03/06/2008

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs Deportivo Armenio 2, disputado el 28/05/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

¡OTRA VEZ SOPA! 

 

                     “Ha pasado un año más, y no hemos hecho la revolución” Juan Gelman

 

 

 

  ¡Otra vez, mi fiel escudero, nos hemos quedado afeitados y sin visita!

   Hemos sido nuevamente protagonistas de una película que ya hemos visto tantas veces como “La Fiesta Inolvidable” con Peter Seller. Una vez más, nuestra ilusión se ha evaporado en una abrir y cerrar de ojos, como al conjuro de un hechicero maldito.

   Parece que el ansiado ascenso, es un juego del palo enjabonado -como ese que divierte a nuestra plebe en las ferias aldeanas del marquesado- que cada vez que nos acercamos a la meta, terminamos deslizándonos para caer duramente de trasero en el árido suelo.

  Es como mi Dulcinea, que cada vez que le arrimo el bochín, huye despavorida y me deja más caliente que a Cristina el acto de Rosario.

   Y no es que yo abrigara demasiadas esperanzas en ganar la promoción, pero al menos quería ver a nuestros soldados dar denodada batalla y asistir a una gloriosa derrota tras varias jornadas de lucha.

   Pero nada de eso ha ocurrido. Por el contrario, en la primera escaramuza y ante un mediocre rival, sobre el que Atlanta tenía ventaja deportiva, hemos caído ignominiosamente, con poca gloria y honor.

   Más que un partido de fútbol y la eliminación del reducido, el silbatazo final del  Álvarez dio la sensación que daba fin a un ciclo, del que seguramente habrá pocos sobrevivientes.

  Talvez, como aconsejan los veteranos tahúres, habrá que tomar el mazo de barajas, para mezclar y dar de nuevo.

   Es cierto que un balance sesudo y pormenorizado, indicaría que la campaña de Atlanta no ha sido mala. Es más, es la mejor desde el 2003/2004, también con San Salvador a la cabeza.

   Es cierto, también, que con este alineador siempre estamos más cerca de las nieves eternas de las cumbres, que de los hediondos cangrejales del descenso. Es verdad, además, que se venía de años yermos, con cosechas magras, impropias del abolengo bohemiero.

   Pero estas certezas, sólidas como las murallas de El Escorial, no pueden ser los cimientos de un conformismo resignado, que nos condene a esta repetida historia de frustraciones y tristezas.

   Sobretodo porque la noble institución fundada un 12 de octubre, había reclutado un conjunto por demás competitivo de players, con aspiraciones a campeonar.

   Nadie, ni el más mentecato de los mentecatos, ignora que uno y solo uno de los partieron de la línea largada iba a obtener el  galardón de integrar la próxima temporada el elenco de la división superior; y son pocos los que discuten la legitimidad y valía de quien lo consiguió.

   No obstante eso, sorprende el poco espíritu de combate exhibido por los jugadores auriazules en el presente año y su declive, casi sin mesetas, por el que se fue resbalando luego del receso.    

  ¿Pudo la ida de Pérez García traerles a los atlantes más problemas que los Pérez García?

¿Fue tan determinante su ida al exilio? ¿Es esa la madre del borrego?

Cuantas preguntas y cuán pocas respuestas tengo para las mismas.

 Mas en la humilde opinión de quién esto firma, si bien su talento fue muchas veces desequilibrante y nunca fue reemplazado cabalmente, no hallo en su ausencia el motivo fundamental de la decadencia bohemia.

  Atlanta supo ganar muchos puntos y jugar bien con el petiso mirando el partido desde la platea.

 Y convengamos que si bien el muchacho tenía lo suyo, tampoco era un Alfredo Distéfano.

  Se puede argumentar, sin temor a equivocarse fiero, que el correr de los meses trajo como consecuencias el tendal de bajas por lesiones y suspensiones, lógicas en toda competencia larga. Y los ocasionales reemplazos rindieron por debajo de lo esperado

  Pero esto aquí, se magnificó y los cracks de Atlanta sufrieron demasiadas heridas y se multiplicó el número de expulsados, muchos de ellos infantilmente.

  ¿Habrá que buscar el quid de la cuestión en problemas internos que se nos escapan?

