una nueva debacle atlantera, que terminó liquidado, en forma inapelable, en esos inaugurales cuarenta y cinco minutos.

   Porque los agrónomos -.dirigidos por el malamente recordado Pizzo- comenzaron a progresar en el terreno debido a una nueva falta sin aviso de los volantes bohemios, la ineficacia de sus zagueros ( más que nada por las espaldas del retornado Bilbao) y la impotencia de sus vanguardistas.

   A los 27 minutos, Pérez determinó que ya era suficiente el período de trabajo  para su regreso y se fue a duchar por doble tarjeta color trigo.

   Pasada la media hora, el avezado Banegas captura un rebote a la salida de un tiro de esquina y con la tranquilidad que suele dar el paso de los años, se acomodó, eligió el lugar del disparo y ejecutó sin miramientos a un atento Llinás. 

   Pocos instantes después, Bilbao comete un infantil  penalty que Don Rodrigo ataja inútilmente ya que el rebote es capitalizado por uno de ellos, que se llama  también Pérez, mientras los defensores atlanteros se entretenían sacando fotos con sus celulares de última generación.

   Para la segunda etapa, San Salvador va por un milagro en el que ya nadie cree y hubiese estado bueno que el encuentro no se reanudase, así todos nos íbamos temprano a nuestros respectivos palacios  a disfrutar, en horario razonable, de la porción de muzza y fainá que honestamente nos habíamos ganado a lo largo de la semana.

   Ingresa el clon de Molina, Verino, por el invisible Scatolaro, y el rechoncho entrenador lleva al macilento Bilbao de central, estableciendo Fuente- Bilbao- Verino como línea de tres.

   Ninguna mejoría

   Más tarde entra Tijera por Fuente… y naranja.

   Luego Riveros se aburre y pide cambio, y el purrete Bareiro se incorpora al desconcierto generalizado.

   Todo sigue igual o peor, porque estuvieron los comunicadores más próximos del cuarto que Atlanta del descuento.

    Y así, con los torcedores del centenario club de la calle Humboldt pidiendo la hora, para terminar con el innecesario suplicio, y con la fortuna de que no les convirtieron un cuaterno  -y además,  ni  llovía  ni hacía el frío del día del papelón en Caballito ante idéntico contrincante-, se cerró un nuevo y olvidable capítulo, en la nefasta novela que se está escribiendo en el presente año.  

    Descansemos ahora, que nos espera una semana vertiginosa y es poco el entusiasmo que alimento ante la pobreza futbolística manifestada por  nuestros ágiles.

   Solo me mantiene alerta la expectativa por la batalla de la fecha once, donde nuestros jugadores deben saber  oír que ese día,  con los de Montecastro , se debe ¡Matar o morir!
08/04/2008 00:25 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

COMENTARIO REAL (acerca de Deportivo Morón 4 vs. Atlanta 2, disputado el 31/03/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega  

   

EL BOMBERO LOCO  

  “¡Tú también, hijo mío!” Julio César

 

      Tiempos difíciles estos que nos tocan vivir, mi fiel escudero, en que lo hijos no respetan a los padres, y lo peor aún, a veces, los traicionan y le clavan una puñalada trapera, como Bruto a su padre adoptivo, el César.

     ¡Fíjate lo acontecido en la noche de este lunes con nuestro hijo dilecto, el gallito de Morón que nos despojó de un triunfo vital de una manera por demás injusta! Claro que para eso contó con la invalorable complicidad del encargado de arbitrar las acciones.

    Pero no es parte de mi filosofía, y no me dejaré caer en la tentación de culpar al umpire de esta derrota, casi terminal, que hemos sufrido, allá, en el lejano oeste. Tengo que este señor tiene el mismo derecho al error que cualquiera de los protagonistas del espectáculo que nos ocupa.

  Así que atlantinos, a las cosas.