  ¿Habrá metido Don Dinero su asquerosa patita? ¿Serían justos o desmedidos los reclamos salariales de los jugadores, en un medio donde el retraso es algo habitual? ¿Fue oportuno imponer una negociación sobre premios haciéndola coincidir con épocas de vacas flacas en materia de resultados? ¿Se justificaba el no concentrar o llegar a los estadios cada uno por su medio,  como si en lugar de un plantel profesional fuesen un rejuntado de una Sociedad de Fomento?

  Más preguntas me haces y menos respuestas encuentro.

   Pero el Atlanta versión 2008, poco y nada tuvo que ver el arrollador team que asolaba las canchas visitantes y batía records en los albores del campeonato.

   Así y todo, con lo acumulado en la primera rueda alcanzó para arribar a un reducido, donde se defeccionó en el primero de los entreveros ante un rival al que se había goleado en sendas oportunidades predecesoras.

  ¿De la derrota en la gélida tarde del miércoles que podemos decir?

  Que Atlanta jugó muy bien los primeros quince minutos y que parecía que iba a liquidar el trámite sin inconvenientes.

   Que después del gol de Armenio se derrumbó y no encontró respuestas ni anímicas ni técnicas al incordio.

   Que no se explica porque Verino estuvo en el banco tras el buen desempeño en Maschwitz, ni la tardanza en hacer ingresar al Moncho Fernández  con el resultado adverso.

    Que la defensa fue un desastre, que en el medio no se cayó una idea y que arriba Molina sigue ausente sin aviso y Ojeda hace lo puede con lo que la naturaleza le dio, que no es muy abundante, por cierto.

     Que Scatolaro lucha y gana más de lo que pierde. Que Fuente se proyectó bien y estuvo entre los mejores. Que Ferreiro es puro fervor  (a veces un tanto tribunero). Que Guzmán es un buen proyecto, aunque yo no gastaría a cuenta. Que Fernández le pone la misma pasión al fútbol que cualquier mortal a cambiar una bombita. Que Castillo ya fue.

    Que Atlanta mereció al menos un gol

     Y que nos quedamos afuera. ¡Justo ahora que hace un frío de la San Puta!   

03/06/2008 15:18 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié. No hay comentarios. Comentar.

26/05/2008

A Propósito de la Película

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 CORDERO DE DIOS

 

  Este más que interesante film de Lucía Cedrón, con notables actuaciones de Mercedes Morán y Jorge Marrale vuelve a poner sobre el tapete, el tema de la dictadura y de los desaparecidos. Esta vez con una sugestiva vuelta de tuerca que coloca a los personajes sometidos a la presión de situaciones límites, y donde sus respuestas a estas situaciones terminan por esfumar la frontera entre la víctima y el victimario y es muy difícil para el espectador establecer con certeza un juicio de valor definitivo, sobre lo que ha presenciado.

  El mensaje de Lucía Cedrón, hija de un desaparecido, puede inscribirse en un discurso que merece ser valorarlo, de una generación que sin condenar la conducta de sus padres en aquellos agitados años 70, comienza a vislumbrarse un cuestionamiento acerca de si todo aquello que los privó de una vida “normal”, realmente valió la pena.

  En esta línea de reflexión se puede inscribir obras de jóvenes escritores como Cristina Zúker en El Tren de la Victoria  y de Laura Alcoba en La Casa de los Conejos  y tal vez de otros que se nos escapan.  

   Una línea de reflexión a la que no estaría mal se sumen otros sectores involucrados en aquella dolorosa experiencia y cuyo análisis y autocrítica podría ser sumamente provechosos y esclarecedores para comprender las causas de la derrota.

    Esto sin menoscabo de una condena incondicional a la dictadura y sus crímenes.

    Y el permanente reclamo de "juicio y castigo a los culpables" 

26/05/2008 18:52 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Botellas al mar. No hay comentarios. Comentar.

21/05/2008

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 1 vs San Telmo 2, disputado el 10/05/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega

NO APTO PARA TODO PÚBLICO

 

   El fútbol, mi fiel escudero, sin público alentando y sin el colorido exultante que le dan las fanaticadas y sus pegadizos estribillos – cual rondallas estudiantiles- es como un guiso manchego, de esos con los que solemos hastiarnos, pero sin patatas y sin guisantes.