  San Salvador dispuso la siguiente alineación para la emergencia: Don Rodrigo entre los maderos. Fuente como marcador derecho y tendencia a mezclarse entre los medios, el Máximo Bogni, el ex Ferro Cherro y Bilbao como fuerza expulsora.

  En el mediocampo a el León De Muner, el ultramontano Scatolaro y el rubio Ferreras.

  Lucas de intermediario y, de punta, Castillito y el clown Molina.

  Sorprendieron las ausencias del Chiqui Pérez (ni la banca supletoria), de Moncho Fernández y de Ojeda en la nómina de los titulares.

  A las 21.03hs de nuestro particular huso horario, el señor Fernando Echenique (¡compadre!) dio por iniciado el entuerto, que de entrada mostró una leve mejoría por parte de los occidentales, en virtud a la sapiencia de Casado, el buen andar de Tríbulo por el redondel del medio y la movilidad y picardía de Akerman en las cercanías del reducto villacrespense.

   Pero los moronianos, son un equipo bastante desequilibrado y lo que es ponderable y digno de encomio en ataque es repudiable en defensa.
  Así que con el empeño de Lucas, algunos aciertos de Fuente en función de ataque y el buen partido de Castillo, los de la Ciudad Autónoma se las arreglaron para ir emparejando las acciones.

  No obstante esto, cumplida la docena de minutos, ese verdugo que tienen los bohemios que es Pablo Casado le pegó desde afuera del área con la misma potencia y precisión que lo hacía en Ensenada, y venció la vistosa estirada de Don Rodrigo.

   Respondió de inmediato el equipo visitante, herido en su honor de caballero, y  un cabezazo de Ferreiro se le escurrió de la mano al arquero de Morón y pareció que la pelota había atravesado la blanca línea demarcatoria, pero el señor Echenique (¡compadre!) hizo seguir.  

   Ahísito nomás, un centro desde la derecha fuere rechazado como el ajo por el bruto del defensor central del gallo y Castillito definió sin problemas a uno de los rincones, determinando, de esta manera, el empate transitorio.

   Siguieron unos buenos momentos para Atlanta, en donde hasta pudo haber desnivelado cuando el Boli le pone una habilitación maravillosa a Molina y este desperdicia al intentar hacerle un sombrero de copa a la apresurada salida del golero albirrojo.

   Cuando el árbitro del cotejo, señor Fernando Echenique (¡compadre!) da por terminado el primer tiempo, el score ilustraba con justicia lo visto sobre el escenario de la contienda.

   Tras la tregua y el reparador descanso, comienza el segundo tiempo.

   No habían pasado ni 180 segundos, cuando Castillo hurta la pelota al dormido del marcador izquierdo y levantando la mirada cede el balón a Molina, que esta vez no desaprovecha la gestión de su camarada y establece el 2 a 1 a favor (obviamente) de su equipo.

    El Deportivo Morón siente el golpe y no atina a reaccionar con eficacia. Se aproxima poco y sin poner en riesgo la integridad física de la valla defendida por Don Rodrigo.

   Parecía  que Atlanta tenía todo controlado y que podía manejar el partido y conducirlo a buen puerto, pero Bongiovanni hace ingresar a un tal Esquivel y el refresco rinde sus frutos en lo que hace a proyección y creación de espacios.

   Así y todo al Gallo le hubiese costado torcer la resistencia bohemiera, sino fuera que en la mitad justa de la segunda mitad, el caballero Fernando Echenique (¡compadre!) hecha a volar su fecunda imaginación e inventa un penal insólito, que Casado transforma en goal y se va expulsado, vaya uno a saber porque.

   San Salvador  va por la victoria y muta a Ferreiro por el Moncho Fernández, que ingresa fresquito como la noche y en ningún momento consigue meterse en el ardor de las acciones.

   Todo parecía conducir a una equitativa repartición de puntos, que poco y nada servían a las apetencias de los auriazules de acortar distancias a su ya lejano y casi inalcanzable perseguido.

   Pero el señor Fernando Echenique (¡compadre!) debe consumir de la buena y en un cruce inofensivo del Máximo Bogni con un delantero moronista ve otro penal, como Don Alfonso Quijano veía gigantes en los molinos de viento.

  El defensa Ceferino Denis es el encargado de ejecutar a Don Rodrigo.

  Ya sin reservas morales ni futbolísticas, Atlanta  va por la igualdad y en una rápida contra, precisamente Esquivel cierra el marcador de esta nueva derrota bohemiera.

   Así hemos quedado, mi fiel escudero, sin ilusión y sin fe, esperando solo que llegué la fecha 11° de las revanchas, para con un triunfo ante el archirival montecastrino, poder salvar el año.

COMENTARIO REAL (acerca de Social Español 0 vs. Atlanta 1, disputado el 14/03/08)

 Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

CLINK… CAJA! 

                                “Yo soy Ramón, la victoria final.” Aníbal Sampayo

 

  No dejo de sorprenderme - cada vez que asisto a él- del magnífico estadio que los godos construyeron en los bajíos de la tierras de los Flores, cerca de donde el arroyo Cildáñez desaparece devorado por la avidez  insaciable del humus pampeano.

  Estadio que siempre fue desproporcionado para la convocatoria que históricamente han tenido los hispanos del “Depor” y que hoy, como un torero ante la alternativa, presenta todas sus luces y esplendores, tras haberlo recuperado en una lucha que nos hermanó.

   Un poco vacío, eso sí. Porque “gaitas” en este país hay de sobra, pero a la cancha van muy poquitos.

   En este marco donde el cemento abundaba pero faltaba calor humano, el club de la ribera norte del Maldonado debía enfrentar a los Socialistas Españoles, que venían de vencer el fin de semana pasado, no solo al facho de Rajoy, sino también a Cambaceres y de perder en día hábil con los canarios de Jáuregui.

   Para la ocasión, San Salvador no podía contar con el Chiqui Pérez punido por coleccionar tarjetas amarillas, ni con Verino por hacer lo propio, pero con las de  color sangre. Así que la última línea bohemiera la integraron Hachita Brava Fuente, el rudo Riveros, el ex Ferro Cherro y el retornado Bilbao.

   Los tres del eje central fueron el León De Muner, el araucano Scatolaro y Lucas.

   Para la gestión, el Mencho Fernández y a la conquista del arco rival, un disminuido Molina y un voluntarioso Ojeda.

   A poco de comenzada la lid se percibía que los locales tienen jugadores para inquietar al más pintado y que de la raya ecuatorial para arriba manejan bien la pelota y saben generar espacios. Sobre todo cuando la redonda pasa por los pies de Bruno Calabria o es recuperada por el otro ex Almirante, Sebastián Ojeda.

   Eso sí, con la zaga celtíbera, reíte de los Veros, Lotos y Minervinos

   Claro que mucho no se notaba, ya que los de azul oscurísimo y amarillo apenas se arrimaban al reducto defendido por el calvo Coldeira.

   Atlanta era un equipo partido por el medio, donde sólo el León De Muner tomaba -de vez en cuando- contacto con el balón, y donde Scatolaro resultaba  un desconocido con respecto al jugadorazo que sorprendió en año próximo pasado, y donde Lucas se empecinaba en enredarse con el esférico entre sus pies.

   Por su parte, el Moncho sigue demostrando que es la única esperanza creativa de los villacrespenses, pero aparece muy esporádicamente. Al menos en la soleada tarde de esta temporada de cuaresmas. 

  El grandote Ojeda luchaba, buscaba y obligaba con todas las limitaciones técnicas con que fue dotado por la naturaleza y el clown Molina hacía lo que podía entre los resabios de su lumbalgia y la pegajosa marca personal que le adosó el recordado Pachorra Smaldone.