   Es como imaginar a Dulcinea deprovista de sus exuberantes tetas.

   Este pasado sábado, el estadio de los calamaretes, semejaba un lúgubre camposanto, por donde figuras fantasmagóricas disputarían un partido entre un silencio sepulcral y una soledad equivalente a los cien años.

  Puertas cerradas, entradas clausuradas, gradas desiertas. Una vez más el reino de la sinrazón imperando en nuestro maltratado fútbol.

  Así y todo nos arreglamos para poder presenciar esta devaluada versión de una batalla entre Bohemios y Candomberos, los dos intentando arribar a la quimera de la promoción; los primeros hacia arriba, los otros mirando de reojo las oscuras miasmas del abismo.

 Casi un clásico de barrio entre los fundados en Monserrat y los de San Pedro Telmo…

  A veces pienso que me sería más fácil comprender la cuadratura del círculo o los pensamientos de Confucio escritos en mandarín que las elucubraciones de San Salvador a la hora de encarar ciertos compromisos.

  ¿Podrá alguien en su sano juicio explicarme por qué el rechoncho alineador villacrespense regaló un tiempo en colocar jugadores en condiciones de marcar superioridad  ante un rival aguerrido, pero limitado? ¡Y por qué demoró medio tiempo más en dotar a los suyos de la cuota de creación que (es cierto que muchas veces retaceada) solo puede, hoy por hoy, dar el Moncho Fernández?

  ¿Es verdad que quiso darles descanso a Molina, a Ferreiro y al mencionado volante? ¿O acaso quiso castigarlos por sus flojísimas actuaciones en Adrogué una semana atrás? ¿O hay algo más que no conocemos o no debemos conocer?

   Lo cierto que Atlanta saltó al field -convertido en páramo- con Patoruzú en el arco.

La última línea para el petiso Fuente, el vocinglero Bogni, el Chiqui Pérez y el ex Ferro Cherro. El mediocampo con De Muner, el ultramontano Scatolaro y Ferreras. De conductor- insólitamente- emergió Castillito y de potenciales goleadores, Romero y Ojeda.

   Y de a poco, con paciencia y saliva, los del barrio otrora arrasado por la fiebre amarilla, fueron edificando una hegemonía sobre las acciones que los vio retirarse, tras los primeros 45 minutos como justos ganadores.

   Y tal supremacía fue posible por la flojísima resistencia que opusieron los cracks atlantes, en la zona más álgida del entrevero, allí en las inmediaciones del punto céntrico.

   Fuente, como carrilero diestro, se mostraba lento y desubicado, no estando nunca donde se lo requería. Por el andarivel opuesto, Guido Ferreras exhibía su habitual intrascendencia y el Boli nunca logró acaudillar con fervor las huestes bohemienses.

   En la vanguardia, solo Ojeda intentaba con su proverbial torpeza para manejar esa cosa redonda y movediza que suele llegarle a los pies, en tanto Romero habrá pensado que la medida del  COPROSEDE incluía la prohibición de participar de las acciones.

   Por el bajo fondo, Bogni volvía aparecer como el más firme, sobre todo, ante el notorio bajón de su pareja en el centro, el Chiqui Pérez.

   Las jugadas más incisivas eran de los huéspedes y así se lo vio a Paturuzú con más trabajo que su colega, el enano Evangelista.

   La más notoria fue cuando tapó con premura y ubicuidad dos tiros a quemarropa en las fauces mismas de su valla. Aunque, a la salida de un tiro libre, no le quedó otra que jugar a las estatuas, tras un cabezazo esquinado de Leguizamón Arce que saltó con todo confort en el corazón mismo del área, ante la atenta mirada de los backs grisperlados.

  Para el complemento San Salvador decidió que era hora de jugar en serio y mandó a la cancha a Lucas por Castillo y a un desconocido Molina (el hombre se rasuró la cabeza como Bruce Willis en Doce Monos) por el espectral Romero.

  Y Atlanta mejoró un poco, pero sin que esto resultara un vuelco significativo en su paupérrimo nivel de juego.

   Por su parte, San Telmo se replegó y se paró como para el contrataque, y a los veinte, Server se vistió de Garrincha, Orestes Corbatta y Housemann y -pegado a la raya -se eludió hasta el banderín del córner, mandó el centro atrás que Coria tradujo en 2 a 0 lapidarios para los atlantes y totalmente inútil para los eventuales triunfadores.