    Y si Atlanta no se retiró perdidoso en esa primera etapa fue por la buena actuación de Don Rodrigo en la custodia de nuestros intereses y de los centrales, fundamentalmente del Rudo Riveros que, de seguir así, en poco tiempo va a pedir la titularidad con notario público y abogados.

    Ellos tres se encargaron de dar conjuro a las incursiones celtíberas que aprovechaban las zonas desérticas dejadas por los ágiles atlantes en las regiones céntricas y en los andariveles donde fracasaban las proyecciones de Fuente y la lentitud de Bilbao

      En el período epilogal, la cosa siguió bastante parecida, aunque la furia roja fue tornándose más rosadita.

     Y  Atlanta empezó a progresar un poco más en el terreno de las acciones.

      Fuente, que por momentos recuerda Johan Cruyff por su continua rotación, irrumpió en posición de centroforward y estrelló una pelota en el ebúrneo poste que al golero ex Chaca, le cayó entre sus manos como regalo caído del cielo (hablando de Chaca, mi fiel escudero, ¡Saludos desde la Patagonia!)

      A los 540 segundos de juego, Molina captura un macanón de la defensa gallega, tira el centro al área y el Moncho Fernández, que entró solito como el Cid recorriendo la planicie toledana, factura 1 a 0 y ¡Andá llorarle a la Virgen de la Macarena, gallego!

     Los locales continuaron asediando los arrabales de Don Rodrigo pero sin hesitar demasiado. Y, cuando lograban llegar, aparecía el joven manos de tenazas para neutralizar todo peligro.

     San Salvador hizo ingresar al estereofónico Bogni por Bilbao y lo corrió a Cherro sobre la siniestra franja. Más avanzada la tarde, cambió a Yanzi por Molina y -cerca del final- entró el Boli Castillo por Ramón Fernández.

     Pudo el Bohemio asegurar el marcador cuando en un contraataque, Castillito quedó mano a mano con el arquero hispano parlante (insólitamente habilitado) y con todo para definir se la entregó gentilmente en sus manos.

    Sin mucho más que merezca ser parte de esta historia arribamos al final de una valiosa victoria atlantera. Se ganó jugando mal, como el lunes.  Quizás sea ese el camino, porque cuando jugamos bien nos empatan  o ganan.

   Cambiando de tema, mi fiel escudero, siempre pensé que te gustaban los niños. ¿Desde cuándo tienes ese rechazo por las “actividades infantiles”?

   ¡ Jo, jo , jo,! Ahora vamos a prepararnos  para el próximo fin de semana que tenemos un partido fácil. ¡Y a esos son los que más miedo les tengo!

 

18/03/2008 20:32 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié No hay comentarios. Comentar.

ABC del Hincha de Atlanta

ATLANTA 

   Es muy probable que de la raíz protoindoeropea  “tel” (sostener, soportar) provenga la palabra Atlas, nombre dado al gigante que encabezó una guerra de los titanes contra los dioses olímpicos  y que, al ser derrotado, fuera condenado por Zeus a sostener o soportar, nada menos que a este gravoso planeta sobre sus hombros.

  En uno de sus diálogos, Platón menciona la existencia de un archipiélago más allá de las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar) al que da el nombre de Atlántida, que significa Islas de Atlas (Atlas + nesos- islas-) .  Pero Atlas - en este caso- no refiere al gigante castigado, sino al hijo de Poseidón, rey de los mares, y Clito, y a quien su padre otorgara el gobierno de la mayor de esas islas.

  Tal vez, el sabio griego hacía mención a las actuales Islas Canarias; pero con el tiempo, aquel grupo de islas mitológicas se transformaron en un legendario continente.

  Al océano que circundaba al archipiélago y que terminó por devorarlo se lo llamó -en consecuencia-  Atlántico y a los habitantes de aquel continente perdido, atlantes.

  De allí proviene una gran cantidad de nombres y, en el caso que nos ocupa, el de la ciudad de Atlanta, ubicada en el condado de Fulton y capital del Estado de Geogia en los EEUU.

   Se dice que el nombre del C.A. Atlanta fue tomado de un barco homónimo fondeado en el - entonces activo- puerto de la Boca. Otra versión indica que un terremoto que asoló aquella ciudad en 1904 popularizó su nombre y fue elegido, entonces, por los fundadores para bautizar a la flamante institución.

   Seguramente la más confiable es la primera versión, dado que si bien Atlanta es la tercera ciudad en altitud de su país, no está ubicada  en zona de actividad sísmica.

  Lo que sí es cierto, es que el nombre es muy apropiado, dado el peso que deben soportar permanentemente los hinchas de Atlanta

    BOHEMIOS 

  Los Boios eran un pueblo de origen celta, que desde las Galias se trasladó hacia el centro de Europa, en el siglo V a.c. y se estableció en una selvática meseta central, que terminó adquiriendo el nombre de Bohemia (País de los Boios).

  Los Boios fueron expulsados por los marcomanos en el siglo I de nuestra era.

  Dicho territorio cambió de manos muchas veces, de acuerdo con la agitada historia de la región: entre otros, perteneció al Sacro Imperio, fue invadida por  húngaros y austriacos, fue también nación independiente hasta la invasión nazi y hoy es la principal provincia de la República Checa donde reside su capital, Praga..

  Los gitanos (deformación de la palabra egiptanos, ya que se creía que provenían de Egipto), un pueblo que aún hoy constituye  un misterio étnico, ingresaron a Francia en el siglo XV, merced a un salvoconducto del rey de Bohemia, lo que determinó que los franceses los denominaran  bohémiens o boumians

 Con el tiempo, el término “bohemio” se hizo extensivo a toda persona o grupo de personas de costumbres nómades o transhumantes. También a aquellos que sostienen un modo de vida no convencional.

  Sabido es que el Club Atlanta, deambuló por varios barrios de la ciudad de Buenos Aires, antes de establecerse definitivamente en Villa Crespo en el año 1935.

  Además, debe reconocerse que no es muy convencional ser hincha de Atlanta.

  CRESPO  

  La coloración del pelo supo ser el origen de muchos apellidos. Así por ejemplo los pelirrojos a Rojo, Rossi, Red, Russeau, o  Larousse, ect..; los albinos a Blanco, Bianco, White, Leblanc. También encontramos Blacks, Nero, Brown y muchos otros.

  Pero no debe haber sido el color, sino la dificultad al peinarse lo que terminó por definir el apellido del primero de los Crespo, allá en las montañas de Burgos en Castilla, aunque hay quienes afirman que su origen data de la época romana y en Galicia. Los Crespo probaron su nobleza en las órdenes de Santiago y Carlos III y su escudo de armas es un castillo de gules sobre un campo de oro.

  Un descendiente de aquellos caballeros, llamado Antonio fue el segundo intendente de la Ciudad de Buenos Aires, desde el 14 de mayo de 1887 al 14 de agosto del año siguiente, durante la oligárquica presidencia de Juárez Celman.

   En ese período, el 3 de junio de 1888, se fundó la Fabrica Nacional de Calzado que dio origen a la barriada que terminó adoptando el nombre del intendente en ejercicio.

   La palabra “villa” (que posteriormente se le asignó despectivamente a los asentamientos marginales) sirve para nombrar -en realidad- a las poblaciones lujosas, y fue muy utilizado por los agentes inmobiliarios de la primera mitad del siglo pasado para jerarquizar las zonas de loteo.  Esto explica la cantidad de barrios que utilizan esta palabra para su denominación (Luro, Urquiza, Pueyrredón, Lugano, Real, etc.).

   Entre ellos, Villa Crespo. Que no será muy lujoso, pero lo tiene a Atlanta. Y eso no es poca cosa.  

Extraído de sentimientobohemio.com



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