   El entrenador de Atlanta se dio -entonces- cuenta de que los candomberos no estaban jodiendo y lo metió al Moncho; y este ingreso marcó un tardío punto de inflexión en el decurso de los acontecimientos.

   Ahora si, los campeones de la copa Suecia son otra cosa y pasan a dominar la lid.

   Molina convierte el descuento, se pierde algunos, se luce un par de veces Evangelista,

lo tiene Ferreiro, le cometen un penal no sancionado a Lucas y también hubo alguna posibilidad que desperdició Ojeda.

   En definitiva,  no le alcanzó el tiempo para conseguir un empate, que poco a poco iba mereciendo y quedó la sensación, entre el atlanterío que se perdió la oportunidad de sumar en un partido ganable y así asegurar la localía para el Reducido.

  Aunque en el balance global y con una visión más ecuménica, la columna del debe terminó mucho más abultada que la del haber, en esta decepcionante labor bohemia.    

  Después de todo, más de uno debe agradecerle al COPROSEDE que le haya ahorrado haber presenciado esta nueva derrota, esta vez no apta para todo público.

    

 

21/05/2008 11:07 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié. No hay comentarios. Comentar.

16/05/2008

COMENTARIO REAL (acerca de Brown de Adrogué 1 vs Atlanta 0, disputado el 10/05/08)

Por el marqués Milton Saráchaga de la Vega

 

 

  EL DOLOR DE YA NO SER

 

 

¿Recuerdas, mi fiel escudero, las largas vigías en las atalayas de Marrakesh oteando las interminables arenas saháricas, a la espera de los  ataques de la caballería bereber? ¿O aquellas extensas guardias en los almenares de Granada aguardando la inminente carga de las tropas del bárbaro visigodo Ludovico?

 Pues este sábado en el insólito puesto de observación, que ofició de palco de periodistas, allá en la fermosa localidad de Adrogué, no pude menos que rememorar aquellos momentos, aunque en esta oportunidad solo observé un desierto donde se desarrolló el espejismo de un partido de fútbol, en el que –eso sí- no faltaron los caballos.

  Y la imagen no es caprichosa, porqué además de las carencias de talentos que mostraron los dos equipos, el terreno de juego de los tri coloreados es un verdadero picadero, de dimensiones mínimas, donde se hace muy difícil desarrollar el excelso arte del balompié.

  Por supuesto que esto no justifica, de manera alguna esta nueva derrota, sin atenuanes,  sufrida por la escuadra atlante en tierras sureñas.

  Los bohemios llegaban a esta batalla con algunos soldados recuperados, pero con las acostumbradas bajas que hacen que cada fecha conozcamos a un nuevo valor de la no muy exultante cantera de Villa Adelina.

    Así San Salvador formó a los suyos de la siguiente manera: en el arco Diego Fernández (De ahora en más Patoruzú, personaje de historieta muy famoso en el Río de la Plata durante el siglo XX).

    Fuente, Bogni, Pérez y el ex Ferro Cherro, fueron los cuatro zagueros.

    Los tres del medio: Lucas, el ultramontano Scatolaro y el debutante Galeano.

    Completando el Moncho Fernández y Castillito. Ah… me olvidaba, también estuvo Molina.

   El partido, visto desde las alturas parecía la esquina de San Marín y Bartolomé Mitre a las doce del mediodía: un amontonamiento de gente corriendo en distintas direcciones, chocándose desorientada, donde el único que parecía poseer una brújula en medio de la tempestad, era el vejestorio de Zagharian.

   No bien el chango Echenique hizo sonar el silbato, Castillo quedó mano a mano con Bangert en el punto del penalty pero el guardapalos logró conjurar. Sobre lo diez un tiro libre cerca del área es tirado afuera por Ramón Fernández y sobre las 14.30 hs un disparo parabólico desde lejos, nuevamente de Cristian Castillo es enviado al córner por el arquero.

   En estos pocos y pobres sucesos pueden resumirse las intentonas bohemias en el primer tiempo. Todas aisladas, ocasionales y porque no, azarosas.

   Y esto podría hallar explicación en la actitud de Ramón Fernández, el hombre que carga con la responsabilidad de pensar, dilucidar, analizar y concebir en el team porteño. Y el Moncho es un jugador muy irregular, que insinúa más de lo que crea, que se tira al menor contacto y que por momentos parecería que está jugando un partido exhibición de futsal.

  En esas profundas lagunas, trata de aparecer el araucano Scatolaro, y por momento da la impresión de que el sol de su talento vuelve a emerger entre las cenizas del volcán  Chaitén, pero que no terminar de redondea una actuación apoteóticas como las del el año pasado.

  Lucas, por su parte tuvo una tarde negra. Casi no participó en la lucha, se lo vio perdido como a rengo en tiroteo, le dio el gol del triunfo a los locales y se fue ofuscado como un ruralista  – sin mirar a la banca- cuando fue reemplazado.

   Tal vez merezca un párrafo aparte, Castillo, que con las limitaciones físicas y las geográficas que proponía el terreno, intentó buscar la de cuero, aún en su propio campo y fue, sin jugar bien, el único generador de algún tipo de riesgo para los intereses brownies.

   En cambio Molina, se dejó seducir por sus marcantes y se entregó sin ofrecer demasiada resistencia.   

   La defensoría se sumó al desconcierto general y surgió como gran figura el vocinglero Bogni que terminó siendo un baluarte donde agonizaban todos los embates adroguenses.

   Patoruzú no anduvo mal, salvó algunos goles, aunque quedó a mitad del camino en el único goal que tuvo el partido. Digamos en su descargo que Ferreiro definió como los dioses del Olimpo.

   Galeano mostró movilidad y algún criterio, pero terminó devorado por el fragor –no muy intenso- del encuentro

    El segundo tiempo fue más de lo mismo, con un Atlanta con menos ideas un vedette, confundido y sin encontrarle la salida al laberinto que significó el elemental  diagrama táctico elucubrado por Kopriva: Orden en todas la líneas, presión sobre los volantes y atacar por los flancos.

    San Salvador hizo ingresar al intermitente Ferreras por el celinesco Galeano, y poco aportó el rubio volante, aunque estuvo a  un tris de empatar sobre el epílogo del entrevero.

    Más tarde ingresó Ojeda por el goleador del partido, sin que su presencia en el campo significara nada digno de que reflejado en una crónica.

    Lo cierto que Atlanta volvió a perder, pero lo más preocupante fue la actitud de un grupo que parece haber perdido toda mística y solidaridad entre sus integrantes.

    No hay mucho tiempo para subsanar los males que nos aquejan y pronto estaremos ante el lapidario torneo reducido.

    Discúlpame, mi fiel escudero, que no sea, hoy,  el optimismo el sentimiento predominante en el ánimo de mi espíritu.   

16/05/2008 19:42 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié. No hay comentarios. Comentar.

09/05/2008

COMENTARIO REAL (acerca de Atlanta 0 vs All Boys 2, disputado el 06/05/08)

Por el Marqués Milton Saráchaga de la Vega 

EL INFIERNO TAN TEMIDO

 

 Finalmente, mi fiel escudero, el peor escenario imaginado se concretó y nuestro archienemigo montecastrino se consagró campeón in our face y para colmo el partido no pudo terminarse por esos guarros descontrolados que no supieron aceptar el duro dictado de los acontecimientos y no supieron perder con dignidad.

  Ahora, como una espada de Damocles, penderá sobre nuestras cabezas el fantasma de una sanción que flaco favor le hará a nuestras escuálidas arcas y podrá comprometer, incluso, el potencial de Atlanta para el torneo reducido que se avecina y que podría ubicarnos ante la posibilidad de encarar la quimérica utopía de la promoción.

  Tensa estaba la atmósfera en las deshoras de este martes, en las cercanías del estadio que nos tiene como huéspedes, en la frontera septentrional de la Ciudad Autónoma.

   El no clásico venía precedido de todo tipo de augurios y temores propios de una época donde los valores han sido trastocados, y la sinrazón de la violencia usurpa el trono que dejara vacante la hidalguía, la cordura y el sentido común.

   Pero dejemos de pronunciar palabras vanas que solo caerán en saco roto, y nadie registrará  y vamos a abocarnos al sesudo análisis de la desigual batalla contra los megatloneros.

    No me hubiese gustado estar en los fondillos de San Salvador a la hora de estructurar  el escuadrón de los atlantes, diezmado por suspensiones y la inevitable mella que deja en los músculos la seguidilla de entreveros que propone el calendario.

    Sin mucho para elegir, entre el material humano disponible, estos fueron los once ágiles que emergieron por el túnel vistiendo el glorioso uniforme de bastones azules y amarillos:

    Don Rodrigo delante de los maderos. Sus cuatro custodios: Hachita Brava Fuente, el Chiqui Pérez, el ex Ferro Cherro (tras prolongada ausencia) y el retornado Bilbao.

    Como improvisado eje central: Yanzi, el casi lactante Silva y César Rámirez.

    Para intermediar con la vanguardia el Moncho Fernández y arriba, el Boli y el Clown Molina.

    El primer ataque fue para los villacrespense, en lo que pareció iba a ser la actitud decidida en pos del único resultado que valía la pena. Pero fue solo un espejismo y duró lo que la luz de un fósforo.  

    Ahí nomás, un tiro libre intrascendente, agarró a los jugadores de Atlanta preocupados en reclamar los premios para el reducido y un tal Martínez entró al área como Perico por la casa y decretó el ascenso de los de la divisa color nieve.

    Así de amarga es la verdad, porque desde ese momento los visitantes manejaron el partido sin que se les moviera un pelo, y los bohemienses en ningún momento brindaron una lucha tenaz para revertir el resultado, ni se mostraron dispuestos a vender cara la derrota, como lo requiere su insigne abolengo.

   Cuando el hermano de Cambiasso -vaya uno a saber impulsado porque fuerza gravitatoria- levantó su pesado trasero del piso y le sacó el empate a un cabezazo de Cherro a bocajarra, con esa atajada, frustró la única posibilidad clara de gol, y diluyó cualquier resabio de ímpetu que los atlantes podían exhibir.

   Enseguida se pudo cerrar el partido cuando el mismo Martínez, quedó a medio metro de la línea de sentencia y sin Don rodrigo a la vista, pero el muy animalito de Dios la tiró afuera errando un gol que hasta mi jumento en estado de ebriedad, hubiese convertido.

   Ya a esas alturas el flanco derecho de Atlanta era un Jardín de las Delicias por donde Grana se paseaba, gozozo, a su entero antojo, porque el tándem Ramírez- Bilbao ofrecía tantas garantías como las acciones del futuro tren bala.

   Por el otro sector el retacón Fuente se duplicaba en un entusiasmo que nunca logró contagiar a sus colegas. Yanzi hacía lo que podía con su acotado talento y el mozalbete Silva –abruptamente lanzado a jugar de centrohas- mostraba un atrevimiento interesante,   pero  insuficiente para la envergadura del compromiso.

   El Moncho, como d’habitude, entregaba con tacañería algo de su ciencia- bastante oculta, por cierto- pero siempre cuidando de no meter la patita en algún lugar que duela.

   Molina, por su parte, nunca pudo superar la triple marca a que era sometido, básicamente por el siberiano Madeo, que terminó con politraumatismo craneano de tanto ganar de arriba.

   Y Castillo, casi no existió.

   Ante la pobreza franciscana que ofrecía Atlanta, y ayudados por el gol tempranero, a los de Jonte y  Mercedes le bastó con la firmeza de sus fullbacks, el orden en todas sus líneas y la calidad de Zárate - sin duda el mejor jugador del torneo- para festejar el campeonato.

   El gol del futuro integrante del plantel de Lanús, Grana,  en los albores del segundo tiempo selló una derrota sin atenuantes y el poste evitó un tercer gol que solo hubiese servido para precipitar la suspensión del encuentro.   

    Lo que siguió fue el conocido viaje hacia el dislate, donde la irracionalidad hace su agosto, aunque esta vez pareció que fue con la aquiescencia de todos los involucrados en el asunto.

    ¡Que le vamos hacer, mi fiel escudero! Como dice la trovadora rioplatense: “tantas veces me mataron tantas veces me morí, sin embrago estoy aquí resucitando”.

    Y allí estaremos, Viejo Atlanta, el próximo sábado. Como siempre.

09/05/2008 00:33 Autor: labitacoradelmarques. Enlace permanente. Tema: Crónicas del balompié. No hay comentarios. Comentar.


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